Dositeo Amoedo, CEO y fundador de AEPF: “Si queremos dar una educación financiera es necesario que exista una norma de calidad”

El CEO y Fundador de AEPF, Dositeo Amoedo, en Madrid, en la sede de AENOR y UNE, que abogó por la norma técnica que se consensúe entre entre consumidores, bancarios, compañías de seguros, asesores, universidades…

El CEO y Fundador de AEPF, Dositeo Amoedo, en Madrid, en la sede de AENOR y UNE, que abogó por la norma técnica que se consensúe entre entre consumidores, bancarios, compañías de seguros, asesores, universidades…

La Asociación de Educadores y Planificadores Financieros, AEPF, está promoviendo una norma de calidad basada en el consenso de los distintos agentes a través de la Asociación Española de Normalización, UNE.

Tras una reunión en Madrid, el viernes, el CEO y Fundador de AEPF, Dositeo Amoedo, abogó por la norma con el fin de “ofrecer garantías a los ciudadanos de que la educación financiera que se imparta sea de calidad y que consiga resultados”.

“Si queremos dar una educación financiera es necesario que exista una norma de calidad”, afirmó Amoedo.

La AEPF, creada por profesionales del sector, trabaja para ofrecer servicios de calidad a los ciudadanos en temas de finanzas. “Queremos acercarnos al ciudadano y ayudarlo en todo lo relativo a la educación financiera”.IMG_4151

Dositeo Amoedo lleva más de 20 años en el sector de la Planificación Financiera. Su experiencia le indica que hasta ahora la educación financiera ha cubierto tan sólo dos niveles básicos como son la información y la instrucción. Por eso, cree que ha llegado el momento de que, a través de Asociación de Educadores y Planificadores Financieros y de acuerdo con la OCDE, hacer verdadera educación financiera que genere hábitos en los ciudadanos y mejore su calidad de vida. “La educación financiera se refiere a aquellos proyectos que ayudan a los ciudadanos, en cuando a cambio de hábitos, mejorando la gestión de su patrimonio. Y para conseguir eso, hace falta el acompañamiento de las personas y de las familias”.

Además es consciente de los cambios en la sociedad como la importancia de los cambios demográficos y
el aumento de la esperanza de vida. “Nuestros abuelos y nuestros padres han trabajado de media desde los 23 hasta los 63 años. El trabajo se caracterizaba por ser estable y seguro por lo que las familias hacían planes hasta la jubilación. La esperanza de vida para esta generación es de 79 años, y con ellos el Estado del Bienestar está cumpliendo sus compromisos”, explica.

Dositeo precisa la diferencia entre un planificador financiero y un educador. “El asesor financiero vende productos financieros según los objetivos del cliente, su horizonte temporal y su perfil de riesgo”. En cambio, el educador financiero “nunca habla de un producto”, educa y hace un seguimiento.

CASO ITALIANO

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En primer plano el sociólogo italiano Sergi Sorgi y Dositeo Amoedo con Elena Ordozgoiti de UNE.

Amoedo conoce desde 2012 un proyecto de educación financiera que se lleva a cabo en Italia, concretamente en Milán. Por eso, invitó el pasado viernes al sociólogo Sergi Sorgi, de la empresa Progetica, a trasladar la experiencia italiana (UNI 11402:2011) en la sesión para presentar la iniciativa de normalización nacional sobre educación financiera del ciudadano.

Sorgi explicó cómo intervienen tres instituciones como son el Ayuntamiento de Milán, la Universidad Católica de Milán y la UNI, organismo de normalización de Italia.

Este proyecto “generó confianza entre la ciudanía y el mercado consiguiendo una mayor protección para el consumidor”.

Los italianos trabajaron durante 11 años hasta consensuar una normativa voluntaria que estableciera una colaboración entre el consumidor y el mercado. Así salió la UNI 11402:2011 de asesoramiento de calidad. Antes, en 2007, aplicaron la norma internacional sobre el asesoramiento financiero.

