Rusia busca inversores extranjeros para el cuarto mandato de Putin

El presidente ruso, Vladimir Putin (izq), con su homólogo francés, Emmanuel Macron, en el Palacio Konstantin de Strelna, a las afueras de San Petersburgo, el 24 de mayo de 2018.

El presidente ruso, Vladimir Putin (izq), con su homólogo francés, Emmanuel Macron, en el Palacio Konstantin de Strelna, a las afueras de San Petersburgo, el 24 de mayo de 2018.

En un contexto de sanciones económicas y relaciones diplomáticas tensas con Occidente, Rusia intenta a partir de este jueves en el foro económico anual de San Petersburgo buscar inversiones extranjeras, vitales para su economía.

El foro, que empezó siendo el “Davos ruso”, se ha convertido en los últimos años en un plataforma del Kremlin para lanzar la imagen de una economía abierta a los inversores, a pesar de las relaciones cada vez más tensas entre el presidente Vladimir Putin y los países occidentales.

Mientras Estados Unidos y Gran Bretaña siguen alejados del foro, este año Francia estará representada por su presidente, Emmanuel Macron, mientras que Japón envió a su primer ministro, Shinzo Abe, ambos encabezando importantes delegaciones empresariales.

La economía rusa se está empezando a recuperar tras dos años de recesión provocada por las sanciones internacionales relacionadas con la crisis en el este de Ucrania y la caída de los precios del petróleo.

Putin, que acaba de ser reelegido, ha puesto la economía entre las prioridades del que será su cuarto mandato, en particular pidiendo a su gobierno medidas para convertir a Rusia en quinta economía mundial (hoy es la duodécima).

Un objetivo que necesitaría un crecimiento anual del 6%, aseguró este jueves el exministro de Finanzas Alexéi Kudrin, en un coloquio.

“Necesitamos fuentes de capital (…) Para eso debemos hacer la economía más transparente”, dijo en el mismo coloquio la gobernadora del Banco central ruso, Elvira Nabiulina. “Las inversiones directas tienen que convertirse en una de las fuentes principales de crecimiento”, aseguró.

Por su parte, Christine Lagarde aseguró que Rusia es un “ejemplo” por su buena salud macroeconómica, su situación presupuestaria y su baja inflación. “Sin embargo, hubo un tiempo en que Rusia tenía una tasa de crecimiento muy elevada, y ahora es de entre el 1,5 y el 1,7%, según nuestras previsiones”, advirtió.

Para reactivar el crecimiento, el ministro de Finanzas, Anton Siluanov, ahora número dos del gobierno, anunció la creación en 2019 de un fondo destinado a augmentar “masivamente” las inversiones públicas en las infraestructuras, que podrían alcanzar hasta un 3% del Producto Interior Bruto (PIB) dentro des seis años.

Rusia necesita ante todo aumentar sus inversiones extranjeras pero las relaciones con los países occidentales han empeorado en los últimos meses, con nuevas sanciones estadounidenses que lastran su economía.

Los analistas también dudan de que sea factible el objetivo de Rusia de convertirse en quinta economía mundial, que Putin, en el poder desde hace 18 años, ya había anunciado otras veces.

“Los países occidentales están divididos. Hay mucha prudencia e incluso reticencia por parte de los británicos y estadounidenses. Los franceses y los alemanes en cambio tienen una presencia fuerte”, dijo a la AFP Charles Robertson, un analista de Renaissance Capital.

El foro de San Petersburgo cuenta este año con dirigentes de grandes empresas como Boeing, Total, L’Oréal, Danone, Schneider Electric o Toyota.

Para las multinacionales, Rusia supone un mercado de 140.000 millones de habitantes en el que han invertido masivamente desde 1991, cuando el país se abrió a la economía de mercado.

El presidente francés, Emmanuel Macron, que también tiene previsto en Rusia reunirse con Putin, quiere transmitir no sólo un mensaje de dialogo político sino también económico, teniendo en cuenta que Francia es uno de los principales socios comerciales del país.

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