Los viudos enfrentan menos problemas sociales y económicos que en el pasado

Un estudio suizo indica que los viudos y las viudas siguen sufriendo la pérdida del ser querido como siempre, pero que, a diferencia de hace 35 años, la vida diaria es más simple, en especial para las mujeres. Los viudos, por lo menos en Suiza, tienen ahora menos problemas económicos y más relaciones sociales que en 1979, pero aún se quejan del sentimiento de soledad.

 

Los autores indagaron si el efecto negativo de la viudez en la salud psicológica y física varió en el tiempo. “La noción pública de la pérdida de un esposo en la tercera edad tiene una connotación negativa, el duelo se considera una cuestión personal”, dijo por e-mail Pasqualina Perrig-Chiello, de la Universidad de Berna. “Pero las reacciones de cada persona en duelo varían considerablemente y poco se sabe sobre cuánto contribuye el contexto histórico a la adaptación a la pérdida”.

 

En The Journals of Gerontology: Series B, el equipo de Perrig-Chiello analizó la información sobre salud y depresión de dos estudios suizos sobre cohortes de mayores de 65 años, principalmente mujeres. Los estudios se realizaron en 1979 y en el 2011; participaron, en total, 753 viudos y viudas, además de 1517 personas casadas (grupo control). En ambos casos, todos calificaron su salud física y mental, y describieron los problemas relacionados con la muerte de la pareja, como la pérdida del sentido de la vida, la necesidad de tener que hacer todo solos, la soledad y los inconvenientes económicos y sociales.

 

El equipo halló que las respuestas subjetivas sobre la salud mejoraron en el tiempo en ambos grupos, pero que a las personas que enviudaban les iba peor que a los casados en ambos períodos estudiados. Pero los viudos del 2011, en especial las mujeres, tenían menos dificultades sociales y económicas que los viudos de 1979. La frecuencia de la depresión después de enviudar no varió en el tiempo.

 

“Los hombres se quejaban más que las mujeres por la soledad en ambos períodos, mientras que las personas viudas del 2011 se sentían significativamente menos solos que sus pares de 1979″, dijo Perrig-Chiello. Para la autora, las mujeres habían aprovechado mejor las ventajas de los nuevos programas de servicio social que se implementaron en Suiza entre ambos períodos estudiados. Esos programas proporcionan servicios educativos, recreativos y psicológicos para los adultos mayores. Además, los familiares, los amigos y los grupos sociales brindan más contención ante la pérdida del ser amado.

 

Perrig-Chiello comentó que sólo una minoría de viudos y viudas conviven con el dolor crónico o lo suficientemente grave como para necesitar asistencia profesional con psicólogos, psiquiatras o consejeros.

 

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