Bruselas propone un fondo anti-crisis con 30.000 millones del presupuesto

El vicepresidente de la Comisión para el Euro, Valdis Dombrovskis.

El vicepresidente de la Comisión para el Euro, Valdis Dombrovskis.

La Comisión Europea (CE) propuso hoy crear un mecanismo para mantener la inversión en tiempos de crisis que esté dotado con 30.000 millones de euros del presupuesto comunitario y pueda ampliarse a largo plazo con contribuciones de los países miembros.

La idea se incluye en la propuesta de presupuesto para el periodo 2021-2027 presentada hoy y constituye el primer intento de crear un mecanismo para responder de forma conjunta en casos de crisis que afecten a un sólo país, algo que se considera fundamental para reforzar la eurozona.

“Una nueva Función Europea de Estabilización de la Inversión proporcionará prestamos del presupuesto europeo a países golpeados por importantes crisis asimétricas, por un total de hasta 30.000 millones de euros. También proporcionará un subsidio para los tipos de interés, dijo el vicepresidente de la Comisión para el Euro, Valdis Dombrovskis.

La Comisión plantea que en su inicio funcione como un sistema para conceder créditos con fondos comunitarios que los países deberán usar para sostener las inversiones “prioritarias”.

A esta cantidad se le añadiría una garantía para cubrir los costes de los intereses una vez que tenga que devolver el préstamo.

Según los planes de Bruselas este aval podría ser aportado por los Estados de la eurozona a través de una contribución equivalente al beneficio que obtengan por la emisión de monedas de euro.

En una fase posterior “esta función podría ser complementada con recursos financieros adicionales de fuera del presupuesto de la UE, tales como el Mecanismo Europeo de Estabilidad, el futuro Fondo Monetario Europeo, y un posible mecanismo voluntario de seguro establecido por los Estados miembros”, apunta la Comisión.

El Ejecutivo comunitario indica que su tamaño debería ser “lo suficientemente amplio como para proporcionar una estabilización real”, pero no fija un objetivo concreto.

Añade que este instrumento se centraría en los países de la eurozona pero estaría abierto a los demás si contribuyen financieramente y que debería poder activarse “rápidamente” en base a “criterios claros de elegibilidad (…) en línea con los principios de unas políticas financieras y macroeconómicas sólidas”.

El mecanismo podría sentar el embrión de la futura capacidad de estabilización fiscal sobre la que no logran ponerse de acuerdo los países de la eurozona, pero está lejos de ser el presupuesto para el área de la moneda única que defiende el Gobierno francés.

Además, su tamaño inicial (30.000 millones) es muy reducido si se compara con los rescates que han sido necesarios durante la crisis: el de España, que se centró solo en el sector bancario, utilizó 41.300 millones de euros, y el de Grecia, que ha recibido ya 45.900 millones dentro de su tercer rescate de un total de 86.000 millones, como ejemplo.

Ahora bien, el objetivo tal y como lo plantea Bruselas no sería salvar economías enteras, función que seguiría estando en manos del MEDE, sino contribuir a estabilizar la situación con inversión pública para evitar llegar a mayores.

Los países de la UE, salvo Reino Unido, tendrán la última palabra sobre este fondo cuando decidan si aprueban el proyecto de presupuesto.

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