India y Pakistán, dos competidores en tensión

Dos de los vecinos más hostiles del mundo también se encuentran entre los pocos países del planeta que tienen armas nucleares. Las tensiones de larga data entre India y Pakistán se centran en la región fronteriza de Cachemira, un área en el Himalaya reclamada en su totalidad– y gobernada en parte– por ambos. La violencia estalla a menudo, como lo hizo a principios de 2019 cuando un ataque terrorista condujo a la escalada militar más grave en más de una década. La repetida escaramuza se desarrolla en un contexto de competencia de superpotencias entre Estados Unidos y China.

1. ¿Por qué se tienen desconfianza?

Las naciones independientes de India y Pakistán fueron creadas por la partición de la India británica en 1947, una división pensada en gran medida con base en la religión: Pakistán se convirtió principalmente al islam, mientras que India permaneció principalmente hindú. El trazado de nuevas fronteras desarraigó a 14 millones de personas y resultó en violencia sectaria que mató a hasta 1 millón de personas. Los dos países han librado tres guerras importantes desde entonces, dos de ellas por Cachemira. Los líderes de Pakistán han visto a India como una amenaza existencial desde la partición; algunos piensan que India todavía alberga esperanzas de revertir la división. India se ha sentido frustrada por lo que ve como apoyo militar de Pakistán a los grupos terroristas que atacan dentro de su territorio.

2. ¿Qué tiene de especial Cachemira?

En el momento de la partición, India y Pakistán cortejaron a los diversos reinos del subcontinente (que fueron gobernados indirectamente por los británicos) para unirse a sus naciones incipientes. El gobernante hindú de la región de mayoría musulmana Cachemira –aproximadamente del tamaño del Reino Unido, con una población de unos 12 millones de personas en la actualidad– no sabía a dónde unirse. Los políticos paquistaníes patrocinaron una invasión de combatientes irregulares, India intervino y los dos países lucharon hasta llegar a un punto muerto. Hoy se enfrentan a lo largo de una frontera de facto de 740 kilómetros conocida como la Línea de Control, una de las zonas más militarizadas del mundo. La región también incluye dos áreas controladas por China y reclamadas por India.

3. ¿Con qué frecuencia pelean?

La artillería y el fuego de armas pequeñas se intercambian a menudo, pero los enfrentamientos rara vez aumentan al nivel visto en febrero, después de que un terrorista suicida matara a 40 policías paramilitares indios en la parte de Cachemira controlada por India. Jaish-e-Mohammed (Soldados de Mahoma), un grupo yihadista pakistaní, se atribuyó la responsabilidad. India respondió con sus primeros ataques aéreos en suelo paquistaní desde 1971, lo que condujo a una lucha aérea. Las tensiones disminuyeron cuando Pakistán devolvió un piloto indio capturado. Fue lo más cerca que estuvieron los dos países de otra guerra desde un ataque al Parlamento en Nueva Delhi en 2001, del que se culpó a ese mismo grupo y a otro, Lashkar-e-Taiba (Ejército de los Puros). En agosto, el primer ministro pakistaní, Imran Khan, advirtió que la creciente tensión en Cachemira tiene el potencial de “explotar en una crisis regional”, después de que India desplegara tropas adicionales y evacuara a miles de turistas, estudiantes y peregrinos bajo el argumento de amenazas terroristas.

4. ¿Pakistán alberga terroristas?

Sí, según sus vecinos, EE.UU. y muchos otros países. El presidente estadounidense, Donald Trump, retuvo en 2018 US$2.000 millones de ayuda de seguridad a Pakistán, diciendo que el país proporciona refugio a los “terroristas que cazamos” en el vecino Afganistán, incluidos insurgentes talibanes. Los líderes de Lashkar-e-Taiba, responsables de ataques mortales en Mumbai en 2008, también viven en Pakistán, al igual que lo hizo el jefe de Al Qaeda, Osama bin Laden. El Grupo de Acción Financiera multinacional tiene a Pakistán en una lista gris de países con controles inadecuados para el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo. Khan ha prometido frenar los grupos militantes, algunos de los cuales (como la red Haqqani) surgió de la lucha respaldada por EE.UU. contra los soviéticos en Afganistán en la década de 1980. Pero los líderes civiles de Pakistán han tenido poco poder para dar forma a la política exterior o de seguridad, un área dominada por los militares y la principal agencia de espionaje, Servicios de inteligencia Inter-Servie (ISI). Los generales del país han sido acusados de apoyar a grupos paralelos para hostigar indirectamente a las fuerzas indias y evitar que Afganistán caiga bajo la influencia de India, una perspectiva que provoca temores de cerco en Pakistán.

5. ¿Cómo están involucrados China y EE.UU.?

India se ha acercado a EE.UU., ya que ve con recelo la creciente influencia de China en Asia. Pakistán se encuentra entre los mayores beneficiarios de la iniciativa de infraestructura regional china, la cual atrae inversiones por unos US$60.000 millones de dólares, incluso en la parte de Cachemira administrada por Pakistán, para consternación de India. Si bien Pakistán todavía sirve como ruta de suministro clave para las fuerzas estadounidenses que operan en Afganistán, la influencia de EE.UU. allí ha disminuido. Sin embargo, Trump no puede permitirse alienar a Pakistán por completo, ya que quiere retirar a las fuerzas estadounidenses del conflicto afgano y Pakistán ha tenido un rol clave para llevar a los insurgentes talibanes a la mesa de negociaciones.

6. ¿Alguna resolución a la vista?

Khan, quien asumió el cargo en 2018, ha pedido renovar el diálogo con el gobierno indio. Su homólogo indio, Narendra Modi, utilizó el choque de febrero para reunir a sus seguidores durante su exitosa campaña de reelección. Las conversaciones de paz anteriores han quedado en nada. EE.UU., China y otras potencias mundiales instan a la moderación cuando estallan las crisis. Pakistán e India no quieren llegar a un conflicto en toda regla, cada uno disuadido por el arsenal nuclear del otro. Mientras tanto, las personas que viven en la región de Cachemira han sufrido décadas de violaciones a sus derechos humanos y abusos a manos de las fuerzas de seguridad de ambos lados, según un informe de 2018 del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

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