José Cordeiro, obispo de Bragança-Miranda (Portugal): “Faltan adultos en la fe que se comprometan a acompañar a los jóvenes”

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José Cordeiro, obispo de Bragança-Miranda, en el jardín de la casa episcopal, en Bragança.

Gobierna una diócesis de 463 años, por tanto, de larga historia vinculada a la archidiócesis de Braga, aunque la catedral cuenta tan solo con 17. La diócesis de Bragança-Miranda es la cuarta más grande de Portugal. Un territorio vasto con poca población, 120.00 almas. Entre Bragança y la parroquia más alejada median 2 horas en coche.

José Cordeiro (Angola, 1967) es un obispo accesible. Tiene perfil en el Facebook y cada día celebra la santa misa de 9.30 horas en la parroquia de la patrona de la diócesis, Nuessa Senhora das Graças.

En sus primeros cuatro años al frente de esta diócesis transmontana, desde el inicio de su ministerio episcopal en 2011, visitó pastoralmente las 326 parroquias estrechando lazos entre los presbíteros y el pueblo a ellos encomendado.

La diócesis bajo su gobierno ha reducido los arciprestazgos pasando de 12 a 4 para “poder estar todos los meses con todos los párrocos y presbíteros porque esto “es algo fructuoso y saludable”.

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Su objetivo de trabajo es, como bien dice, “¡formación!, ¡formación!, ¡formación!”.

La diócesis de Bragança-Miranda cuenta, en la actualidad, con 6 seminaristas en el seminario menor. Además, conjuntamente con las diócesis de Lamego, A Guarda e Viseu, constituyeron un seminario mayor interdiocesano en Braga donde cursan estudios 3 seminaristas. “Doy gracias a Dios porque en estos seis años de ministerio en esta diócesis ya tuve la gracia de ordenar 7 presbíteros”. Además, cuenta con “un buen grupo” de diáconos permanentes, 10. En total, son 85 sacerdotes incardinados (60 de ellos en activo) en la diócesis de Bragança-Miranda.

Tremendamente positivo siempre –como se ve en esta conversación, sin tasa de tiempo, para Grupo ES. en esta entrevista en exclusiva-, habla siempre de “desafíos y oportunidades” y como un ‘ritornello’ siempre alude a un sumando imprevisible, la gracia de Dios. Porque,  dice, la labor de la iglesia no se puede contabilizar en números…

De los fieles de su diócesis, los transmontanos –en el territorio de ‘a Terra Fría’ de Trás-os-montes-, destaca su “hospitalidad y acogimiento” a nivel humano. Y en el sobrenatural: “Hay una actitud innata de acogida del Evangelio, aunque el seguimiento y vivir la vida en Cristo es más difícil”.

Por eso le gusta decir en broma a su grey: “Sois muy religiosos, pero poco cristianos”. Ante la perplejidad de los escuchantes, continúa: “Tenéis una enorme devoción a Nuestra Señora, a los santos, a los santuarios, a las fiestas religiosas, a las novenas, a las romería, pero… el compromiso cristiano en el mundo, en la familia… se vuelve más difícil”. Y añade: “De ahí, el enorme desafío de la evangelización con esta bondad”.

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“Sólo conociendo cada vez más el Evangelio, podemos ser evangelizados y evangelizar a otros para que encuentren sentido a su vida”, afirma.

Esto no es óbice para que el obispo aprecie señales positivas en la piedad popular y, es más, procura fomentarla. Pero, a la vez, su objetivo de trabajo es, como bien dice, “¡formación!, ¡formación!, ¡formación!”. Y eso, explica, va tomando otro cariz gracias a los más de 23 movimientos espirituales que trabajan entre los fieles laicos por la renovación en esta diócesis de Bragança-Miranda.  “Solo conociendo cada vez más el Evangelio, podemos ser evangelizados y evangelizar a otros para que encuentren sentido a su vida, la alegría de vivir, el sentirse amados, perdonados y ser constructores activos de una sociedad más justa, más fraterna, más coincidente con el Evangelio”.

Siguiendo al Papa Francisco, José Cordeiro recuerda la invitación del Pontífice “a llegar a todos…, a llegar a las periferias que también están aquí”. Y habla también de las “periferias existenciales” de los que se dicen cristianos pero no tienen incorporada la práctica dominical o no viven con coherencia la fe.

CATEDRAL

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“Los fieles van entendiendo la Catedral como un lugar de una mayor manifestación a Jesucristo”.

