Santa Teresa muestra una ciudad de tres culturas en su 500 cumpleaños

Los 500 años que se cumplen en 2015 del nacimiento de Santa Teresa de Jesús sirven para adentrarse en la ciudad que la vio nacer, en los lugares de su vida y en un entramado de calles que muestran que el siglo XVI fue importante en Ávila por acoger a la santa, pero también por ser una ciudad de tres culturas.

El origen judío de Teresa de Cepeda y Ahumada va, de hecho, ligado también a rincones de una ciudad que hoy han recorrido cerca de un centenar de personas, en dos paseos simultáneos que, de la mano de la santa y bajo la lluvia, tendrán una segunda edición, ha indicado a Efe la teniente de alcalde de Cultura del Ayuntamiento de Ávila, Sonsoles Sánchez Reyes.

Ha sido Teresa de Jesús la que ha servido de guía a los dos grupos que han realizado trayectos diferentes por el callejero, siguiendo a los autores del libro “Historia de las calles de Ávila”, Teresa Calvo y Jesús Delgado.

Partiendo ambos de la plaza de Santa Teresa o Mercado Grande, quienes han optado por seguir a Teresa se han encontrado con una ciudad de palacios, clérigos y gente noble ligada a la Iglesia, como doña Guiomar de Ulloa, una dama que enviudó a los veinticinco años y se convirtió en una de las mejores amigas de la monja reformadora.

O María Briceño, que da nombre a una plaza y recuerda a la monja agustina que conoció a Santa Teresa y se convirtió en su tutora cuando su padre la hizo ingresar en el convento de Nuestra Señora de Gracia, extramuros, una de las sedes de la próxima edición de Las Edades del Hombre, junto con San Juan, donde fue bautizada, y Mosén Rubí, donde algunos historiadores creen que hubo una gran sinagoga.

Casi todas las casas de este paseo estuvieron ocupadas por clérigos, pero también vivieron aquí los Guillamas, en un palacio renacentista construido en el siglo XVI, junto a las ruinas del convento de Los Jerónimos, sobre el que hoy planea un proyecto empresarial para adaptarlo a apartamentos que se distribuirán en torno al claustro primitivo.

Y de aquí, a la primera fundación de la santa, el convento de San José o Las Madres, construido en el año 1562 y que fue la primera de las diecisiete fundaciones teresianas realizadas tras descalzar a la orden del Carmelo.

Los barrios de oficios, la casa natal de la santa, hoy convento carmelita, o los restos musulmanes de la ciudad han sido recorridos, por su parte, por sus seguidores, en un paseo que les ha llevado por el lienzo sur de la muralla, hasta el Arco del Mariscal, desde el cual se ve el Monasterio de la Encarnación, donde la santa tomó sus hábitos y del que fue priora.

La leyenda y la historia se mezclan en algunos de los espacios de esta parte de la ciudad, con el paseo del Rastro y arco del mismo nombre, que debe su nombre al rastro de sangre que dejaban las reses desde el Arco de los Gitanos o la Puerta de la Malaventura, donde se encontraba el matadero.

La cuesta de Gracia y el monasterio del mismo nombre, que se levantó en una antigua casa propiedad de un musulmán, donde pudo existir una mezquita, se contemplan desde aquí, como también el palacio de los Dávila, que da origen a la leyenda de “donde una puerta se cierra, otra se abre”, en una zona con calles con nombres relacionados con la familia de la santa, como Cepeda o Ahumada.

Y, a pocos pasos, la iglesia de San Juan, junto al Mercado Chico, la zona noble de una ciudad que, en esa época, contaba con 13.000 habitantes, lo que la convertía en una de las más pobladas de la Corona de Castilla y centro industrial de textil y metales.

El V Centenario, han aventurado los guías de estos paseos, servirá para conocer estos detalles y muchos más en torno a la historia de la santa y de su ciudad, hasta el punto de que la afluencia de público registrada hoy les llevará a convocar nuevas ediciones de estos paseos de la mano de Santa Teresa.

Un grupo se detiene junto a uno de los monumentos dedicados a Santa Teresa que pueden verse durante las rutas por el callejero abulense que parten de la plaza que lleva el nombre de la mística y recorren diferentes espacios y calles relacionados con la vida de la santa.

Un grupo se detiene junto a uno de los monumentos dedicados a Santa Teresa que pueden verse durante las rutas por el callejero abulense que parten de la plaza que lleva el nombre de la mística y recorren diferentes espacios y calles relacionados con la vida de la santa.

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