Hasta el 40% de los tumores pueden tratarse con terapias aprobadas para otras indicaciones

Investigadores de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona han liderado un estudio sobre terapias dirigidas a alteraciones genómicas del cáncer que revela que hasta el 40 por ciento de los tumores podrían ser tratados con terapias dirigidas aprobadas para otras indicaciones, según los resultados publicados en ‘Cancer Cell’.

 

Durante los últimos años las terapias contra el cáncer han evolucionado para adaptarse mejor a las características específicas de la enfermedad de cada paciente, con el objetivo de ser más eficaces y causar menos efectos secundarios, lo que ha permitido el desarrollo de terapias dirigidas que atacan selectivamente los mecanismos patológicos propios de la célula cancerígena.

 

Algunas ya son una realidad en la práctica clínica, como el uso de inhibidores de ciertos receptores hormonales que se encuentran sobreexpresados en determinados pacientes de cáncer de mama, o inhibidores de ciertas proteínas quinasas que están sobreactivadas en determinados tipos de leucemia.

 

Pese a estos ejemplos, todavía no existen terapias dirigidas para el tratamiento de la gran mayoría de los pacientes, principalmente por el desconocimiento de los mecanismos básicos que sustentan y promueven la enfermedad en estos casos.

 

En este trabajo, los autores se dispusieron a analizar los datos de secuenciación de tumores que han sido generados durante los últimos años para evaluar cuál es la aplicabilidad teórica de las terapias dirigidas que ya se encuentran disponibles y las que están en fase de desarrollo para el tratamiento de los 28 tipos de los cánceres más prevalentes en la población humana.

 

CERCA DE 7.000 TUMORES ANALIZADOS

 

Para ello, primero estudiaron las alteraciones observadas en el genoma de 6.792 tumores con diferentes métodos computacionales destinados a predecir cuáles de estas son las responsables de la transformación maligna de las células de cada uno de ellos.

 

Y acto seguido, identificaron ‘in silico’ aquellos agentes terapéuticos capaces de inhibir de forma directa o indirecta el efecto de estas alteraciones, teniendo en cuenta fármacos ya aprobados para la práctica clínica, pero también aquellos que actualmente están en estudios clínicos o preclínicos.

 

Aunque solo en un 6 por ciento de los pacientes se puede prescribir una de las terapias dirigidas que actualmente ya están aprobadas en las guías clínicas, el trabajo identifica hasta un 40 por ciento de los tumores en los que potencialmente podría utilizarse uno de estos fármacos que ya se encuentran aprobados para otra indicación.

 

“El estudio permite cuantificar hasta qué punto fármacos que ya se han demostrado eficaces clínicamente por perfiles concretos de pacientes podrían ser útiles para nuevos casos”, ha explica Carlota Rubio-Pérez, primera autora del trabajo.

 

Además, reconoce que los fármacos ya aprobados tienen la “ventaja” de que “se conocen con más detalle sus mecanismos de acción, así como su perfil de administración y de seguridad para los enfermos, siendo candidatos ideales para estudiar su uso para nuevas indicaciones”.

 

EL ABANICO SE AMPLÍA CON LOS FÁRMACOS EN INVESTIGACIÓN

 

Del mismo modo, el porcentaje de casos que podrían beneficiarse de las terapias dirigidas aumenta hasta el 73 por ciento cuando se consideran fármacos que actualmente se encuentran en fases de investigación clínica.

 

El estudio ha identificado también un total de 80 genes que promueven diferentes mecanismos de la tumorigénesis y que no tienen ningún fármaco disponible pero que podrían ser “inhibibles” molecularmente, lo que los hace buenos candidatos para el desarrollo de nuevos agentes terapéuticos.

 

“Este estudio es el más detallado realizado de este tipo hasta el momento, debido a, por un lado, la cantidad de datos genómicos analizados y, por otro, por la recopilación del mecanismo de acción de fármacos en diferentes fases de aprobación que se ha hecho”, ha defendido Nuria López Bigas, investigadora ICREA del departamento de Ciencias Experimentales y de la Salud de la Universitat Pompeu Fabra (CEXS-UPF).

 

Además, celebra que el estudio ha permitido generar una serie de recursos sobre las alteraciones genómicas responsables de la tumorigénesis y las interacciones de estos productos con agentes terapéuticos disponibles que serán “de gran interés para la comunidad científica”.

 

Aunque todavía se necesita mucha más investigación para demostrar la eficacia de cada una de estas observaciones en la práctica clínica, los autores creen que el estudio da una idea de cuál es el potencial de cada una de las soluciones disponibles en la actualidad y ofrece los recursos para explorarlo de manera eficiente.

 

Print Friendly, PDF & Email
Me gusta
Me gusta Me encanta Me divierte Me asombra Me entristece Me enfada