Exposición laboral a sustancias químicas eleva riesgo de linfoma en hombres

Los hombres que manipulan sustancias químicas similares a las hormonas durante al menos 30 años tienen más riesgo de desarrollar cánceres de los tejidos linfáticos que el resto de la población masculina, según revela un estudio observacional de varios países de Europa.

“Los disruptores endocrinos son sustancias químicas que interfieren con nuestro sistema endocrino (hormonas)”, explicó la autora principal, Laura Costas, del Instituto Catalán de Oncología, Barcelona. Algunos activan o bloquean los receptores hormonales, mientras que otros modifican la producción o la distribución de las hormonas naturales, indicó.

 

“El sistema hormonal posee un delicado equilibrio y las sustancias químicas que lo alteran pueden causar problemas de salud”, dijo Costas en un correo electrónico. Los autores analizaron las respuestas de 2.178 personas con linfoma y de 2.457 personas sin el cáncer obtenidas entre 1998 y el 2004 en España, Francia, Alemania, Italia, Irlanda y República Checa.
Los participantes proporcionaron una lista de sus trabajos de tiempo completo de por lo menos un año de duración. El equipo determinó las ocupaciones que podrían haber incluido la exposición a sustancias químicas disruptoras, como plaguicidas, cosméticos, aditivos plásticos y retardadores del fuego.
Muchas de esas sustancias son de uso común, de modo que los especialistas estiman que la exposición habría superado el nivel “ambiental” al que está expuesta la mayoría de la población. “El 15 por ciento de los participantes sin cáncer había trabajado durante 30 años o más en ocupaciones de alta exposición. Aun así, no tenemos datos sobre la protección con la que evitaban el contacto con esas sustancias químicas, algo clave para evaluar la exposición individual”, indicó la autora. En 633 de los 1.720 participantes con cáncer, la exposición era probable, mientras que en 438 era posible y en 588, poco probable. No surgió una relación clara entre la exposición a una de esas sustancias y el riesgo de desarrollar linfoma. Pero a medida que aumentaba la exposición, lo hacía el riesgo de padecer la enfermedad.

 

Los hombres que habían estado expuestos a un disruptor hormonal durante más de 30 años eran un 32 por ciento más propensos a desarrollar linfoma que aquellos sin esa exposición. Eso no ocurrió en las mujeres, según publica el equipo en British Journal of Cancer. “Son asociaciones que hay que replicar con la investigación básica y traslacional antes de poder concluir que causan linfoma”, dijo Costas, cuyo estudio respalda la correlación, pero no prueba causalidad necesariamente.

 

Andrea C Gore, profesora de la Cátedra Centenario Johnson &Johnson de Farmacia de la Universidad de Texas, Austin, y que no participó del estudio, opinó vía e-mail: “Siempre es difícil establecer la relación causa-efecto entre los disruptores endocrinos y la enfermedad humana, porque hay muchos otros motivos por los que algunos desarrollan un trastorno y todos tenemos factores de riesgo que son genéticamente únicos, estilos de vida propios y otras características que favorecen la aparición de una enfermedad”.

 

“El trabajo -agregó Costas- es apenas una fuente de exposición, pero hay otras y la más común es la alimentación”. Pero el efecto de esas sustancias aún se desconoce.

 

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