Helbig, la suntuosidad con tejidos tan delicados como el tul y el terciopelo a base de bordados elaborados con rejilla de metal, cadenas, plumas, lentejuelas y pedrería

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Copyright: IFEMA / UGO CAMERA

Una vez más, Teresa Helbig apostó por el lujo, y se la jugó al exceso y la ostentación en una colección en la que ha primado la costura, el buen hacer y la dedicación, un as que siempre atesora esta catalana que reparte juego con una “estética provocadora”.

“Esta colección es el no va más, la exageración imposible”, ha dicho este domingo Teresa Helbig, quien ha subido a la pasarela una colección corta pero intensa, muy ambiciosa titulada “Rien ne va plus” (No va más).

Con un punto de locura, Helbig ha repartido juego en tejidos tan delicados como el tul y el terciopelo a base de suntuosos bordados elaborados con rejilla de metal, cadenas, plumas, lentejuelas y pedrería.

Esta temporada Helbig impone en su estética el universo fastuoso de los casinos de Las Vegas, un escenario que se traduce en trajes de chaqueta confeccionados con pieles exóticas como el pitón o la anguila, “son texturas muy agradecidas para trabajar”, cuenta la diseñadora que propone vestidos de manga larga bordados con lentejuelas de oro, un trabajo artesano que intima con la alta costura.

Sobre la pasarela se han visto varias piezas importantes: un divertido vestido de cadenas lacadas en tono rosa, una pieza que le ha supuesto bordarla más de cuatro semanas, un minivestido con infinidad de pliegues a modo de “empanadillas” o un angelical vestido largo de seda amarilla con escote en “uve”.

El final de la partida llegó con un vestido de malla metalizada con un tigre pintado, “un homenaje a Paco Rabanne”, dice la diseñadora, que también ha utilizado piezas de metal “al estilo Rabanne” para armonizar un vestido camisero que destila elegancia.

 

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