Telefónica celebra el martes un consejo marcado por su evolución en Bolsa

José María Álvarez-Pallete, presidente ejecutivo de Telefónica. EFE/Fernando Villar/Archivo

Tras un agosto en el que el valor de la acción de Telefónica alcanzó su suelo en 22 años en un cierre de sesión, su presidente, José María Álvarez-Pallete, reunirá este martes al Consejo de Administración para abordar la situación de la empresa, dos semanas antes de lo habitual.

Aunque desde Telefónica oficialmente se ha restado importancia a este adelanto, que responde, según explican, al deseo de Pallete de no estar dos meses sin reunirse con sus consejeros, varios analistas consultados por EFE consideran que, con esta reunión, se busca afrontar el descenso del precio de la acción en agosto y debatir algún cambio estratégico en la compañía.

Las especulaciones sobre las medidas que podría analizar el Consejo de Administración no han cesado esta semana, que se ha cerrado con una subida en Bolsa del 4,46 %.

Entre las opciones planteadas figuran la venta de su filial en Ecuador, la cesión de las torres a Telxius o la recompra de acciones para amortizar capital, según ha apuntado Nicolás López, analista de MG Valores.

Este consejo responde a la necesidad de Pallete de afrontar “la fuerte debacle de la cotización en agosto”, ha opinado Felipe López-Gálvez, analista de Selfbank, que cree que el presidente querrá “debatir con el resto de directivos qué decisiones tomar y si hay que hacer algún cambio estratégico en la compañía”.

El mes de agosto ha sido complicado para el mercado en general, pero Telefónica ha sido “más castigada”, pese a que el Banco Central Europeo (BCE) está retrasando la subida de tipos de interés, algo que le beneficia, teniendo en cuenta su deuda, ha afirmado.

El precio de la acción ha podido verse lastrado por la caída del PIB en Brasil, donde Telefónica tiene el 21 % de los beneficios, o por la amenaza de un “brexit” sin acuerdo, teniendo en cuenta que Reino Unido representa el 15 % de las ventas del grupo, ha argumentado.

Nicolás López ha considerado que el nivel de cotización más razonable para Telefónica estaría en torno a 7,5 euros.

Precisamente, las acciones centraron parte de las observaciones de los asistentes en la Junta de Accionistas del 9 de junio, en la que Pallete expresó su confianza en que los mercados reconocieran el “auténtico valor” de la compañía, que acababa de superar el “ecuador” de una transformación que la había fortalecido.

El presidente consideró que las acciones tenían un potencial de revalorización del 22 %, pero que las empresas de telecomunicaciones acumulaban tres años de caídas.

La tendencia a la baja en Bolsa de las operadoras la ha roto Masmovil, que, según López-Gálvez, lleva ganando cuota de mercado, aunque recorre un “camino separado” de Telefónica. “Quizás a Telefónica la tendríamos que comparar más con grandes del sector a nivel Europeo como puede ser Vodafone, Orange o Telecom con características similares”.

Pallete justificó ante la Junta de Accionistas que los mercados emergentes en los que Telefónica estaba presente se habían visto muy penalizados y que el sector sufría los efectos de una regulación incierta e importantes necesidades de inversión.

La acción de Telefónica se situó el 12 de junio en 7,59 euros y, a partir de ahí, comenzó a bajar, hasta llegar el 23 de agosto, cuando cerró a 5,93 euros por acción. La otra cara de la moneda se presentó en el 2000, cuando los títulos llegaron a rozar en junio los 26 euros.

El precio de la acción se ha recuperado en parte, al cerrar en 6,58 euros este viernes, en una jornada en la que se reunió la dirección con los sindicatos para hablar del convenio colectivo, que afectará a más de 20.000 trabajadores y en la que UGT trasladó su preocupación precisamente por el precio de la acción, teniendo en cuenta los “insistentes esfuerzos” del grupo por rebajar la deuda, que ha descendido “en 2.000 millones”, según el sindicato.

Una fuente próxima a la compañía ha dicho que este consejo ya se adelantó alguna vez en la época del expresidente César Alierta y que la posible recompra de capital para su posterior amortización tampoco es una actuación extraña en la compañía. Belén Molleda

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