Los bocetos y dibujos de Maside para el periódico El Pueblo Gallego, en la Fundación Laxeiro

Carlos Maside.

La Fundación Laxeiro presenta una selección de bocetos y dibujos originales que Carlos Maside (Pontecesures, A Coruña, 1897 – Compostela, 1958) realizó como trabajo preparatorio de las viñetas que publicó en el períodico El Pueblo Gallego, entre 1927 y 1936.

EL PROYECTO

 Esta exposición es la culminación de un de un viejo proyecto de la Fundación Laxeiro de incluir a Carlos Maside en su programación de exposiciones temporales, como parte de esa línea que viene desarrollando desde hace años, que comenzó en 2013 con una exposición de dibujos de Manuel Colmeiro; continuó en 2014, con una muestra de óleos de Arturo Souto; albergó entre 2018 y 2019 la exposición conmemorativa de la edición de Trece estampas de la traición de Luís Seoane e incluyó, hace solo unos meses, una cuidada selección de esculturas de Antonio Faílde.

Carlos Maside, el más viejo del grupo de Los Renovadores, al que perteneció Laxeiro y los artistas antes citados, entra en la Fundación Laxeiro con una interesante selección de cuarenta bocetos y dibujos preparatorios de las viñetas que publicó en el diario El Pueblo Gallego, en este caso, en el período 1927-1936. Todas las obras incluidas en la exposición forman parte del legado de los herederos del artista, depositado en el Museo de Arte Contemporánea Carlos Maside, en Sada, A Coruña.

La exposición incluye las reproducciones de las páginas del periódico El Pueblo Gallego donde estas viñetas fueron publicadas, posibilitando así, por un lado, la contemplación del dibujo final, acabado y convertido ya en viñeta, con los textos que el autor le añadía y, por otro lado, leer las noticias que se publicaban ese día en la página donde iba cada viñeta.

La muestra se complementa con un vídeo, realizado por Rosalía Pazo Maside, comisaria de la exposición, en el que se reproduce una selección de otras viñetas de Maside, publicadas también en la prensa, cuyo dibujo –a diferencia de las que integran mayoritariamente la exposición- no parte necesariamente de apuntes del natural, y cuya temática versa sobre cuestiones españolas y sobre la crítica situación política internacional del momento.

LA OBRA

 La variada tipología de la colaboración gráfica de Maside con la prensa abarcaba tres modalidades principales:

Viñeta. Dibujo de crítica política y social, encabezado por un título que lo define y, por lo regular, con un breve texto al pie que completa el significado o le da una vuelta de sentido.

Estampa popular. Dibujos o grabados representando escenas populares, casi siempre de mujeres en diversas actividades y oficios.

Caricatura. Más bien retratos sintéticos, en los que destaca en muy pocas líneas los trazos más expresivos de la personalidad del retratado, principalmente políticos -entre muchos otros, los que intervinieron en la elaboración del Estatuto de Autonomía- y personas del mundo de la cultura cuya actividad causaba noticia de actualidad.

Pero también publicaba tiras cómicas, ilustraciones de artículle y encabezados para páginas dedicadas a las fiestas locales.

Estamos ante una profusa producción como redactor artístico –así es como aparece denominado en los diarios de la época- que desarrolló desde los comienzos en 1918 en la revista viguesa Vida Gallega, hasta las últimas colaboraciones entre 1932 y 1936 en el diario de Vigo El Pueblo Gallego, pasando por Faro de Vigo (1923-1925) y por diversas publicaciones madrileñas: la revista Nueva España (1929-1931), el semanario Política (1935) y, de forma menos continuada, los diarios El Sol (1926-27), Libertad (1930), La Voz (1931) y las revistas La Raza (1929) y Flirt (revista de humor erótico nº4, 1922), así como también el diario gallego Galicia.

Entre las referencias iniciales en el dibujo humorístico destacan, además del indiscutible maestro Castelao, Feliu Elías (apodado Apa), dibujante y fundador en 1908 de la revista satírica catalana Papitu y Luis Bagaría, formado en el modernismo catalán y dibujante de la revista España, de Ortega y Gasset, y del periódico El Sol.

Pero el grafismo de Maside se va desprendiendo paulatinamente de la estilización modernista, todavía dominante en la mayor parte de los dibujantes satíricos, y asimilándose, la mayoría de las veces, a la sencillez y precisión precisión de líneas de los apuntes del natural tan habituales en él desde muy joven. Otras, incorporando diversas técnicas, como el rayado para acentuar los volúmenes y el contraste lumínico, o el grabado. La aplicación de esta técnica a la viñeta, concretamente a las realizadas al cartón-yeso y publicadas en 1930-1931 en Nueva España, constituyó una innovación en el medio periodístico y refleja el interés que, durante su estancia como becario en París (1926-27) para estudiar técnicas de grabado y tomar contacto directo con el arte de las vanguardias, había despertado en Maside la obra gráfica del belga Frans Masereel y de los alemanes de la Nueva Objetividad George Grosz y Otto Dix.

EL MONTAJE

 El espacio expositivo se articula en tres ámbitos diferenciados, que vienen dados por los tres tipos de elementos expuestos:

Obra original, formada por cuarenta dibujos sobre papel que, en no pocos casos son las diferentes fases procesuales de un mismo motivo final.

