En Montanhas Mágicas, desde Sever de Vouga

Bruno Costa, monitor de Desafios: “Preparamos actividades de todo lo que sea aventura y adrenalina”

La lámina de agua del embalse de Ribeiradio, ideal para los deportes náuticos

Bruno Costa en Kayak en Ribeiradio

Bruno Costa en Kayak, en Ribeiradio

Justo a medio camino del río Vouga, a unos 85 kilómetros del naciente y  a unos 3 de Sever de Vouga, el embalse de Ribeiradio, entre las localidades de Ribeiradio y Couto de Esteves. La presa tiene 76 metros de alto y crea un embalse con 136 hectómetros cúbicos con la cota de 110 metros de altura.

El embalse se extiende durante unos 14 kilómetros del río Vouga, entre el puente de Cunhedo y el embalse de Ribeiradio, pasando por valles muy encajonados que proporcionan un encuadre paisajístico de gran belleza.

Aquí, entre otros lugares,  trabaja Bruno Costa, de la empresa Desafios. Dirige familias, grupos de empresa o amigos para la práctica de deportes como el Kayak, el stand up paddle, barranquismo, senderismo, paint ball… “Todo lo que sea aventura y adrenalina”, resume Costa.

Muchos de sus clientes son “personas que buscan el riesgo controlado” para obtener nuevas emociones en contacto con el ‘peligro’. Bruno explica que sus clientes también buscan el contacto con la Naturaleza, las vivencias, conocer las personas y las aldeas del territorio de la región de las Motanhas Mágicas.

Enamorado de su trabajo, Bruno Costa valora no tener que “trabajar entre cuatro paredes”. Es un apasionado por la Naturaleza y por estos lugares que hace que “mi trabajo sea cada día diferente”.

Los clientes no generan problemas porque, “en general, se adaptan a nosotros y respetan las reglas”.

Le gustan los grupos de empresas y ofrece a la  empresa que les contrate “una experiencia de grupo, de compartir, de conocerse mejor y de abrazar el mundo”, dice.

BIODIVERSIDAD

En las márgenes del embalse de Ribeiradio se pueden observar muchas especies de la flora de gran interés, como el acicate de olor portugués, la primavera, el sello de Salomón o la lengua cervina. La garza real, el martín pescador y la nutria son especies que fácilmente se adaptan a los cambios en el hábitat y siguen prosperando en las aguas del embalse.

Con la lámina de agua llegaron nuevas especies adaptadas a este hábitat, algunas invasoras –como la carpa o la perca atruchada-, otras autóctonas –como el ánade real, el cormorán grande y algunas especies de gaviotas más comunes-.

Print Friendly, PDF & Email
Me gusta
Me gusta Me encanta Me divierte Me asombra Me entristece Me enfada
12