La producción de la electricidad fotovoltaica resurge en España

tardecer tras unos paneles fotovoltaicos en la carretera principal que une Sevilla y Huelva.

Atardecer tras unos paneles fotovoltaicos en la carretera principal que une Sevilla y Huelva.

Los inversores vuelven a apostar por la producción de energía fotovoltaica en España, con ambiciosos proyectos, luego de haber desdeñado por años a uno de los países más soleados de Europa.

El grupo energético español Iberdrola lanzó este mes un proyecto de 425 megavatios, mientras que el martes el productor de electricidad también español Cox Energy anunció la firma de uno de los mayores contratos de compra a largo plazo del mundo con la comercializadora de electricidad Audax.

Este contrato prevé la instalación de parques solares de 660 megavatios (MW), 495 en España y 165 en Portugal, con una inversión de 400 millones de euros, detalló un comunicado de ambas firmas.

A modo de comparación, el que será el parque fotovoltaico más grande del mundo, en Dubái, alcanzará una capacidad de 1.000 MW para 2020, según las autoridades del emirato.

Actualmente hay proyectos que totalizan 24 gigavatios (24.000 MW) en las diferentes regiones de España, y los constructores han depositado fianzas para obtener las autorizaciones administrativas, indicó José Donoso, director general de la patronal Unión Española Fotovoltaica (UNEF).

“VUELCO TOTAL”

España fue, junto con Alemania, una de los pioneras de la producción eléctrica fotovoltaica, contribuyendo a disminuir su precio, apunta Donoso, pero la crisis financiera mundial frenó el impulso.

Tras un boom en 2008, un gobierno español falto de recursos cortó las subvenciones y los nuevos proyectos en 2010. Desde entonces, la instalación ha progresado a paso prudente: 49 MW en 2015, 55 MW en 2016, y 135 MW en 2017, año en que se observó una reactivación, según la UNEF.

Alemania tiene una capacidad instalada de más de 40 GW. De su lado, España registraba 5,4 GW a fines de 2015.

Las empresas españolas debieron dirigir su mirada hacia el extranjero, como Gransolar, líder del consorcio a cargo del proyecto en Dubái.

Pero el sector ha observado “un vuelco total en menos de seis meses”, dice Donoso, quien identifica dos principales factores.

Primero, la tecnología fotovoltaica está en capacidad ahora de producir electricidad a un precio inferior que las energías convencionales: carbón, gas o nuclear.

El costo de producción de la electricidad fotovoltaica cayó un 73% de 2010 a 2017, según la Agencia Internacional de Energías Renovables (Irena), una organización intergubernamental que prevé que la tendencia se mantenga.

En segundo lugar, una licitación lanzada por el gobierno español en julio de 2017 arrojó resultados decepcionantes, con un precio garantizado de apenas 30/31 euros por megavatio/hora, haciendo mejor el correr “riesgos de mercado” que “riesgos regulatorios”, indicó Donoso.

“Es mucho más rentable invertir en tecnologías intensivas en capital (como la fotovoltaica) que en tecnologías en que la materia prima tiene un precio”, como el gas o el carbón, afirma Fernando Ferrando, presidente de la Fundación Renovables, una pequeña asociación que defiende las energías renovables en España.

“Aquí el sol no tiene precio”, acota.

Eso explica que un gigante del sector de la energía en España, “que nunca había estado en este sector, como Iberdrola, de repente entra con una apuesta en un parque de 425 MW”, dice Donoso.

– Margen para crecer –

A su juicio, “en los próximos años el mercado español va a ser uno de los mayores de Europa”.

Señala que un grupo de expertos formado por el gobierno propone objetivos de instalación de entre 30 a 60 GW de capacidad de producción para el 2030.

Para el gobierno conservador no ha sido prioridad, estima Ferrando. “El sol solo lo utilizamos para el turismo, no para electricidad”, agrega.

Según su fundación, la energía solar representa tan solo entre 3% y 4% de la producción eléctrica en España, frente al 20% que detenta la energía eólica y entre 16 y 17% de la energía hidráulica.

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