Manuel García, prendas que nacen de la costura más clásica, buscando caminos más versátiles y funcionales

Juanjo Oliva.

Juanjo Oliva.

Si Ana Locking ha traído hoy a la pasarela madrileña energía e integración, García Madrid y Dolores Cortés se ha encargado de sumar luz y color, mientras que Oliva ha querido concienciar de la importancia de la sostenibilidad con una colección confeccionada de forma “ética”, con botellas de plástico.

Manuel García, “alma mater” de la firma García Madrid, llega a la pasarela de Madrid con los deberes muy bien hechos. Como en ediciones anteriores vuelve a su pasado, a su pueblo, Villacarrillo, en Jaén, para crear un universo estético en el que plasma sus recuerdos de la infancia.

García Madrid, que está en contra de la ropa de usar y tirar, ha demostrado cómo combinar las prendas que se tienen el armario. Es evidente que quiere vender estilismos completos, pero prefiere hacerlo de forma “inteligente”, sin deteriorar aún más el medioambiente.

Colección tras colección, este diseñador se empeña en romper los protocolos, en fusionar prendas más formales con otras informales, una libertad que se ha visto cuando ha presentado un esmoquin de tela de vaquera pintado a mano con manchas abstractas.

“La tela vaquera es el tejido del pueblo”, dice el creativo, que también ha mostrado trajes con mangas desmontables mediante cremalleras o camisas con la espalda descubierta.

Prendas que nacen de la costura más clásica, pero que buscan caminos más versátiles y funcionales como un mono semitransparente o una chaqueta larga a modo de levita que ha presentado conjuntado con alpargatas anudadas al tobillo.

Están muy presentes los tejidos ligeros, que no pesan y que sí hacen arrugas, “no es hormigón”, apunta este diseñador, que siente devoción por el tejido de punto o el algodón egipcio.

Manuel García.

Manuel García.

El creador de la firma Oliva, Juanjo Oliva, ha visto belleza en la basura, concretamente en las botellas de plástico, un material con el que ha construido una colección de líneas puras y rotundas.

“Lo maravilloso es que lo reciclado es bonito”, ha dicho el diseñador, quien ha visto una gran oportunidad para ser más responsable con el medioambiente.

De la mano de Ecoembes, Oliva ha construido una colección de “alma ética”, en la que el ochenta por ciento de las prendas están realizadas con tejido reciclado.

Con esta materia, el creador se ha “divertido” haciendo prendas híbridas que no se sabe muy bien qué son. Por ejemplo, ha presentado un vestido ajustado a la cintura que, si se soltara el cinturón, sería un chaleco.

En el desfile se han visto su esencia, su sello en modelos masculinos y femeninos llevando prendas versátiles muy similares, amén de los vestidos que tanto gustan y tan bien trabaja este diseñador, a quien se le ha “despertado” la necesidad de la sostenibilidad. Su objetivo es seguir en esta línea.

A primera hora de la tarde, fue el momento del baño. Emocionada, Dolores Cortés ha rendido homenaje a su madre, creadora de la firma hace 65, con un diseño de los prototipos que creó en sus inicios y “realizados con la misma técnica de entonces”.

Cortés se inspira en la arquitectura “art decó” de Miami para crear biquinis, bañadores y complementos de colores intensos, geometrías y figuras estilizadas que abrazan el cuerpo de la mujer.

Las palmeras y los elementos más visibles de los edificios de Ocean Drive, una de las calles más representativas de esta singular arquitectura, se traducen en flora, fauna y elementos artísticos que ayudan a dar volumen a “tops” coloristas donde los tonos se convierten en los reyes de este desfile, con la “top” brasileña Lais Ribeiro.

Ana Locking.

Ana Locking.

LOCKING

Ana Locking se inspira en el “voguing”, baile que nació en Nueva York dentro de la comunidad gay, y convierte su desfile en un alegato por la integración del colectivo LGBTIQ.

Locking ha presentado una sastrería nada clásica, con textiles de príncipe de Gales y “jacquad” dorado y en la que dibuja grandes escotes en la espalda, la propuesta más sobria de las que ha subido a la pasarela.

Un trabajo que adereza con el fetichismo de correas de cuero, lentejuelas y organzas y el vichy con encaje de tela de araña.

Cuarenta salidas que se clausuran con las propuestas más “exhuberantes y glamurosas con estampados iridiscentes” y lúrex de papel entretejido, al que ayuda a dar volumen con volantes y tules, un espectáculo enérgico al que ha asistido la esposa del presidente del Gobierno, Begoña Gómez.

Por la mañana, se vieron las colecciones de INuñez, Hannibal Laguna y Juan Duyos, quien mostró una costura en la que brillan siluetas etéreas y longilíneas, “cocidas a fuego lento” que respiran emoción.

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