El futuro de la moda española se ensombrece

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En España, el sector de la moda se considera estratégico por ser uno de los más importantes en el peso de la economía nacional, medida en participación en el producto interior bruto (más de 30.000 millones de euros, un 2,8% del PIB), y por su enorme dinamismo, que se traduce en crecimiento de las exportaciones y en generación de empleo. O al menos era así hasta ahora.

Pese a ser el cuarto sector que más exporta, en concreto, un 8,4% del total, la moda española funciona a dos velocidades: sólo la mitad de empresas del sector mantuvo el crecimiento durante el 2018 y aumenta el ratio de compañías que reconoce un estancamiento o bien un descenso en su desempeño, con un 34% de las firmas del sector que ‘salvó’ el ejercicio y mantuvo su cifra de negocio, mientras que el 16% restante reconoce que su desempeño fue a la baja, según desvela el Barómetro Veepee-Moda.es sobre empresas de moda en España. ¿Por qué está ocurriendo esto?

España ha conseguido un reconocimiento mundial en el sector por la creación de modelos de negocio innovadores basados en el fast fashion, con los principales operadores del segmento (Zara y Mango) y con una empresa, Inditex, que es el operador de referencia del sector en el mundo entero.

Durante años, las empresas españolas del sector de la moda han ido ocupando ese destacado puesto gracias a contar con modelos innovadores, a ser pioneras en el fast fashion, expertas en la gestión del retail y poseedoras de una oferta de producto cambiante y adaptada a los consumidores. Todo ello les ha permitido superar en crecimiento de las exportaciones al resto de sectores, y, además, convertirse en un factor clave de creación de empleo. Pero quizá el modelo se está agotando.

El Observatorio de la Moda Española, elaborado por el ISEM Fashion Business School, expone que la moda, como sector económico, no cuenta con una visibilidad tan clara como lo pueden tener la banca, las telecomunicaciones, la energía o las infraestructuras. Se trata de un sector con una pluralidad de categorías de productos (textil, calzado, accesorios…) y de servicios, así como una cadena de valor compleja con empresas especializadas en una o varias fases de la misma y una gran diversidad de canales de distribución. Todo esto hace necesario tener un conocimiento concreto para entender mejor sus oportunidades de inversión y mejora. La falta de especialización puede suponer por lo tanto un hándicap para algunas empresas.

Respecto al canal de venta, Internet se consolida como el canal más importante a medio y largo plazo. En concreto, el 34% de las empresas, dos puntos porcentuales más que el año pasado, creen que el ecommerce será el modo de distribución más importante en el futuro. De media, el comercio electrónico genera actualmente el 5% de las ventas de las empresas de moda. En este sentido, Albert Serrano, director de Veepee, argumenta que “el online va a seguir creciendo, pero lo hará sobre todo en aquellas plataformas que sepan conseguir una buena experiencia de cliente online”.

Antonio Fagundo, CEO de la empresa de zapatos Masaltos.com, que en 2018 ha mantenido su crecimiento y ha exportado a más de 100 países, cree que “el sector de la moda se encuentra en crecimiento y decrecimiento constante, como la Campana de Gauss. Cada vez hay más marcas que saturan a los consumidores, más comercios electrónicos y más tiendas, por lo que la oferta es mayor pero la demanda es la misma”.

Para este directivo la exportación es una de las maneras que puede permitir superar las bajadas de ventas. “Si seguimos vendiendo la misma moda, por los mismos canales, a los mismos clientes, nuestro negocio desaparecerá en unos años. La evolución, el diseño, la innovación en la moda y las nuevas vías de comercialización como el Ecommerce, los pop-up stores o los marketplaces son los que permitirán ganar visibilidad en el extranjero, crear marca y hacer que el público se fije en ellas. Quien no lo tenga en cuenta está condenado al fracaso”.

Paco Cecilio, cara visible de la cadena de tiendas de su mismo nombre, explica que ahora hay una gran oferta para poderte vestir a muy bajo coste. “La pequeña marca que no se diferencie, que no se especialice y que no ofrezca al cliente una ‘experiencia de compra’, lo tendrá muy difícil”, sentencia el directivo.

Por su parte, el diseñador Roberto Verino es optimista respecto al devenir de las prendas de calidad españolas. El modista cree que la clave es “hacer las cosas bien hechas”, porque “cuando las cosas se hacen con respeto, con calidad y pensando que el consumidor es la clave, la respuesta será siempre positiva”. Queda por ver si el sector va a seguir este consejo y va a hacer bien las cosas. Sólo así se despejarán las nubes del horizonte. Sólo el tiempo lo dirá.

Por JAIME QUIRÓS.

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