De cada 100 libros de papel que salen al mercado, se venden poco más de 60

Un niño ojea libros en una biblioteca.

Un niño ojea libros en una biblioteca.

Según los últimos datos del Ministerio de Cultura, en España se editan cada año más de 80.000 títulos diferentes, entre los que se incluyen reediciones de los ya existentes. Pero ¿es capaz el mercado de absorber estas enormes cantidades? La respuesta es claramente negativa. Las cifras lo demuestran.

España cuenta con un 92% de población lectora. A priori es una cifra admirable, pero lleva trampa: este porcentaje incluye libros, periódicos, revistas, comics, webs, blogs o foros. De esta manera se puede entender que la cifra sea aparentemente tan alta, ya que una gran parte recae sobre lo que se lee a través de internet.

Respecto a los libros en papel, los últimos datos recogidos entre editores, libreros y distribuidores indican que de cada 100 libros que salen al mercado, se venden poco más de 60. Unas cifras desoladoras. Antes de lanzar un título, los editores hacen un ejercicio de estimaciones de venta para ajustar la tirada, valorando principalmente la trayectoria del escritor. Pero desde luego sus previsiones no funcionan demasiado bien.

Como informa El País, un ejemplo del error de predicción podemos encontrarlo en el último diccionario que ha editado la Real Academia Española. Salió al mercado en 2014 con una tirada de 50.000 ejemplares y desde GFK aseguran que sólo se han vendido unos 18.000, incluyendo puntos de venta online como Amazon. De nuevo cifras alarmantes para el sector.

La digitalización y la generalización en el uso de las nuevas tecnologías afecta a todos los ámbitos de nuestra vida, y la lectura no iba a ser menos. Contamos con dos puntos muy positivos: la cantidad de títulos que se editan al año y el alto porcentaje de lectores. Pero la parte negativa parece pesar más y hace más visible que el sector no vende todo lo que produce. Mejor dicho, vende poco más de la mitad de lo que saca al mercado.

Desde las distribuidoras aseguran que las devoluciones no son del todo negativas. Estiman que sería ideal que rondasen el 20%, ya que siempre va a existir un margen. Pero por mucho que intenten justificarlo, la situación parece insostenible. La burbuja editorial en España es una realidad. El sector debe aprovechar el tirón de esa cantidad de lectores para conseguir redirigirlos hacia los libros en diferentes formatos, adaptarse al cambio tecnológico y darle, de este modo, un vuelco a sus cifras. Adaptarse o morir.

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