Monseñor Óscar Romero y Pablo VI serán canonizados el 14 de octubre en Roma

Un hombre sostiene un retrato de Oscar Arnulfo Romero (1917-1980) durante una marcha con motivo del 38 aniversario de su asesinato, el pasado 24 de marzo en San Salvador-

Un hombre sostiene un retrato de Oscar Arnulfo Romero (1917-1980) durante una marcha con motivo del 38 aniversario de su asesinato, el pasado 24 de marzo en San Salvador-

El arzobispo salvadoreño Óscar Arnulfo Romero, gran defensor de los pobres convertido en leyenda en América Latina tras su asesinato en 1980, y el papa Pablo VI (1963-1978) serán canonizados el 14 de octubre en la basílica San Pedro del Vaticano.

La canonización tendrá lugar durante el sínodo (reunión de obispos) centrado en los jóvenes que se celebrará en octubre en el Vaticano, precisó el papa argentino durante una reunión dedicada a la causa de los santos.

Con la canonización, que es la culminación de un largo proceso, la Iglesia católica quiere poner como ejemplo a los cristianos a estas personas que declara “santas” tras una minuciosa investigación que incluye el reconocimiento de milagros.

Descrito como un hombre sencillo y cercano al pueblo, Óscar Romero, nacido en 1917, tomó la defensa de los campesinos sin tierra, lo que suscitó la ira de los medios más conservadores en El Salvador.

El gobierno de El Salvador y la Iglesia católica salvadoreña celebraron este sábado el anuncio del Vaticano.

“Con inmensa alegría recibimos hoy el anuncio de la canonización de nuestro beato Óscar Arnulfo Romero, mártir y profeta entregado a su pueblo”, consignó en un comunicado el presidente Salvador Sánchez Cerén. Mientras decenas de católicos del país recibieron el anuncio en una vigilia en la cripta donde reposan los restos de Romero.

Romero fue asesinado al anochecer del 24 de marzo de 1980 por un francotirador a quien la ultraderecha le pagó 1.000 colones (400 dólares de la época).

El asesinato se produjo al inicio de la guerra civil en El Salvador (1980-1992), que causaría 75.000 muertos y al menos 7.000 desaparecidos, y obligó a tres millones de salvadoreños a emigrar.

Una comisión de la verdad creada por la ONU concluyó en 1993 que “existe plena evidencia” de que el mayor Roberto D’Aubuisson, fundador de la derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena), fallecido en febrero de 1992, fue quien “dio la orden de asesinar al arzobispo”.

Los medios conservadores bloquearon durante mucho tiempo cualquier reconocimiento oficial de la Iglesia hacia Romero, pero dos años después de la elección del papa Francisco -primer pontífice de América Latina- el Vaticano reconoció a su “mártir”, abriendo la vía a su beatificación en mayo de 2015 ante más de 200.000 fieles en San Salvador.

Delegaciones de 57 países y cuatro presidentes latinoamericanos asistieron a su beatificación. Este reconocimiento fue vivido como una fiesta en el pequeño país centroamericano, donde el mensaje de Óscar Romero sigue siendo de gran actualidad, ya que 30% de los salvadoreños viven bajo el umbral de la pobreza.

El papa Francisco expresó varias veces su proximidad con este prelado más bien conservador pero que defendía a los pobres, y afirmó que había sido “difamado” y “lapidado” por algunos obispos y sacerdotes latinoamericanos, antes y después de su muerte. El arzobispo fue acusado de haber sido “un desequilibrado” y “un marxista”.

– Terminar el Concilio II –

El papa Pablo VI, nacido Giovanni Battista Montini en 1897, terminó durante su pontificado el concilio Vaticano II lanzado por su predecesor Juan XXIII. Había sido beatificado en octubre de 2014.

Según el sitio especializado Vatican Insider, el milagro que permite la canonización del papa italiano se refiere a una niña nacida muy prematuramente el 25 de diciembre de 2014, cuando los médicos habían aconsejado un aborto terapéutico.

Pablo VI fue criticado por su “no” en 1968 a la píldora anticonceptiva.

El papa Francisco ya ha canonizado a Juan XXIII (1958-1963) y a Juan Pablo II (1978-2005). Está en curso un procedimiento de beatificación de Juan Pablo I, fallecido 33 días después de su elección en 1978.

Al respecto, el papa Francisco había bromeado, al afirmar que Benedicto XVI y él mismo estaban en la “lista de espera”.

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