El Año Santo Lebaniego concluye con 1,2 millones de peregrinos

El obispo de Santander, Manuel Sánchez Monge (c ) con el Linnum Cruicis, durante la ceremonia en la que han cerrado la Puerta del Perdón poniendo fin al Año Santo Lebaniego en el que cerca de un millón de peregrinos han pasado por ella, hoy en el Monasterio de Santo Toribio de Liébana en la localidad cántabra de Potes.

El obispo de Santander, Manuel Sánchez Monge (c ) con el Linnum Cruicis, durante la ceremonia en la que han cerrado la Puerta del Perdón poniendo fin al Año Santo Lebaniego en el que cerca de un millón de peregrinos han pasado por ella, hoy en el Monasterio de Santo Toribio de Liébana en la localidad cántabra de Potes.

El Monasterio cántabro de Santo Toribio ha cerrado hoy la Puerta del Perdón, con lo que termina el Año Santo Lebaniego que ha atraído a 1,2 millones de peregrinos que se han acercado a Liébana para ganar el jubileo en el enclave que guarda el Lignum Crucis, el mayor trozo que se conserva de la cruz de Cristo.

El Año Jubilar Lebaniego comenzó el 23 de abril de 2017 con la apertura de la Puerta del Perdón y ha terminado con su cierre y una misa en el Monasterio, presidida por el obispo de Santander, Manuel Sánchez Monge.

En la homilía, el obispo de Santander ha dicho que “el Año Jubilar es un año de júbilo”, y ha remarcado que la peregrinación “es algo más que un viaje turístico porque la peregrinación también posee un alma cristiana y humana”.

El cierre de la Puerta del Perdón lo han protagonizado el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, junto con el obispo de Santander, el vicario general, el hermano guardián de Santo Toribio y el presidente de la Cofradía de la Santa Cruz.

Se trata de un acto simbólico en el que se coloca un candado en la Puerta del Perdón, que permanecerá cerrada hasta el siguiente Año Jubilar Lebaniego en 2023.

Revilla ha apostado por “ir consolidando Camino Lebaniego como ruta de peregrinación”, y ha confiado en que esta celebración deje “un poso de continuidad” y sea “un germen” de actividad que continúe hasta el próximo Año Lebaniego.

“Ahora sí empieza la gente a tener idea de lo que significó Liébana en el siglo VIII y la figura de Beato”, ha considerado Revilla, que cree que se “ha puesto ya Santo Toribio en el mapa de España y de otros lugares del mundo”.

Por su parte, el consejero de Turismo, Francisco Martín, ha señalado que, a falta de los datos oficiales que se darán a conocer esta semana, se puede decir que este Año Jubilar ha alcanzado la “relevancia nacional e internacional” que se buscaba.

Martín ha destacado que se han batido “todos los récords históricos”, tanto en afluencia de personas como en negocio y ocupación turística.

El Monasterio de Santo Toribio de Liébana es uno de los lugares santos de la cristiandad, que conserva desde el siglo VIII la reliquia del Lignum Crucis, que contiene el mayor trozo de la Cruz de Cristo.

Fue el papa Julio II quien, en 1512, concedió el jubileo cada vez que la fiesta de Santo Toribio (16 de abril) coincidiera en domingo.

De este modo, los católicos que no hayan podido ganar el jubileo este año deberán esperar hasta el próximo Año Santo en 2023.

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