El 82% de los niños autistas mejora su comprensión con un proyecto escolar inclusivo

 Mochilas de varios escolares.

Mochilas de varios escolares.

Un proyecto pionero de inclusión escolar para niños autistas desarrollado en Cataluña e impulsado y sufragado por las familias ha conseguido mejorar las habilidades de comunicación y comprensión en el 82 % de los 44 alumnos participantes.

 

Se trata del proyecto “Construyamos capacidad”, que se inició el curso 2011-2012 y en el que han participado 44 alumnos de 40 escuelas públicas y concertadas de toda Cataluña, que ha sido puesto en marcha por la asociación Aprenem con el visto bueno del departamento de Enseñanza de la Generalitat.

 

Los resultados del programa han sido presentados hoy en rueda de prensa por la presidenta de Aprenem, Emma Leach; la vicepresidenta Eva Marini y las miembros de la junta de esta entidad Isabel Parra y Maya Castañer, que han reclamado a las administraciones “actuaciones decididas para incrementar la formación sobre el trastorno del espectro autista entre los profesionales de la comunicad educativa”.

 

El análisis de los resultados del proyecto demuestran, según Leach, que los niños con autismo que cuentan con metodologías y estrategias específicas y con profesionales que conocen las dificultades del trastorno y saben cómo actuar pueden estar integrados en una escuela ordinaria.

 

“Construyamos capacidad” se basa en proporcionar un acompañamiento especializado a los alumnos con trastorno del espectro autista (TEA) dentro de la escuela ordinaria, con el objetivo de asesorar y orientar a los docentes, mantener una buena coordinación con las familias, además de apoyar al alumno.

 

Gracias al programa desarrollado los últimos cuatro cursos, el 82% de los niños participantes ha conseguido importantes mejoras en las habilidades de comunicación y comprensión, con un mayor repertorio de vocabulario (53 %) y de comprensión de instrucciones cotidianas en el 94 % de los casos, ha asegurado.

 

Se han observado también, ha precisado, mejoras en las habilidades para adaptarse al entorno y en el nivel de funcionalidad, con una reducción de los rituales obsesivos en el 53%, así como un aumento de la capacidad de gestionar los cambios autónomamente en el 47 % de los niños.

 

Leach y Marini destacan que se han producido avances y mejoras importantes en las funciones sociales de los alumnos con autismo participantes, y se ha constatado que mejoran su pertinencia al grupo o clase (88 %), en el vínculo con los adultos (82 %) y en las relaciones con iguales (76 %).

 

Estos datos son el resultado de una encuesta elaborada entre las familias de los alumnos que han seguido este proyecto, financiado casi exclusivamente por ellas y que supone un importante desembolso, casi “como un sueldo más”, ha precisado Marini.

 

Por el momento, el departamento de Enseñanza ha garantizado la extensión del programa un año más, aunque se desconoce si se podrá garantizar su continuidad, han indicado.

 

Esta situación contrasta, ha explicado, con la del País Vasco, donde prácticamente todos los niños con discapacidad intelectual o física y autistas están integrados en las escuelas ordinarias.

 

Parra y Marini han precisado que Cataluña es la única comunidad que no potencia la escuela inclusiva, a pesar de que está reconocida como un derecho en el Estatut y en la Ley de Educación de Cataluña.

 

El desconocimiento de este tipo de trastornos por parte de la comunidad educativa y la falta de recursos especializados hace que sólo el 34 % de los niños y niñas con trastorno del espectro autista (TEA) puedan acceder a la educación en un centro escolar ordinario, y es la discapacidad con un índice más bajo de inclusión escolar en Cataluña.

 

El autismo es un trastorno neurológico que afecta a la percepción y el procesamiento cerebral de la información, con una prevalencia que en Cataluña es de uno de cada 150 nacimientos, una situación que en los últimos estudios realizados en Estados Unidos sitúan en uno de cada 68.

 

Este trastorno se hace evidente antes de los tres años, si bien a menudo se diagnostica más tarde y, a veces, puede no ser detectado hasta la edad escolar.

 

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