Hotel Ego, mirando al mar cantábrico y a la entrada de la ría de Viveiro

Alejandro Balseiro en la Premium Suite, sin duda, la habitación más exclusiva del hotel, cuenta con 70 metros cuadrados de  ventanal panorámico mirando al mar. ¡Sencillamente espectacular!

Alejandro Balseiro en la Premium Suite, sin duda, la habitación más exclusiva del hotel, cuenta con 70 metros cuadrados de ventanal panorámico mirando al mar. ¡Sencillamente espectacular!

A sus pies el Cantábrico. En la entrada de la ría de Viveiro. Aquí el mar se funde con la desembocadura del río Landro. Como un faro blanquísimo de la hotelería viveirense se levanta Ego. Este enclave es un lujo.

Un hotel de cuatro estrellas, con 45 habitaciones que miran, excepto 4, todas a la entrada de la ría con la playa Area a sus pies y con el islote, Ínsua, sobresaliendo en la bahía cual vigía en pie de guerra.

Ego ofrece a sus clientes descanso en un ambiente de relax. El enclave, desde luego, transmite paz y tranquilidad. Ego dispone de unos ventanales –se podría decir- para que se ‘asomen’ sus huéspedes a este escenario natural y respire el sosiego de este remanso de paz.

La Premium Suite, sin duda, la habitación más exclusiva del hotel, cuenta con 70 metros cuadrados de ventanal panorámico mirando al mar.¡Sencillamente espectacular!

No falta spa con piscina climatizada con sistema contracorriente, cuello de cisne y cascada con vistas al mar. Jacuzzi y un pequeño gimnasio cuya panorámica anima el ejercicio de los clientes.

La familia Balseiro construyó este inmueble en 1976. Supieron identificar la necesidad de alojamiento que había en la comarca durante la construcción de la fábrica de Alúmina Aluminio, hoy llamada Alcoa. Ellos ya regentaban en ese lugar un pequeño restaurante, Casa Nito, que hoy sigue adelante creando sinergias turísticas con Ego.

Según este propietario, Alejandro Balseiro, en la temporada alta Ego está a rebosar, especialmente en Semana Santa, una fecha atractiva por las solemnes celebraciones religiosas en Viveiro. La Resurrection Fest, que tiene lugar en julio, también es un momento de gran demanda de alojamiento, como los meses de verano. Durante el resto del año, recalan en Hotel Ego huéspedes que están realizando viajes empresariales. “Nos defendemos en temporada baja”, concluye Alejandro Balseiro.

Ego está bajo la certificación de Galicia Calidade. “Este sello de garantía nos ayuda a seguir manteniendo nuestra filosofía de calidad que además intenta que nuestros clientes se sientan, en el hotel, como lo más próximo a su residencia habitual”.

Desde hace un año, en pleno centro de la villa viveirense la familia Balseiro ha construido otro hotel, Urban Viveiro. La filosofía es parecida, pero el enclave urbano le da otro sesgo distinto. Desde entonces Alejandro Balseiro tiene el corazón partido y su ‘cajita de cristal’ recibe muchos de sus mimos y cuidados.

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