La nueva Catedral de Bragança, Nuestra Señora Reina, obra del arquitecto Vassalo Rosa –en la actualidad con capacidad para 2.500 personas sentadas- es un lugar para “converger” todos los transmontanos, especialmente los bragançanos o, lo que es lo mismo, brigantinos. “Aquí nos sentimos verdaderamente un pueblo y da un mayor gusto celebrar con más dignidad los actos litúrgicos”. Por eso, el pastor cita, en fechas especiales, a todos sus fieles en la Catedral –Navidad, Todos los santos, Fieles Difuntos, Semana Santa, Triduo Pascual, …-. Todos los domingos por la tarde solo se celebra la santa Misa en la Catedral, precedida del rezo de Vísperas. “Lentamente –dice- los fieles van entendiendo la Catedral como un lugar de una mayor manifestación a Jesucristo, en este territorio o iglesia local”. Cordeiro tiene claro que poco a poco la Catedral tendrá una mayor significación para sus fieles. En Miranda do Douro cuenta con la Con-Catedral, un edificio de vieja tradición y lleno de historia.

En el consejo pastoral del próximo mes de junio, anuncia, van a replantearse algunas cosas. Entre ellas redimensionar el número de parroquias en Bragança, en la actualidad 7, pero que no todas están consiguiendo los objetivos que marca el Código de Derecho Canónico. Se persigue “que mejore el servicio a las personas, manteniendo las mismas iglesias, los mismos lugares de culto, pero coordinándonos mejor”, explica.

FRANCISCO

Preguntado por su última visita ‘ad límina’ con otros hermanos en el episcopado a Roma, José Cordeiro afirma que “el testimonio del Papa Francisco es muy inspirador para mí en lo cotidiano. Su vida ordinaria es modelo para nosotros”.

En Portugal, como en todo el mundo, el Papa Francisco goza de uno de los índices más altos de popularidad. El viaje que realizó hace un año -2017-a Fátima “dejó una huella profunda para todas las personas tanto para las más próximas a la Iglesia como para las más distantes”.

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“El testimonio del Papa Francisco es muy inspirador para mí en lo cotidiano. Su vida ordinaria es modelo para nosotros”.

De aquella reunión con el Papa, Cordeiro destaca que “sentí profundamente estar al lado de un hermano mayor. Y él nos acogió como tal. Sin ningún tipo de distinción, con fraternidad y proximidad. Nos hizo sentir que estábamos en el Cenáculo de los Apóstoles durante la oración, el encuentro y el diálogo que hicimos juntos. Sentimos esa presencia viva del Espíritu de Dios en nosotros y esa colegialidad de la Iglesia así como la unidad con el sucesor de Pedro”.

Hubo otros detalles que le llamaron poderosamente la atención, como la atención con que escucha el Papa, “como si conociese el lugar del que le hablamos”; los consejos prácticos que da… Por ejemplo, a nosotros, en relación a la catequesis, nos propuso abandonar el modelo escolar para transformarlo en algo catecumenal, donde priman las vivencias y experiencias de la fe. “Otros consejos nos hicieron percibir su gran experiencia así como que está asistido por el Espíritu Santo”, añade.

Y de aquí salieron, una vez más, confirmados en que “no hay que tener miedo, porque la Iglesia es de Cristo. Nosotros no somos dueños de la Iglesia, sino siervos, pero, a la vez, amigos, como discípulos y enviados. Entre unos y otros vamos construyendo la Iglesia a pesar de la fragilidad propia de nuestra condición de pecadores”. Y remata con la idea de que nadie es ‘propietario’ de las almas: “Cristo nos entregó la misión de apacentar…, pero no nos entregó el rebaño”.

FAMILIA Y JÓVENES

José Cordeiro comprende que antes de la globalización, la familia en Portugal era una “verdadera iglesia doméstica”. Esto es, “que se recibía la fe a la vez que se daba la leche materna”.

En la actualidad, la vida, el trabajo…hacen más difícil que los miembros recen unidos, que transmitan los valores de la fe, que los padres acompañen a los hijos en edad de catequesis…

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El obispo recalca que hoy en día la fe tiene que ser una opción personal, responsable y libre, antes de que la motivación sea por ser una herencia de sus padres o de sus antepasados.

El obispo observa que hay cierta vergüenza -respetos humanos- a participar constantemente en la vida de la Iglesia y muchos sacramentos se banalizan convirtiéndolos en la práctica en actos sociales vacíos de contenido…”. Se participa, pero sin aquel sentido de pertenencia a Cristo y a la Iglesia”, apunta.

“Para nosotros es un enorme desafío la pastoral familiar…especialmente la preparación para el sacramento del matrimonio, el acompañamiento de las familias en situación de fragilidad… También debemos hacer de la Iglesia una familia de familias. La familia está llamada a la excelencia de ser el santuario de la vida…”.

El obispo de Bragança-Miranda confiesa que siente una “enorme dificultad” por parte de los matrimonios en la vivencia de la fe en familia. Y considera que es una disculpa ese tópico de que no se educa en la fe por “falta de tiempo”.

