La inédita, y preciosa, subida al Acebo en cinco gestos

Un grupo de escapados del pelotón ciclista, durante la decimoquinta etapa de la 74 edición de la Vuelta a España 2019, con salida en la localidad de Tineo y meta en el Santuario del Acebo, en el Principado de Asturias y con un recorrido de 154,4 kilómetros.- EFE/Javier Lizón
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 La dura y exigente subida al Alto del Acebo, inédita en La Vuelta y preciosa para ver ‘in situ’ o por televisión, quedó resumida en cinco gestos para la memoria y que a buen seguro animarán a los responsables de la gran carrera española por etapas a repetir la experiencia.

1. La poderosa arrancada y el alegre pedaleo del ganador, Kuss

Quedaban aún casi siete kilómetros de la subida final y Sepp Kuss, en la escapada de 17 unidades que llegó por delante al Acebo, arrancó sin miramientos. Y fue cazando a Vasil Kiryenka y Sergio Samitier -encomiable el oscense del Euskadi-Murias- con un pedaleo alegre y poderoso que no tuvo contestación en un grupo con nombres importantes (Ion Izagirre, Soler, aunque ambos quizás más pendientes de sus líderes, Geoghean Hart, Oscar Rodríguez).

2. El ataque sostenido de Valverde y la respuesta de Roglic

Atacó el campeón del mundo como pocas veces. Con un ataque sostenido buscando establecer diferencias importantes en meta, en lugar de uno de esos latigazos que tantos réditos le han dado. Salió a por él el líder Primoz Roglic y ya el resto de favoritos -Pogacar, Supermán López y Quintana- no volvieron a verles hasta meta. Roglic no se conformó con ir a rueda, colaboró y Valverde, en un gesto a la altura de su clase y trayectoria, se lo agradeció.

3. El pique Pogacar-López

Por momentos parecieron dos chavales que salen con la bici a darse una vuelta y acaban picándose en la subida antes de chocar sus manos en la meta. Pero estaban en La Vuelta y la imagen no dejó de ser curiosa hasta la meta, a pesar de la juventud de ambos. Se les fue Valverde, Roglic se presume ya inalcanzable y parece que entre los dos se jugarán el tercer peldaño del podio en Madrid.

4. La ayuda de Soler, la claudicación de Quintana

El Movistar amagó de inicio en la etapa con un ataque de Soler que pareció avanzar movimientos estratégicos posteriores que no llegaron. Salida de caballo andaluz, parada de burro manchego. El siguiente fue el ataque de Valverde en la subida final. Quintana cedió rápido y, en contra de lo ocurrido en otras situaciones similares, ya no entró en carrera. Soler sí se mantuvo en ella. Y cuando vio que no le llegaba para ganar, paró y esperó al ‘Bala’ para ayudarle. En justa reciprocidad, Valverde le quedó agradecido.

5. La alegría de Kuss compartiendo su felicidad con la afición

Estaba que no cabía en sí de gozo el durangués de Colorado y no encontró otra forma de expresar su felicidad que interactuando con el público. Al que le ofreció dos veces unas de sus manos para que se la chocasen mientras iba alcanzando la meta tratando de creerse lo que estaba consiguiendo: un triunfo merecido en una llegada en alto de una gran vuelta por etapas. Su gesto en meta no lo olvidará. La afición tampoco ese y otros momentos ofrecidos por una nueva subida de las que enamoran a La Vuelta.

Por Ramón Orosa

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