El teleco que, tras pedir trabajo en la calle durante el Mobile World Centre, en Barcelona y salir en un periódico ya tiene trabajo

Así pedía trabajo este técnico de telecomunicaciones hace menos de mes y medio a las puertas del Mobile World Center.

Así pedía trabajo este técnico de telecomunicaciones hace menos de mes y medio a las puertas del Mobile World Center.

Después de tres años en paro y haber llegado a tener que dormir en la calle, Guillem Ponsà, técnico de telecomunicaciones, se encontraba en una situación de difícil salida. Con su empeño, la ayuda de la organización Homeless Entrepreneur, un cartel pidiendo trabajo a las puertas del Mobile World Centre en Barcelona y la visibilidad que da aparecer en un periódico, en este caso La Vaguardia (que fue quien se hizo eco originariamente de su historia), Ponsà vuelve a sentirse “una persona normal”, con un trabajo en lo suyo y un salario que le permite mirar hacia delante con optimismo.

Cinco semanas es lo que ha tardado este técnico de telecomunicaciones en pasar de sujetar un cartón en el que contaba su situación a sentarse delante de un escritorio y atender a los clientes de la empresa Sosmatic que llaman para solicitar que les guíen a la hora de resolver problemas de conectividad con su router. Para llegar hasta ahí tuvo que superar varias entrevistas de trabajo y los prejuicios. Porque, como reconoce David Casas, director general de Sosmatic, hubo quien le aconsejó que no lo contratase bajo el pretexto de que quizá era problemático, que podía tener problemas con la bebida o similares.

Pero Casas, como cuenta a La Vanguadia, decidió pasar de dar a like en una publicación en redes sociales con la historia de Ponsà a brindarle una oportunidad. “Con su experiencia en telecomunicaciones y a su edad, Guillem tenía el perfil ideal para nuestra empresa” reconoce que pensó cuando leyó su historia en el periódico. Así que decidió ponerse en contacto con él para iniciar un proceso de selección. “No fue un acto de caridad, sino una gran oportunidad para Sosmatic” sentencia el director de la empresa, que explica que aunque no tenían un puesto en ese momento, lo abrieron para él.sin-techo

El pasado 4 de abril, menos de mes y medio después de que se diese a conocer su historia, Ponsá firmó el contrato y ya está trabajando. Él describe el cambio así a La Vanguardia: “De estar durmiendo en el suelo, en un cajero o con unos cartones para taparme de la humedad y del frío, a estar trabajando de lo mío… ¡El cambio ha sido brutal!”.

De momento ha firmado por seis meses, un contrato de formación a tiempo parcial con posibilidad de ampliación. “Ahora estoy en proceso de formación remunerada”, explica. “Han sido unos días de vértigo, el artículo tuvo bastante repercusión, después de tres años sin trabajo y viviendo en la calle ahora vuelvo a sentirme como una persona normal de a pie, con ganas de tirar para adelante”, reconoce.

El cambio en la vida de Ponsà no habría sido posible sin el apoyo de Emprendedores sin Techo (Homeless Entrepreneur), de la que él mismo forma parte también como voluntario y que le ayudó en momentos complicados. La filosofía de trabajo de esta organización es la de intentar sacar de la calle a los sintecho con el apoyo de la tecnología. De ahí su presencia en el Mobile World Congress.

Ellos, como cuenta Juan Carlos Viniegra, coordinador del programa, dan “todas las herramientas y el apoyo necesario para que las personas sin hogar y sin techo puedan encontrar trabajo mediante el acceso a las nuevas tecnologías, siempre que ellas quieran hacerlo”.

Su trabajo no acaba cuando sus usuarios encuentran un trabajo, sino que continúa más allá. Les hacen un seguimiento con el apoyo de profesionales y psicólogos para ayudarles en el difícil proceso de reinserción una vez que encuentran un trabajo y logran salir de la calle.

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