Este diagnóstico estaría incompleto sin “ciertas señales positivas” que acontecen en Bragança y en la diócesis, como la mayor participación de gente joven en los actos que se organizan. Son momentos que ayudan a conseguir este sentido de pertenencia a la Iglesia de Jesucristo. El obispo recalca que hoy en día la fe tiene que ser una opción personal, responsable y libre, antes de que la motivación sea por ser una herencia de sus padres o de sus antepasados.

Y cómo no podemos orientarnos en la Iglesia por estadísticas…,el optimismo lo da la fe, “porque basta que uno se convierta para que la alegría renazca”.

JÓVENES

Respecto a los jóvenes, José Cordeiro afirma que la diócesis de Bragança “invirtió mucho en la catequesis de los jóvenes hasta el sacramento de la confirmación que reciben a los 14/15 años, aunque se ha constatado que luego muchos abandonan la práctica cristiana. “Nuestro problema no está ni en los niños ni en los jóvenes. Faltan adultos en la fe que se comprometan a acompañar a los jóvenes”, afirma poniendo el dedo en la llaga.

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José Cordeiro manifiesta una “esperanza en la pastoral juvenil sobre todo en el voluntariado. Tenemos muy buena práctica en la diócesis”.

La confianza que se depositó en que la familia transmita la fe tampoco es real en los últimos decenios. Los padres delegan en la escuela, en la parroquia, cuando ellos son los responsables y los demás simples auxiliares en la educación en la fe.

Por eso, “el esfuerzo debe ser articulado y conjunto”, dice Cordeiro. Por eso, el objetivo es: “tener cada vez más adultos en la fe capaces de acompañar a los jóvenes. Y estamos haciendo este esfuerzo también en formación”, expone.

Es consciente de que muchos de los jóvenes brigantinos o bragançanos marchan a los 17 años para ir a otros lugares donde hay Universidad. Un pequeño tanto por ciento cursa estudios en el Politécnico de Bragança. En este centro, además, hay unos 2.000 estudiantes internacionales con los que se hace labor apostólica a través de la capellanía. Este ámbito lo conoce muy bien el obispo ya que trabajó aquí como director del Secretariado Diocesano de la Pastoral Juvenil entre 1995 y 1997.

En esta labor, José Cordeiro manifiesta una “esperanza en la pastoral juvenil sobre todo en el voluntariado. Tenemos muy buena práctica en la diócesis y a nivel nacional que nos animan y nos traen mucha alegría y esperanza para el presente y para el futuro”.

COLEGIOS

La educación de los niños y jóvenes se lleva a cabo en colegios públicos. Allí tienen formación católica en el primer ciclo. Los colegios religiosos son pocos y algunos a punto de cerrar después de haber pasado por un mar de dificultades. Así que la formación cristiana no se puede apoyar mucho en la enseñanza privada católica. Existe una línea de educación moral católica de oferta obligatoria como derecho. Así “se educa en valores aportando una educación integral de la persona humana”, explica.

 

DESDE ANGOLA A LA ‘TIERRA TRANSMONTANA’

José Manuel García Cordeiro nace en Vila Nova de Seles, Angola, el 29 de mayo de 1967. Con 9 años, vuelve con sus padres a Trás-os-montes para instalarse en 1975, en  Parada, Alfândega da Fé. Aquí hizo la escuela primaria (3 y 4).

Comienza a frecuentar el Seminario Diocesano, en  aquel momento en Vinhais. “Había muchos jóvenes de mi aldea. Yo manifesté mi gusto por el Seminario después de lo que había oído hablar…También formaba parte de la voluntad de mis padres…”.

José Cordeiro al lado de la capa de honras mirandesa.

José Cordeiro al lado de la capa de honras mirandesa.

“En el seminario mi vocación creció y se desarrolló”. Pero el mazazo fue cuando, con 16 años, muere su padre a los 49 años. “Fue, entonces, un momento de mayor llamamiento. Mirando atrás, en una lectura crítica de la vida, -recuerda-, fue un momento decisivo. Ya estaba en los estudios secundarios…Me plateé dejar el seminario y acompañar a mi familia. Entonces, ayudado por mi madre y por los formadores del semanario…sentí que debía proseguir”. Luego ingresa en el Seminario Mayor de Oporto donde se estudiaba en aquel momento.

El 6 de mayo de 1990, es ordenado diácono y permanece así durante algo más de un año. Se le encomienda entonces ser director del Seminario Menor.

