Las autoridades saudíes quieren tranquilizar a los inversores tras la purga

Foto tomada el 5 de noviembre de 2017 en Riad muestra la Kingdom Tower propiedad del multimillonario saudita Al Waleed bin Talal, uno de los numerosos poderosos detenidos por el gobierno del príncipe heredero Mohamed bin Salmán.

Foto tomada el 5 de noviembre de 2017 en Riad muestra la Kingdom Tower propiedad del multimillonario saudita Al Waleed bin Talal, uno de los numerosos poderosos detenidos por el gobierno del príncipe heredero Mohamed bin Salmán.

Las autoridades saudíes intentan tranquilizar a los inversores afirmando que la purga anticorrupción lanzada la semana pasada no afectará a las empresas, ni siquiera a aquellas que tengan vínculos con sospechosos detenidos.

Decenas de personalidades del reino, entre ellas príncipes, ministros y el multimillonario príncipe Al Waleed bin Talal, fueron detenidos durante el fin de semana tras una redada sin precedentes que confirmó la creciente autoridad del príncipe heredero Mohamed bin Salmán.

La redada suscitó una incertidumbre entre los empresarios que podría provocar una fuga de capitales o hacer descarrilar las reformas, según los expertos, en un momento en que Arabia Saudí intenta atraer inversiones necesarias para salir del marasmo económico provocado por la caída de los precios del petróleo.

La noticia hizo temblar el martes la Bolsa de Riad y otras plazas financieras del Golfo y despierta el temor a una fuga de capitales, según expertos.

Las autoridades congelaron las cuentas bancarias de los acusados y avisaron que toda actividad relacionada con los asuntos de corrupción sería requisada como propiedad del Estado.

El martes por la noche, la Saudi Arabian Investment Authority (SAGIA), organismo a cargo de captar inversiones, y cuyo ex jefe, Amr Dabbagh, se encuentra entre las personalidades detenidas, afirmó que la purga ayudará a “crear un mejor ambiente para los negocios”.

“Conviene precisar que fueron las cuentas individuales afectadas las que se suspendieron hasta que se pronuncien decisiones de justicia definitivas, y no las cuentas de empresas”, declaró Ahmed Abdulkarim Akkholifey, gobernador del Banco Central, en un comunicado.

“En otros términos, la actividad de las empresas no se ve afectada”, declaró, añadiendo que no habría restricciones para las transferencias de dinero a través de los canales bancarios legales.

Por otra parte, el ministro de Comercio saudí, Majed al Qasabi, aseguró que las empresas, incluidas las que pertenecen a las élites detenidas, gozarán de una “protección total” en virtud de la ley.

La purga, una iniciativa valiente pero arriesgada, confirma el poder del príncipe heredero, Mohamed bin Salman que aprovechó la ocasión para reforzar su control sobre los servicios de seguridad apartando de la dirección de la Guardia Nacional al príncipe Metab bin Abdalá, ex aspirante al trono.

“La operación es otra señal de que la acción del príncipe Mohamed (de 32 años) consiste en consolidar su poder antes de una posible abdicación de su padre” el rey Salmán (81 años), observó el centro de estudios Capital Economics.

“A corto plazo el tema corre el riesgo de asestar un golpe a la economía y reforzar la oposición al príncipe Mohamed en la familia real, en los sectores empresarios y los religiosos, lo que podría afectar al plan de reformas Vision 2030”, agregó este centro.

Este plan, iniciado por el príncipe heredero, está destinado a diversificar la economía y atenuar su dependencia al petróleo.

Entre los detenidos están el príncipe Al Waleed bin Talal, Waleed al Ibrahim, dueño de la red árabe de canales por satélite MBC, así como el magnate de la construcción Bakr bin Laden y el multimillonario Saleh Kamal.

Los medios locales informaron de que otros hombres de negocios fueron detenidos desde la ola de arrestos del pasado fin de semana.

La campaña se produce cuando Arabia Saudí, primer exportador mundial de crudo, enfrenta dificultades económicas por la caída de los precios del petróleo. El país tiene un déficit acumulado de más de 200.000 millones de dólares en tres años y encara un cuarto año de déficit.

Para equilibrar las cuentas recurrió a sus reservas de las que utilizó 250.000 millones de dólares desde 2014, y colocó bonos por otros 100.000 millones. “La purga será dolorosa a corto plazo, pero a largo plazo puede ganar”, estimó M. R. Raghu, del Kuwait Financial Center (Markaz).

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