El 90% de los pacientes con esquizofrenia recae antes de los 5 años de tratamiento

El 90 por ciento de los pacientes con esquizofrenia recae antes de los 5 años de tratamiento, según ha informado el jefe de servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Central de Asturias, Julio Bobes, en el marco del simposio ‘En busca de una mejor autonomía del paciente’, organizado por Janssen.

 

Por este motivo, el experto ha destacado la necesidad de prevenir las recaídas ya que, a su juicio, es uno de los factores “clave” para alcanzar la mejora del funcionamiento social de las personas que sufren esta enfermedad.

 

Y es que, prosigue, una “gran proporción” de pacientes con esquizofrenia presenta una significativa discapacidad, por lo que la enfermedad supone un reto para los psiquiatras para hallar nuevas dianas terapéuticas.

 

“Es por ello que debemos trabajar con las personas que sufren esquizofrenia desde el prisma de la reducción de los síntomas psicóticos como primer paso para la recuperación funcional, focalizándonos en una remisión de la clínica que sea lo suficientemente amplia para que la mejoría de su funcionamiento psicosocial le permita la normalización”, ha afirmado el especialista.

 

Asimismo, para conseguir el mayor grado de acuerdo y adherencia posible y facilitar su integración social y laboral, es necesario promover la concienciación sobre la enfermedad para que el paciente acepte y comprenda los programas terapéuticos.

 

“La mejor estrategia para combatir el estigma que causa la enfermedad a nivel social es el conocimiento. Sin embargo, a pesar de las campañas realizadas, es posible que los psiquiatras no hayamos sabido transmitir a la población qué es esta enfermedad y lo que significa para las personas que la padecen”, ha comentado la psiquiatra y profesora titular de la Universidad de Oviedo, Mª Paz García-Portilla.

 

AVANCES MÁS RECIENTES EN ESQUIZOFRENIA

 

Por otra parte, los expertos han recordado que en los últimos años se ha conseguido conocer, en mayor profundidad, los múltiples determinantes que desencadenan las enfermedades psiquiátricas y, sobre todo, cuáles son los factores modificables sobre los que intervenir, tanto biológicos -farmacológicos y psicoterapéuticos- como psicosociales.

 

“Esto nos permite dirigir más intensamente nuestra atención clínica a las primeras manifestaciones de las enfermedades y, por otra parte, destinar mayor esfuerzo a aminorar el impacto en la vida personal, familiar, laboral y social de cada paciente. De esta manera, la disminución del estigma social, el grado de dependencia y la restricción en la participación socio-laboral, permitirán una mejor habilitación funcional y mayor grado de autonomía”, ha apuntado Bobes.

 

Además de esto, señala García-Portilla, actualmente se están investigando nuevos fármacos para el tratamiento eficaz de la sintomatología negativa y cognitiva de la esquizofrenia. Asimismo, ambos especialistas coinciden en que está comprobado que garantizar la dosis correcta de fármaco minimiza el riesgo de recaídas y permite una mayor estabilidad del paciente.

 

“Además del tratamiento psicofarmacológico, clave en el tratamiento de la sintomatología positiva de la enfermedad y en la modificación del curso neurotóxico inherente a la esquizofrenia, varias habilidades psicosociales pueden contribuir a la mejoría del nivel de funcionalidad de los pacientes. Por ejemplo, estrategias de psicoeducación, entrenamiento en prácticas sociales o incrementar la disponibilidad de recursos socio-sanitarios que favorezcan la autonomía e independencia de las personas con esquizofrenia”, ha comentado García-Portilla.

 

En este sentido, Bobes ha puntualizado que el desarrollo de nuevas terapias farmacológicas genera la necesidad de cerrar el debate abierto sobre la manera de diagnosticar y tratar a las personas con problemas de salud mental, de forma que puedan beneficiarse de los tratamientos más favorables para ellos.

 

“El papel de las asociaciones de pacientes es imprescindible para lograr la inserción social y laboral de las personas que padecen esquizofrenia. Sin embargo, su intervención en las decisiones de Salud Mental es todavía insuficiente”, ha zanjado la doctora.

 

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