La carrera por la presidencia del Eurogrupo está abierta

l presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem (d), dialoga con el ministro de Finanzas de Portugal, Mario Centeno, durante una reunión en Bruselas el 6 de noviembre de 2017.

El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem (d), dialoga con el ministro de Finanzas de Portugal, Mario Centeno, durante una reunión en Bruselas el 6 de noviembre de 2017.

A diez días de la elección del sucesor del holandés Jeroen Dijsselbloem como presidente del Eurogrupo, las llamadas telefónicas se multiplican entre las capitales europeas y varios nombres empiezan a surgir, entre ellos los del español Luis de Guindos y el portugués Mário Centeno.

La elección “está muy abierta”, resume un alto responsable europeo, recordando que en principio el único requisito para aspirar a este prestigioso cargo es ser ministro en ejercicio, si bien otros factores también influirán, como la nacionalidad, la familia política o la experiencia.

Elegido por dos años y medio, el prsidente del Eurogrupo preside la reuniones mensuales de este organismo que reúne a los ministros de Finanzas de los 19 países del euro y cuyo objetivo principal es la coordinación de las políticas económicas nacionales.

El sucesor de Dijsselbloem asumirá el cargo en pleno debate sobre cómo reformar la Eurozona.

“Se necesita a alguien con experiencia, ya que es un momento clave, en el que hay que tomar decisiones complicadas”, señalan fuentes del ministerio francés de Finanzas.

Los ministros interesados tienen hasta el 30 de noviembre para presentarse y, un día después, sus nombres se harán públicos, según el procedimiento desvelado por el laborista Dijsselbloem, quien dejó de ser ministro holandés tras su fracaso electoral de marzo.

La elección tendrá lugar el 4 de diciembre en el marco de un Eurogrupo y el primero que consiga el apoyo de 10 de los 19 ministros será su nuevo presidente, pero no se descarta que los europeos acuerden antes un solo candidato y eviten la votación.

DE GUINDOS

Nadie duda que la presidencia del Eurogrupo también pesó en la balanza durante la negociación de los últimos días que llevó a la adjudicación a principios de semana a París y a Ámsterdam de las dos agencias comunitarias que deberán abandonar Londres por el Brexit.

La numerosa lista de presidenciables de las últimas semanas parece empezar a disminuir con la aparente salida de algunos posibles interesados, como el comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, a quien parece que no le habría importado reunir ambas funciones pese a no ser ministro.

Su compatriota, el ministro francés Bruno Le Maire, quien “realiza muchas llamadas actualmente”, no será candidato, ya que desea defender las posiciones de su presidente, el socioliberal Emmanuel Macron, para la zona euro sin desempeñar el papel de mediador, según las fuentes del ministerio galo.

Los únicos dos ministros abiertamente interesados, el liberal luxemburgués Pierre Gramegna y el socialdemócrata eslovaco Peter Kazimir, parecen estar actualmente en retirada.

Además del austríaco Hans Jörg Schelling, el español Luis de Guindos, quien se postuló en 2015 contra Dijsselbloem en vano, podría contar con el apoyo de su numerosa familia política conservadora y aparece como un candidato serio, si bien en los últimos meses ha reiterado que no desea presentarse.

“De Guindos no será candidato”, según una fuente del ministerio de Economía español. Entre los próximos cargos a repartirse en la UE, España tiene de hecho la mirada puesta en la vicepresidencia del Banco Central Europeo, presidido actualmente por el italiano Mario Draghi.

Su pertenencia a la familia conservadora podría, a su vez, suponerle un problema, máxime cuando tres de los cinco grandes puestos en la UE están ocupados por personalidades de derecha: las presidencias de la Eurocámara, del Consejo Europeo y de la Comisión, el ejecutivo comunitario.

CENTENO

“Los socialistas consideran que la presidencia del Eurogrupo sigue siendo para ellos”, explica una fuente diplomática.

Con la marcha de Dijsselbloem, la titular de la diplomacia europea, la italiana Federica Mogherini, sería la única representante con peso de esta familia política.

Los ministros de Finanzas de Portugal, Mario Centeno (i), y Luxemburgo, Pierre Gramegna, en una reunión del Eurogrupo en Bruselas el 6 de noviembre de 2017.

Los ministros de Finanzas de Portugal, Mario Centeno (i), y Luxemburgo, Pierre Gramegna, en una reunión del Eurogrupo en Bruselas el 6 de noviembre de 2017.

 En este contexto, dos nombres aparecen por la izquierda: el ministro italiano Pier Carlo Padoan y su par portugués Mário Centeno. Respecto a este último, el primer ministro de Portugal, António Costa, aseguró que tomarán la decisión “cuando llegue el momento”.

Del primero se tiene en cuenta su experiencia, pero la enorme deuda italiana, la incertidumbre vinculada a las próximas elecciones en su país y la presencia de varios compatriotas en puestos importantes, como Draghi o Mogherini, lastran una eventual candidatura.

Centeno, por su parte, reuniría los criterios y se beneficia, según una fuente europea, del apoyo del titular del ejecutivo comunitario, Jean-Claude Juncker, si bien la elevada pública portuguesa podría jugar en su contra.

Otra opción evocada por algunas fuentes sería reconducir por un período de “seis meses o un año” a Dijsselbloem, mientras se avanza en las reformas de la zona euro, especialmente en la idea de un superministro de Finanzas que aúne los cargos de comisario europeo y presidente del Eurogrupo.

La sucesión del holandés, quien dijo abandonar la política de su país, pasará así posiblemente por un ministro del sur de Europa, donde unas declaraciones suyas dando a entender que estos países se gastaron el dinero en alcohol y mujeres durante la crisis no sentaron demasiado bien.

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