Reproducciones de las páginas del periódico donde finalmente se publicaron esos trabajos, colgadas sin solución de continuidad en uno de los paños expositivos.

Vídeo que complementa los dibujos expuestos con otros trabajos del artista para la prensa, no incluidos en la exposición.

Con estos tres elementos, la exposición propone un acercamiento a estos trabajos de Maside, en tres planos de lectura complementarios, como es la observación directa de la obra original, la documentación que nos da acceso al memento periodístico y, por último, la divulgación de otros dibujos periodísticos que ilustra otras líneas de trabajo que Maside también cultivó.

EL ARTISTA

 Carlos Maside (Pontecesures, A Coruña, 1897 – Compostela, 1958) es el más viejo del grupo de artistas conocido como Los Renovadores que, a finales de los años veinte y en los primeros años treinta, asumieron un compromiso de renovación plástica para Galicia, posibilitando la entrada del arte gallego en la contemporaneidad.

Pronto conocerá a Castelao y a la Generación Nós, que resultarán decisivos en su actitud estética y política. Viaja a Madrid y París y se reúne con asiduidad en las tertulias de Compostela, donde ponía al día al resto de los compañeros de reunión, entre los que, con frecuencia, se encontraba un jovencísimo Laxeiro, sobre las tendencias artísticas do momento.

Miembro fundador de la Barraca Resol, participa en una intensa actividad de acercamiento del arte y la cultura contemporáneas a las capas sociales más populares.

Su compromiso con el arte, estrechamente ligado a la renovación de la pintura gallega, lo lleva a teorizar y proponer una obra en la que descarta todo ornamento innecesario, logrando una convincente fusión entre el motivo e la forma, a partir de los que desarrolla una estética figurativa que, sin vocación mimética, es para él un nuevo modo de entender el realismo. Maside desarrolla una pintura heredera a veces, del arte geométrico, y otras veces, más próxima a movimientos como el expresionismo que, en ambos casos, como ocurrió con otros miembros del grupo de Los Renovadores, conecta con movimientos europeos del período de Entre guerras, como La Nueva Objetividad, siguiendo la proclama hecha por Jean Cocteau a finales de los años veinte, de Retorno al orden.

A pesar de que después del triunfo del franquismo, el artista comenzó a aislarse en su estudio de Compostela, Maside tiene una trayectoria internacional muy significativa, destacando la exposición realizada en Estados Unidos, titulada Artistas Españoles Contemporáneos, en la que participó con Maruja Mallo, Vázquez Díaz, Arturo Souto o Guitérrez Solana, entre otros.

A mediados de los años cuarenta comienza a salir de la oscuridad y el aislamiento del exilio interior: Vuelve a hacer exposiciones (Casino de Vigo, 1945; Exposición de artistas Gallegos, Sala Velázquez, Buenos Aires; Sala de Turismo de Santiago, 1953); inicia una prolongada correspondencia con Luís Seoane, estando este en el exilio Argentino, en la que se refleja la dureza del ambiente social y político en España y las inquietudes artísticas de ambos; en 1950 la Editorial Galaxia lo nombra director artístico; reviven en Santiago las tertulias en los cafés y Maside asiste al lado de conocidos intelectuales y jóvenes artistas, escritores y universitarios; en 1951 publica su célebre ensayo En torno a la fotografía popular, que recibe muy buenas críticas.

En el estudio de Compostela lo visitan a menudo jóvenes atraídos por su magisterio, lo que para él constituye un estímulo revitalizador que tiene reflejo en la pintura de su última época, con obras coloristas como A sorte do paxariño, A sesta, Mercado, Peixeira, Os noivos, Lavandeiras, Muiñeira; una pintura vitalista y de ligera tendencia a la abstracción que entronca con los cuadros de título Tenda o con Paisaxe de Compostela -piezas de marcado geometrismo pintadas entre 1931 e 1933- y que deja atrás las tonalidades oscuras de retratos, bodegones y paisajes de los años del encierro compostelano y la sobriedad del color y el tratamiento volumétrico de la estética del granito, característica de la Generación de los años treinta, en la que destacan la emblemática Muller sentada, Mulleres en roda o Dúas mulleres.

Su relación con Laxeiro se concreta en las tertulias compostelanas, antes citadas, la primera exposición individual de Laxeiro en Compostela, en 1934, en la que Maside fue a recibirlo a la estación de autobuses para ayudarlo con el traslado de las obras hasta la facultad de Filosofía y letras, donde ellos dos y Luís Seoane, montaron la muestra. En 1940, cuando se traslada a Vigo, ambos artistas mantienen una relación muy estrecha. Coincidieron también en Buenos Aires, en la exposición organizada por Luís Seoane, como encargo del Centro Gallego, en la galería Velázquez, en 1951 y, en su fallecimiento, la Asociación Gallega de Universitarios, Escritores y Artistas, le hace un homenaje en el Centro Lucense de Buenos Aires, en el que Laxeiro intervino, junto con Díaz Pardo, Rafael Dieste y Luís Seoane.

La exposición podrá visitarse hasta el 19 de enero.

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