Luis Alberto Rosales, director general del CARF: “Todo el mundo está preocupado porque haya mejores sacerdotes y que éstos estén bien formados”

Luis Alberto Rosales, director general de Centro Académico Romano Fundación, CARF, durante la entrevista, en Roma.

Vivimos en una sociedad competitiva y la formación es fundamental para desempeñar cualquier profesión.  Los sacerdotes también tienen que estar formados y saber comunicar. Así lo razona a Grupo ES., en una entrevista en Roma, Luis Alberto Rosales Araque, director general del Centro Académico Romano Fundación. El CARF gestiona los estudios y la estancia de sacerdotes, seminaristas y religiosos en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, en Roma, y las facultades de estudios eclesiásticos de la Universidad de Navarra, en Pamplona.

Rosales se remonta a los años 80 cuando el papa san Juan Pablo II encargó al Prelado del Opus Dei, Álvaro del Portillo, –ambos hoy en los altares-, que pusiera en marcha una Universidad. En 1984 se hizo realidad. “El fin primordial es la formación de los sacerdotes, seminaristas y religiosos (frailes y monjas) católicos”, dice. “A san Juan Pablo II le preocupaba mucho” la formación del clero. Además le sugirió también a Del Portillo que sacerdotes, seminaristas y religiosos supieran comunicar. “Así la Universidad Pontificia de la Santa Cruz fue pionera en poner en marcha una Facultad de Comunicación para enseñar a éstos a transmitir, a  comunicar” la doctrina católica, explica el director general del CARF.

Desde su comienzo, la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, en 1984, fue creciendo y hoy son más de 40.000 alumnos, entre las dos sedes, de 131 países, pertenecientes a 1.220 diócesis de todo el mundo y a más de 230 órdenes religiosas.

Luis Alberto Rosales cuenta cómo llegan los alumnos a esta Universidad. “Son enviados por sus obispos o superiores religiosos”. Y éstos deciden si en Roma o en Pamplona, ambas sedes de la Universidad.

Una vez que se les concede la plaza se buscan recursos para poder estudiar. Rosales explica lo que ganan los sacerdotes en algunos países y que esto económicamente no llega para ser universitario en Europa. Por ejemplo, en Brasil son unos 200 euros lo que le cuesta a un obispo un sacerdote. Pero, en países del tercer mundo el sueldo de un sacerdote puede llegar a 20 euros o, incluso menos  en Pakistán que puede ser de 5 euros. La Fundación, CARF, lo que hace es ayudar a cubrir todos los gastos. Estos no son sólo de matrícula universitaria. Los sacerdotes viven en residencias, los seminaristas en seminarios y además, a veces, hay que ayudar incluso comprándoles ropa.  Para los que no tienen medios, a través de la Fundación, CARF, se cubren estos conceptos. “Siempre con la idea de que ellos pongan algo. El todo gratis no es formativo”.

La figura del “donante” es fundamental en la Fundación. “CARF es una fundación  española que tiene una base social enorme de gente que colabora con sus oraciones y/o sus donativos. En total son más de 90.000 personas de toda España. Tenemos donantes que aportan 5 o 10 euros y otros que donan más…”, explica.

Rosales atribuye este apoyo a que “todo el mundo está preocupado porque haya mejores sacerdotes y que éstos estén bien formados”.

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Desde luego aquel obispo o superior que envía por primera vez a un alumno a la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, enviará luego otros más. Tanto es así que “no podemos atender todas las peticiones”.

Y añade Luis Alberto Rosales que “lo que agradecen mucho obispos y superiores es que todos los estudiantes universitarios vuelvan al acabar a sus países de origen”.  Porque, a veces, se ve en España, ante la falta de vocaciones en Europa, algunos sacerdotes alargan su estancia en nuestro país porque aquí están bien acogidos. El rápido regreso es “lo ideal”, porque se les espera en sus países de origen para ser formadores o miembros de la curia o para aquello que el obispo o el superior disponga. “Una garantía que tienen obispos y superiores es que con el CARF ellos saben que, cuando rematan sus estudios, sus alumnos vuelven a su país de origen a hacer la Iglesia”.

Incluso a “levantar a su país también en lo humano. En países de África o Asia, al margen de que sean sacerdotes, seminaristas, religiosos ayudan a levantar el entorno socioeconómico y cultural… En países como India, Bangladesh, Pakistán, Sierra Leona, Togo, Madagascar…la labor del sacerdote no solo es espiritual sino que trasciende todo.

Luis Alberto Rosales conoce historias conmovedoras de alumnos de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz así como de donantes que hacen grandes esfuerzos de generosidad para ayudar en una labor tan importante.

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