El G7, una reunión informal de grandes potencias

La Amazonía y las tensiones comerciales dominan inicio de cumbre del G7

Cifras claves de los países del G7 que se reúnen en Biarritz, Francia, del 24 al 26 de agosto.

El G7 es un grupo informal de grandes potencias occidentales creado en 1975, inicialmente para hablar de economía y, con el tiempo, de temas como la paz, el medio ambiente o el terrorismo.

El ambiente entre los países miembros se suele tensar cuando se acerca la cumbre anual, celebrada en el país que ostenta la presidencia rotatoria.

El G7 de Biarritz también llegó precedido por una fuerte tensión, sobre todo por los desacuerdos entre el presidente estadounidense Donald Trump y sus aliados sobre numerosos temas (Irán, Siria, el acuerdo de París sobre el clima, etc.).

Hasta el año pasado las reuniones siempre terminaron con una declaración conjunta que les permitía salir airosos. Pero, en 2018, en Canadá, el presidente estadounidense se negó a firmar las conclusiones que había aceptado.

En 2017, la unidad se quebró por el tema del clima durante la primera cumbre con Trump en Sicilia. Días después, él anunció que abandonaba el Acuerdo de París.

– La economía primero –

La primera reunión se celebró en la localidad francesa de Rambouillet en 1975, tras la crisis petrolera. Seis países (Francia, Reino Unido, Alemania, Italia, Japón y Estados Unidos) participan en este “G6”, al que en 1976 se unió Canadá para formar el “G7”.

Fue por iniciativa del presidente francés Valéry Giscard d’Estaing, quien propuso que los dirigentes se reunieran cada cierto tiempo como ya solían hacer los ministros de Finanzas.

– Del G7 al G8 –

Durante los años 80, la crispación de las relaciones entre el Este y el Oeste dio un cariz más político a las reuniones.

La cumbre de Williamsburg (Estados Unidos), en 1983, adoptó, por primera vez una declaración sobre la seguridad en Europa. Este texto de apoyo a la política del presidente estadounidense Ronald Reagan respecto a Moscú se aprobó a pesar de las reservas del francés François Mitterrand.

La disolución de la Unión Soviética a finales de 1991 cambió las cosas. Rusia fue invitada en 1992 y a partir de 1998 participó en las cumbres del grupo, rebautizado como “G8”.

– Un club polémico –

A partir de 1999 se sucedieron las crisis financieras y el G8 fue acusado de ser “un club de ricos”. Empezaron entonces a reunirse con países emergentes, como China, Brasil o Sudáfrica, con una nueva configuración, el “G20”, para intentar resolver o evitar estas crisis.

En 2001, la cumbre de Génova en Italia estuvo salpicada de enfrentamientos violentos entre las fuerzas de seguridad y activistas antiglobalización que ponían en duda la utilidad y legitimidad del G8 y reclamaban la anulación de la deuda de los países pobres. Un joven italiano murió de una bala en la cabeza disparada por un carabinero y más de 500 personas resultaron heridas.

También hubo manifestaciones en otras cumbres, bajo estrecha vigilancia policial.

– Rusia, expulsada –

En 2014, Rusia, bajo la presidencia de Vladimir Putin, fue expulsada del G8 tras la anexión de la península ucraniana de Crimea y sometida a sanciones. La cumbre del G8 prevista ese año en Rusia se anuló y el G8 se convirtió en G7.

Antes de la cita de Biarritz, Donald Trump se ha pronunciado a favor del regreso de Rusia. La próxima cumbre se celebrará en Estados Unidos. El presidente francés Emmanuel Macron lo considera “pertinente” siempre que “se alcance una solución” con Ucrania tomando como base los acuerdos de Minsk.

AMAZONÍA

Los devastadores incendios en la Amazonía y las tensiones comerciales centraban el sábado los debates antes del inicio del G7 en el sur de Francia, una cumbre bajo un clima de tensión y divisiones internas.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, anfitrión del encuentro en el balneario de Biarritz, llamó a una “movilización de todas las potencias” para sofocar las llamas que devoran bosques de la Amazonía brasileña desde hace varios días.

“Debemos responder al llamado de los bosques (…), de la Amazonía, nuestro bien común (…) y por lo tanto vamos a actuar”, prometió el jefe de Estado francés en un discurso a la nación retransmitido por televisión, antes de recibir a sus socios.

Francia, que mantuvo un áspero pulso la víspera con su homólogo brasileño Jair Bolsonaro, ha amenazado con bloquear el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur por las “mentiras” del mandatario brasileño en materia de compromisos ambientales.

Aunque el gobierno alemán temperó el ímpetu de Macron, afirmando que oponerse al pacto “no es la respuesta apropiada”, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, consideró “difícil de imaginar” un acuerdo con el Mercosur — bloque al que pertenece Brasil — cuando la Amazonía arde.

“Por supuesto respaldamos el acuerdo entre la UE y el Mercosur (…) pero es difícil imaginar un proceso de ratificación armónico por parte de los países europeos mientras que el gobierno brasileño permita la destrucción del pulmón verde de la Tierra”, dijo Tusk poco después de llegar a Biarritz.

– Trump amenaza al vino francés –

La cumbre, en la que participan los líderes de Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Alemania, Italia, Canadá y Japón, estaba también dominada por un recrudecimiento de las tensiones comerciales, que, a boca de Tusk, amenazan con una “recesión” mundial.

“Las tensiones comerciales son malas para todos”, advirtió Macron, en un mensaje dirigido a su par estadounidense, Donad Trump, quien el viernes reiteró sus críticas a la decisión del ejecutivo francés de aplicar un impuesto a las grandes empresas tecnológicas, como Google o Facebook, y amenazó con imponer en represalia nuevos gravámenes a los vinos franceses.

“No me gusta lo que ha hecho Francia”, dijo el republicano. “Es muy injusto (…). Si lo hacen, impondremos aranceles a sus vinos (…). Aranceles como nunca han visto”, señaló Trump en tono combativo, a lo que la UE aseguró que “respondería en el mismo nivel”.

La víspera, en otro frente de las tensiones comerciales que sacuden al mundo, el inquilino de la Casa Blanca respondió a nuevos aranceles anunciados por Pekín a productos estadounidenses con más gravámenes a bienes chinos.

“Uno de mis objetivos es convencer a todos nuestros socios de que las tensiones comerciales son malas para todos”, dijo el presidente francés, quien mantuvo un almuerzo de trabajo en Biarritz con su par estadounidense, un encuentro “improvisado” que no estaba previsto en la agenda.

“Es un G7 que llega en un momento importante de desestabilización sobre varios temas”, apuntó Macron, quien citó a la crisis sobre el dosier nuclear iraní entre las cuestiones más espinosas que serán tratadas en esta cita anual.

Macron, decidido a erigirse como mediador en esta cita mundial, se reunió el viernes con el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Mohammad Javad Zarif, quien en una entrevista con la AFP tildó de “alentadoras” las propuestas de París para desbloquear la crisis.

Sin embargo, el presidente francés eliminó del menú la tradicional declaración final de los líderes del G7, presintiendo el peligro tras el giro inesperado en la precedente cumbre en Canadá, donde Trump rechazó firmar las conclusiones que había aceptado poco antes.

La cumbre se celebra bajo grandes medidas de seguridad y las protestas de antimundialistas y organizaciones ecologistas, que marcharon entre las ciudades vecinas de Hendaya e Irún (España). Unas 9.000 personas, según la policía, desfilaron con calma entre las dos ciudades a ambos lados de la frontera.

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