Pedro Ballesteros, primer Master of Wine español: “El enoturismo es un gran vector para atraer a personas, incluso que no les guste el vino o no beban vino”

El primer Master of Wine español, Pedro Ballesteros, ha asegurado que fomentar el consumo del vino como si fuera un refresco es "contraproducente".

El primer Master of Wine español, Pedro Ballesteros, ha asegurado que fomentar el consumo del vino como si fuera un refresco es “contraproducente”.

El primer Master of Wine español, Pedro Ballesteros, ha asegurado que fomentar el consumo del vino como si fuera un refresco es “contraproducente”, ya que no hay que olvidar que “tiene un peligro, que se llama alcohol” y debe beberse “con madurez, inteligencia, alegría y evitando sus malos efectos”.

Ballesteros participa en el IX Mundial del Vino Master of Wine, que reúne, hasta mañana, día 17, en Logroño y por primera vez en España, a cerca de medio millar de los mejores profesionales del mundo del vino -prescriptores, sumilleres, importadores, consultores, enólogos- de 35 países.

Ha asegurado que le admira de este simposio, organizado por el Institute of Master of Wine -el club de vino más importante del mundo- la presencia de “personas enamoradas de un producto que tiene detrás una cultura”, se preocupan por conocerla y lo que conlleva.

Ballesteros ha recalcado que no está a favor de fomentar el consumo de vino entre lo jóvenes, sino de fomentar que “puedan tener más oportunidades, ganar más dinero, vivir mejor y sentirse mejor” y, “cuando sean menos jóvenes, si a algunos les encanta el vino, lo consuman con inteligencia y responsabilidad”.

“Fomentar su consumo como si fuera una bebida, refresco u otro tipo de cosa me parece contraproducente”, ha enfatizado Ballesteros, para quien “el vino tiene un peligro, que se llama alcohol, que es el responsable de muchas muertes, accidentes y violencias en el mundo donde se bebe alcohol y eso no se debe ocultar”.

En este contexto, ha defendido en este congreso la importancia de “beber el vino con madurez, inteligencia, alegría y evitando sus malos efectos, con lo cual no todo el mundo puede beber vino”.

Por ello, Ballesteros, considerado como una de las personas más influyentes en el panorama vitícola actual, ha apostado por “inculcar el consumo moderado (del vino) como una cultura de la responsabilidad”.

“De la misma manera que cuando yo era joven -ha precisado- se mataba mucha gente en la carretera porque no había una cultura de la conducción responsable”, en la actualidad, “la gente ha tenido una cultura responsable y todo el mundo sabe que un coche es una máquina de matar si está mal usado, como es el vino una máquina de morirse si no se utiliza bien”.

También se ha referido a la fortaleza que tiene España con el enoturismo, al que ha considerado como “un gran vector para atraer a personas, incluso que no les guste el vino o no beban vino”, porque cree que “debe ser un producto minoritario y no es bueno que la gente que no sabe controlar la bebida beba vino”.

Cree que, además de la necesaria apuesta por el enoturismo, España, en el ámbito vitivinícola, tiene los retos de “seguir creando valor, apoyar a las iniciativa privadas, a los héroes, a los pioneros que lanzan nuevos vinos”, pero “también apoyar y mucho a las cooperativas porque en muchas regiones de España son la solución real para crear valor en estos territorios”.

En su opinión, “países más avanzados, como Francia e Italia, tienen unas cooperativas magníficas a nivel de cualquier producto particular y en España es algo que todavía no se entiende”.

También se ha referido a que, en la actualidad, hay una visión global de los vinos de España, que ha divididos en tres grandes grupos”, como el formado por “los clásicos, donde se incluyen Rioja, sobre todo; pero también Jerez y Ribera”, y en el que “hay una visión de una renovación de lo que se está haciendo, pero manteniendo un alto nivel de calidad”.

Otra visión en el mundo del vino, que, para él, es “la más auténtica, es ver España como el país de las montañas, la diversidad, las muchas lenguas, paisajes o suelos, los nuevos tipos de vinos, el redescubrimiento de variedades autóctonas y tradicionales”, y que también absorbe a esa España “clásica”.

También ha recalcado que “hay una tercera España, que es la que debiéramos trabajar todos juntos en mejorarla, que es la que vende muchos millones de litros de vino y que está garantizando un suministro a la parte más baja del mercado”.

Print Friendly, PDF & Email
Me gusta
Me gusta Me encanta Me divierte Me asombra Me entristece Me enfada