Las entradas de inmigrantes en la OCDE vuelven a incrementarse (1 %) en 2013

Las entradas de inmigrantes en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) volvieron a incrementarse en 2013 por primera vez desde el comienzo de la crisis en 2007, en buena medida por el atractivo de Alemania.

Las llegadas de inmigrantes permanentes subieron un 1 % en 2013 hasta 3.824.000 en los 23 países para los que se han obtenido cifras estandarizadas, según el informe anual de la OCDE sobre este fenómeno publicado hoy.

La cifra, no obstante, es un 15 % inferior a los 4.474.200 personas que se habían instalado en esos mismos países (se excluyen las migraciones temporales-estacionales) en 2007 antes del estallido de la crisis.

Uno de los principales vectores de ese cambio de tendencia tiene que ver con Alemania, donde las llegadas de extranjeros pasaron de 232.900 personas en 2007 (entonces ocupaba la sexta posición) a 399.900 en 2012.

Alemania ha pasado a la segunda posición, sólo por detrás de Estados Unidos, que sigue destacado, aunque en 2013 recibió 989.900 inmigrantes permanentes, lo que significa un 4 % menos que el ejercicio precedente.

También ha caído el flujo de llegadas con motivo de la crisis en países del sur de Europa particularmente afectados, como España (que ocupaba la segunda posición en 2007 y pasó a la octava en 2012), Italia o Portugal.

Una de las tendencias más significativas es la caída en Europa de las migraciones procedentes de países de fuera de la Unión, que habían llegado a 1,4 millones en 2007, y se quedaron en 950.000 en 2012.

Un grupo de inmigrantes de origen subsahariano interceptados por efectivos de Salvamento Marítimo y de la Guardia Civil cuando viajaban en una embarcación a unos 38 millas de la costa de Granada.

Un grupo de inmigrantes de origen subsahariano interceptados por efectivos de Salvamento Marítimo y de la Guardia Civil cuando viajaban en una embarcación a unos 38 millas de la costa de Granada.

En paralelo, los movimientos en el seno del espacio de libre circulación europeo crecieron un 10 % en 2012, una tendencia que ya se había iniciado desde 2010.

Una vez más el motivo hay que buscarlo en Alemania, que se ha convertido en el principal foco de atracción de otros europeos, seguida por España e Italia.

Las migraciones por razones laborales han estado cayendo de forma ininterrumpida desde 2007-2008 y en 2012 el bajón fue del 12 %. En la Unión Europea la caída acumulada entre 2007 y 2012 es de cerca del 40 %, en gran medida por los repliegues en España e Italia.

Las laborales de carácter temporal siguieron esa misma línea, con un descenso del 4,4 % en 2012 respecto al año anterior y del 25 % respecto al pico de 2007.

China sigue siendo el país de donde proceden más inmigrantes que se instalan en los Estados de la OCDE, casi un 10 % en 2012, y a continuación se sitúan los de Rumanía (5,6 %) y Polonia (5,4 %), que tienen unas poblaciones absolutas muy inferiores.

En total, en los miembros del “Club de los países desarrollados” hay más de 115 millones de inmigrantes, lo que supone alrededor del 10 % de la población.

La crisis se ha cebado de forma particular con ellos, ya que de los 15 millones de parados suplementarios desde 2007 en la OCDE, la quinta parte había nacido en el extranjero.

La OCDE ofrece una serie de consignas para la elaboración de políticas migratorias, que pasa en particular por “adoptar un sistema dinámico de gestión” y “un dispositivo adaptable y flexible en favor de la integración” que eviten en particular “medidas abruptas y directas”.

La primera regla es que hay que conciliar las preocupaciones a corto plazo con las de largo plazo, sobre todo porque los ciclos políticos cortos y una hostilidad de la opinión pública pueden pesar contra una planificación de largo plazo.

También hay que “encontrar un equilibrio” entre la protección de la mano de obra local y la pertinencia de ser atractivo para atraer talentos a escala global.

Y tener en cuenta las “incertidumbres” como los acontecimientos geopolíticos, que pueden generar flujos de refugiados y demandantes de asilo, que deben considerarse también al definir una política migratoria con fines laborales.

España

España, que fue en 2007 el segundo país de la OCDE tras Estados Unidos en recibir más inmigrantes, con 920.000, ha pasado a ser el octavo en 2012, con 336.100, por el impacto de la crisis, que provocó la salida de muchos extranjeros y nacionales.

Estas son las principales conclusiones del informe anual sobre migraciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que en el capítulo que dedica a España señala que 2012 fue el quinto año consecutivo en que experimentó un descenso de los flujos migratorios.

Han adelantado a España en atracción de inmigrantes durante esos cinco años Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, Canadá y Australia.

La disminución de las entradas ha ido pareja a las salidas de extranjeros, que fueron de unos 321.000 en 2012, lo que dejó el saldo migratorio en 15.500 personas, el nivel más bajo en más de una decena de años.

El flujo de entradas de extranjeros pasó de 15,7 por 1.000 habitantes en 2005 a 7,3 en 2012, mientras el de salidas subió de 1,1 por 1.000 a 6,9.

El número de españoles que emigraron al extranjero también se incrementó en 2012, aunque en la mayoría de los casos se trataba de personas nacidas fuera que habían adquirido la nacionalidad española y que volvían a sus países de origen.

La cifra de españoles nacidos en España que residían en el extranjero subió en 40.000 entre 2009 y 2012, y la mayor parte se habían instalado en Alemania, Reino Unido y Suiza.

A 31 de diciembre de 2012 había en España 5,52 millones de extranjeros viviendo en situación regular, lo que significaba un 12 % del total de la población, cuatro décimas más que el año anterior, pero muy superior al porcentaje que había en 2005 (9,5 %) o al de 2000 (3,4 %).

La población extranjera en España pesaba más que en el conjunto de la OCDE, donde suponía alrededor del 10 %.

Los principales países de origen en 2012 fueron Marruecos, Rumanía, Reino Unido, China, Italia, Colombia, Pakistán, República Dominicana, Alemania y Rusia.

La organización constata que la llegada de inmigrantes irregulares ha retrocedido en los últimos años, “principalmente en razón de las iniciativas para luchar contra este fenómeno y de la cooperación con los países de origen y de tránsito”.

Así recuerda que en Canarias se contabilizaron 200 en 2013, comparados con los 31.600 en el año récord de 2006. La otra cara de la moneda fue Ceuta y Melilla, con 4.200 casos en 2013 tras los 2.800 en 2012.

Los autores del informe estimaron que la crisis económica “no parece haber suscitado una percepción negativa de la inmigración en la sociedad” española, a la vista de los resultados de las encuestas.

Y eso que el incremento del desempleo entre los inmigrantes aumentó en 26 puntos porcentuales entre 2007 y 2013 (hasta alcanzar el 36 %), cuando la subida entre los nativos fue de 17 puntos en ese mismo periodo, algo que se atribuye a la sobre-representación del primer colectivo en sectores muy sacudidos por la situación económica, como la construcción y porque tenían empleos precarios.

Para el conocido como el “Club de los países desarrollados”, uno de los retos que tiene España es la vuelta al empleo de los inmigrantes poco cualificados, que han sido muchos de los que llegaron en los años de bonanza.

También alude al problema de los hijos de esos inmigrantes para integrarse de forma temprana y efectiva en el sistema educativo, así como a su elevada concentración en ciertos colegios y sus dificultades para establecer vínculos con el mercados laboral: “el coste de quedarse de brazos cruciales puede ser sustancial”.

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