Maria João Feio, propietaria de Quinta do Barracão da Vilariça: “Las personas empiezan siendo clientes y terminan siendo grandes amigos”

Maria João Feio, propietaria de Quinta do Barracão da Vilariça.

“Decidí ser agricultora”, dice Maria João Feio en entrevista con Grupo ES. Licenciada en Historia y Arte, con un porvenir como profesora en Oporto, lo dejó todo para poner en marcha la propiedad de su padre. Es el día de hoy que sigue regando personalmente con el mismo cariño los rosales que cuidaba su padre. Quinta do Barracão da Vilariça, en el nordeste trasmontano, en los confines de los municipios de Alfándega da Fe y Vila Flor, es hoy en día un lugar muy buscado por aquellos que quieren saber todo sobre el aceite y el vino.

Maria está acostumbrada a tratar con extranjeros. Además del portugués natal, habla inglés, francés, español, italiano y alemán. “No trabajo en el campo pero llevo toda la gestión de oficina de la explotación”. Facturas, certificados de la agricultura biológica… En fin, que, junto al trato con los clientes, su vida es su casa de agroturismo.

Quinta do Barracão da Vilariça tiene 120 hectáreas. Se cultiva la viña, el olivo y el almendro. La casa de agroturismo tiene 12 plazas. Pero, en otra zona de la finca, hay dos casas más de campo de apoyo. Cuenta con un molino hidráulico restaurado que posee tres muelas. “Fue la primera industria en el municipio de Alfándega da Fe. Cría un rebaño de ovejas churras da Terra Quente. “Toda la agricultura está certificada en la modalidad de producción biológica”, explica. Y la “certificación requiere mucho trabajo”. Maria João Feio, aunque vivió en Oporto donde su padre tenía una farmacia con su laboratorio, de quince en quince días y en vacaciones recalaba en la Quinta do Barracão da Vilariça. Aquí aprendió de su padre el amor por el campo.

“Mi padre me enseñó principios muy importantes sobre el Bien, sobre la agricultura biológica porque no le gustaba echar productos fitosanitarios… También aprendí a tratar bien a las personas. Me inculcó un principio fundamental: el carácter de un hombre se ve en cómo trata a las personas que son inferiores”.

En la actualidad, su madre vive con ella. Tiene 83 años. María  João valora de su madre que “de un poco siempre hizo mucho” y que tiene “el don de la multiplicidad”.

Por parte de su abuelo, tiene sangre judía. “Fue un hombre excepcional. Judío. Provengo de una familia de judíos. Tengo hecho todo el árbol genealógico de mi familia, por mi formación histórica. Mi abuelo era propietario de 9 quintas de vino  de Oporto. Fue la segunda persona en Oporto en poseer coche con chófer. Era un hombre con una visión fuera de serie…”.

Y vuelve a su progenitor. “Mi padre, siendo diferente, era un hombre de amor y de principios. Todos los rosales que tengo eran de mi padre. Él tenía rosales en todas sus propiedades. Y los cuidaba y cultivaba. Sabía el nombre de todos. Y detestaba que se cortaran las rosas”. Ahora ella los cuida y riega personalmente todos los días.

Todas sus vivencias rurales pesaron para decidirse por ser agricultora y dejar su vida académica. Por eso admite que se le titule de neorural. “Fui así criada y me quedé con los olores y sabores” del rural.

A Quinta do Barracão da Vilariça vienen turistas o viajeros de Nueva Zelanda, Australia, Israel, Norte Europa, Austria, Alemania, Canadá y América. “Ahora están a punto de llegar los americanos que vienen a bajar el Duero en kayak. Los voy a buscar y pasan aquí dos días”.

Sus clientes son gente culta y muy enfocada. El objetivo de Maria João Feio es que conozcan pormenores sobre el aceite y el vino. “Los llevo al olivar; les muestro el circuito del aceite. En invierno, si lo desean, pueden participar en la recogida de la aceituna. Les enseño el lagar protoindustrial familiar y les explico cómo hacían antiguamente el aceite. Además los llevo a un lagar moderno de tecnología punta. Y hacen catas profesionales de aceite. De igual manera con el vino. Les enseño a distinguir los tipos de vinos de Oporto (Ruby, Tawny, Vintage) que, incluso, algunos portugueses no saben”.

Otro atractivo de A Quinta do Barracão da Vilariça es la cocina. Tres son los platos emblemáticos: cordero lechal asado y servido con arroz y naranja aceitada; posta mirandesa servida con patata a murro; sopa de cogumelos y  espárragos salvajes con pan de centeno. “Algunos me piden luego la receta”, dice.

Así que “las personas empiezan siendo clientes y terminan siendo grandes amigos”. Es el caso de un bretón de la Bretaña francesa. Tiene 87 años y lleva 10 viniendo ininterrumpidamente cada mes de septiembre. Aunque su profesión es arquitecto naval, él trabaja como realizador de cine. “Pasan 8 días. A él y a su mujer los llevo a pasear y si hace falta los voy a buscar al aeropuerto. Y se llevan aceite, miel, almendras y vino”, cuenta satisfecha María João.

Entre sus proyectos para Quinta do Barracão da Vilariça está el de ampliar la superficie actual de 6 hectáreas de viñedo. Y también importante es resolver el relevo generacional: su hijo de 18 años tiene que decidir si quiere ser agricultor. Hoy está recogiendo almendra porque, como dice Maria, el que va a dirigir tiene que saber cómo se hace todo.

Un proyecto más será una sala de arte en sociedad con una pintora brasileña.

María João es feliz en Quinta do Barracão da Vilariça.

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