Para llegar a la UNI 11402:2011, los italianos pusieron el foco en Inglaterra donde el gobierno inglés –según relata Sergi Sorgi- creó dos instituciones para ese proyecto público de educación financiera, Finantial Education Boring y el Money Advise Service. A ello añadieron una página web, un call center y 105 oficinas públicas para “ayudar a los ciudadanos a satisfacer sus necesidades y relacionarse con el mercado”.

Sorgi alude a la profesora americana Lauren Willis, de la Universidad Loyola de California, y la profesora Anna Maria Lusardi, profesora italiana que trabaja en la universidad George Washington como las grandes gurús a nivel mundial de la Educación Financiera y con las que tuvo ocasión de compartir algunas publicaciones.

Entonces, los italianos miraron a Inglaterra para sacar adelante su UNI 11402:2011 y adaptando aquel proyecto público al ámbito privado.

Sergi Sorgi.

Sergi Sorgi.

Eso sí, aclara, Sergi Sorgi, “todas las decisiones fueron consensuadas entre consumidores, bancarios, compañías de seguros, asesores, universidades…

Luego, vino el trabajo de sacar una ley italiana de Educación Financiera. Fueron 9 años de trabajo hasta promulgarla y crear una comisión que se encargase de concretarla.

Sorgi no excluyó de su intervención las dificultades que entraña la educación financiera. Se refiere, primero, a la resistencia que ofrecen las personas a educarse y adquirir hábitos buenos y a cómo aprender cuando no hay detrás una enseñanza reglada. “La gente tiene que aprender a nadar y eso no se hace en una clase sino nadando…”. Pero, descubrió que la gran ayuda es disponer de un simulador para medir los resultados de forma tangible que ayude a ver en qué situación se encontrará uno en el futuro. De esto se encarga uno de los socios del proyecto, la universidad desde su departamento de estadística. Por otra parte, el sociólogo italiano también se refirió al término ‘financiera’, otra palabra que crea rechazo y que abarca desde las deudas a la protección social, así como la jubilación, el ahorro o la inversión y, en muchas ocasiones, esta reorganización se hace en las últimas etapas del curso de la vida del ciudadano. “Es difícil recuperar el sentido del futuro desde el presente”, señala.

Para Sorgi, “economía personal” sería un término con más aceptación. “Es un tema de Comunicación. Llamar educación financiera lo hace más difícil de asumir que llamarlo economía personal”.

Otra garantía, en este caso querida por el ayuntamiento de Milán es la “segunda opinión”. El consumidor tiene derecho a comprobar, desde su libertad, tras comprar un producto, si éste es acorde con la necesidad que tenía.

En estos momentos en el proyecto de Educación Financiera de Milán trabajan 100 educadores y 56 vinculados con empresas sociales.

DIMENSIÓN NACIONAL.

La AEPF, después de un año de vida (fundada el 7 de junio de 2017), acaba de domiciliarse en Madrid para dirigirse a todo el territorio español.

Ahora, con sede en Madrid, en un año de existencia, ya cuenta con delegaciones en Canarias, Murcia, Castilla la Mancha, Cataluña y Galicia. Según su página web: “Esta institución pretende ser el lugar de encuentro entre los profesionales interesados en la educación financiera y los consumidores”. La asociación está formada por profesionales relacionados con la formación y la actividad financiera y de seguros, y por los ciudadanos y EMPRESAS interesados en mejorar su educación financiera.IMG_4180

“Los profesionales que deseen formar parte de esta asociación han de realizar el curso de Educador Financiero y superar el examen de certificación, y los consumidores que deseen ser miembros simplemente tienen que apuntarse a los programas de educación financiera y realizarlos”.

DESARROLLAR EL PROYECTO ITALIANO A NIVEL EUROPEO

El presidente de la Asociación de Educadores y Planificadores Financieros, AEPF, quiere aplicar en España el modelo italiano a la vez que extenderlo por Europa. “Crear una norma técnica de calidad a nivel europeo y ofrecer una educación financiera de calidad a los ciudadanos europeos”, precisa Amoedo.

Así se daría respuesta a qué tienen que hacer las familias, con quién asesorarse y cómo medir la calidad del servicio. Esto se consigue profesionalizando la educación financiera con formación y con unas herramientas, siguiendo una norma técnica que podría ser similar a la italiana.

 

 

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