Con 24 años le ordenan presbítero en la Iglesia del Seminario de San José, en Bragança, en 16 de junio de 1991. Se licenció en Teología por la Facultad de Teología de la Universidad Católica Portuguesa en Oporto en 13 de noviembre de 1991. Entre los años de 1991 y de 1998 tuvo un activo ministerio presbiteral en la diócesis de Bragança-Miranda, ejerciendo diversos cargos y servicios pastorales.

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Para la ordenación de presbítero, había elegido un texto del profeta Isaías. “Estoy aquí. Me puedes enviar”. Y resume: “Mi actitud fue…si precisas de mí, puedes enviarme”.

En el año lectivo de 1998-1999, su antecesor el obispo de Bragança-Miranda, António Montes Moreira, le propone obtener una especialización en el área de la Liturgia, en Roma. Concluye la Licenciatura en Liturgia a 16 de enero de 2002 y el doctorado a 6 de marzo de 2004 en el Pontificio Instituto Litúrgico del Pontificio Ateneo de Santo Anselmo.

Le requieren entonces en Roma para nuevas tareas y es nombrado vice-rector del Pontificio Colegio Portugués en Roma en el año de 2001-2002. En 2005-2006 pasó a Rector del mismo Colegio hasta al año de 2011. Durante el periodo que permaneció en Roma (1990 a 2011) estudió varias disciplinas, relacionadas con su especialización en Liturgia, en la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino (Angelicum) y en el Pontificio Instituto Litúrgico, en Roma.

El 18 de julio de 2011, es nombrado obispo de Bragança-Miranda por el Papa Benedicto XVI. Su ordenación episcopal y toma de posesión se materializó el 2 de octubre de 2011 en la Catedral de Bragança. Escogió como lema de su episcopado una frase de la liturgia mozárabe para las ordenaciones, ‘Ad docendum Christi mysteria’. Los ordenantes fueron el Cardenal-Patriarca de Lisboa, José de la Cruz Policarpo, y sus antecesores en el gobierno de la diócesis,  António José Rafael y António Montes Moreira.

Antes, para la ordenación de presbítero, había elegido un texto del profeta Isaías. “Estoy aquí. Me puedes enviar”. Y resume: “Mi actitud fue…si precisas de mí, puedes enviarme”.

Y continúa su peripecia vital ya como obispo. “Volví a la diócesis para otro servicio de más responsabilidad, pero con la misma alegría y sencillez en el seguimiento”, dice de corazón. Y añade: “Y la vocación continúa, no está terminada, es un camino de renovación de ese primer amor”.

SUS PADRES

“De mi padre permanece en mí el testimonio de trabajo, de justicia, de ayuda a otros. Era una persona muy emprendedora. Falleció con 49 años pero emprendiendo primero en Angola y luego comenzando de cero aquí. A su nivel, un emprendedor de una empresa familiar.

Mi madre –en la actualidad con 84 años- ha estado junto a mí en los momentos decisivos y todavía hoy. Me transmitió esa pertenencia a Cristo y a su Iglesia con una convicción muy firme. Ella tiene esa fe granítica –como se dice en Trás-os-montes- de vivir siempre ese sentido de la presencia de Dios con ese sentido de hacer por Dios y para los otros”.

José Cordeiro con el director de Grupo ES., Roberto Ledo.

José Cordeiro con el director de Grupo ES., Roberto Ledo, ante la entrada a la casa episcopal en Bragança.

Valora José Cordeiro, “el gran respeto de mi madre por mi libertad”. Y lo formula así: “En aquello que tu escojas, yo estaré siempre a tu lado”. Recuerda como con 16 años, tras la muerte de su padre, le dijo: “No quiero que seas cura, ni que dejes de serlo. En aquello que Dios quiera para ti y tu decidas, estaré siempre para ayudarte”.

Por eso, este obispo dice: “Fue una ayuda y continúa siéndolo. Y ahora, sobre todo, en esa relación espiritual de la oración, a pesar de su fragilidad. Y siempre seguirá siendo inspiradora de mi día”.

VIRTUDES

Para el obispo de Bragança-Miranda las virtudes cristianas más necesarias, hoy en día, son el coraje y la confianza. “Y para un cristiano contemporáneo también ha de pedir al Señor que le acreciente la virtud de la paciencia”.

“El coraje porque no me puedo desanimar, no puedo desistir fácilmente, aunque todo parezca ponerse en contra”, dice.

“La confianza de creer que todo es gracia. Mismo las contrariedades de la vida, las dificultades…tienen que ser transformadas en nuevas oportunidades”.

Y recuerda como la paciencia, según el dicho, es la madre de la ciencia.

Y además la esperanza cristiana. Que nos señala que “hay más vida más allá de esta vida, más allá de la muerte. Esto tiene que animar nuestro peregrinar. Ser cristiano hoy no es fácil como nunca lo ha sido”.

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