Miles de personas arropan al papa en la capital de Mozambique

El pontífice volvió a usar su papamóvil y, escoltado por un fuerte dispositivo policial, circuló por las avenidas de la ciudad saludando continuamente y sin perder la sonrisa.

Miles de personas llenaron hoy las calles de la capital de Mozambique para poder saludar al papa Francisco e inmortalizar con fotos la visita del pontífice argentino.

Francisco, recibido el miércoles por una multitud que le dedicó cánticos y bailes a su llegada al país en el inicio de su cuarto viaje a África, se trasladó hoy en un automóvil cerrado al palacio Ponta Vermheha, sede de la Presidencia, en Maputo, donde se reunió con el jefe de Estado, Filipe Nyusi, y se dirigió a las autoridades.

Tras ese acto, el pontífice volvió a usar su papamóvil y, escoltado por un fuerte dispositivo policial, circuló por las avenidas de la ciudad saludando continuamente y sin perder la sonrisa.

Los miles de congregados a su paso devolvieron el saludo a Francisco, mientras se afanaban por hacerle fotos con sus teléfonos móviles.

El pontífice hizo ese recorrido para dirigirse al palacio de deportes de Maxaquene, donde participó en un acto con miles de jóvenes de varias religiones de este país, donde los cristianos son un 48 % (de ellos un 28 % católico) y el 18 % es musulmán.

“¡Reconciliación, reconciliación!”, gritaron los jóvenes cuando el papa entró en el abarrotado pabellón de Maxaquene, una petición para un país que ha sufrido diecisiete años de una cruenta guerra civil y que acaba de firmar un nuevo acuerdo de paz.

En representación de un puñado de las casi 1.000 confesiones religiosas registradas en Mozambique, cantaron “Somos jóvenes, jóvenes de paz” y luego preguntaron al jefe de la Iglesia católica cómo hacer realidad sus sueños.

En una especie de catequesis multirreligiosa, el papa les respondió: “Ustedes, jóvenes, caminan con dos pies como adultos, pero, a diferencia de los adultos que los mantienen paralelos, ponen uno detrás del otro, listos para marchar”.

“¡Ustedes tienen tanta fuerza, son capaces de mirar con tanta esperanza! Son una promesa de vida, que conlleva un cierto grado de tenacidad, que no debe perderse ni robarse”, agregó Francisco.

La joven hindú Nira Vucalmas, que ni siquiera había nacido cuando Juan Pablo II visitó Mozambique en 1988, dijo a Efe que se sentía una privilegiada porque “el papa no vino solo para los católicos, él vino por todos nosotros”.

“Lo que más me impresionó a mí y a mis amigos fue la orientación de que nuestros mayores son nuestras raíces, debemos avanzar en nuestras vidas, pero no olvidar nuestras raíces”, subrayó Vucalmas.

Osvaldo Lourenço, en representación de la sociedad civil, sacó una conclusión de las palabras del líder católico: “no podemos correr solos, debemos correr juntos”.

“Para mí, el papa nos hizo entender que nadie vive para sí mismo, todos somos importantes y en este hermoso país tenemos que caminar juntos para continuar preservando la paz”, comentó a Efe Lourenço.

El pontífice también tiene hoy en su agenda una reunión con el clero y los obispos del país en la catedral de la Inmaculada Concepción y una visita privada a la Casa Mateus 25, que asiste a los más necesitados.

Francisco visitará este viernes un hospital y oficiará una misa en Maputo antes de abandonar el país con rumbo a Madagascar, siguiente escala de una gira que también le llevará a las islas Mauricio y que acabará el próximo martes.

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