Marie y Manu de Carvalho, propietarios de Vila Vale Flores: “Nosotros procuramos recibir a los huéspedes como familiares”

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Marie y Manu de Carvalho en su casa de turismo de ‘habitaçao’ Vila Vale Flores de Santa Marta de Portuzelo, Viana do Castelo.

Lo mejor, entre muchas cosas, de la casa de turismo Vila Vale Flores es que Marie y Manu Carvalho te tratan como si fueras de su familia. Lo dicen y lo hacen realidad. Un matrimonio encantador que trabajaron toda su vida en Francia y que volvieron con la inquietud de seguir trabajando en este caso en el sector turístico en su parroquia de Santa Marta de Portuzelo.

La fortaleza de esta casa es que está situada a 6 kilómetros de Viana do Castelo y a 25 del aeropuerto de Oporto y a la misma distancia de España. Dispone de una gran piscina –de 12x 6 metros- al aire libre, cubierta con todos los servicios en una edificación anexa, como vestuarios, aseos, bar y barbacoa para poder disfrutar con cierta autonomía de una parrillada o de una fiesta con amigos.

Y los desayunos son ¡pantagruélicos! Quedé admirado –y me arrepiento de no haber hecho alguna fotografía- cuando el domingo -me tenía que marchar antes que mis amigos del viaje de prensa para conocer la Romería de Santa Marta de Portuzelo- me levanté a las 6 de la mañana y bajé a desayunar. Les había pedido que me dejasen algo para tomar. Quedé asombrado cuando bajé, ya con la maleta hecha para marchar, y allí, en la cocina, estaban los dos, elegantemente vestidos, con el desayuno preparado: zumo, tostadas recién hechas, mermelada casera…hasta un yogurt hecho por Marie y que confesó que era la primera vez que los hacía. ¡Estaba delicioso! Y esto lo hacen con todos sus huéspedes, como explica Manu. Yo no lo vi en otro lugar de Portugal y llevo unas cuantas casas y hoteles.

Marie se encargó de la decoración, que es muy alegre, moderna, con mucho color y que deja que la luz inunda la casa. Ellos también viven en la villa y, como explica la anfitriona: “Metí todo mi amor aquí. Nosotros vivimos en ella y me gusta que los demás disfruten de esa buena energía”.

El jardín está muy cuidado, pero lo definitivo para volver son los anfitriones una pareja encantadora dispuesta a hacerte la vida de lo más agradable. Marie dice que la filosofía de Vila Vale Flores es la de un hotel y que dan el desayuno pero me quedo con esta casa de turismo de ‘habitaçao’, parecido a nuestro turismo rural, porque los hoteles son muy impersonales. En una casa de esta conoces a la población del lugar e interaccionas con ellos.

Larga vida a Vila Vale Flores en la estupenda parroquia de Santa Marta de Portuzelo donde no hay que perderse la romería del mismo nombre que hacen unos vecinos fantásticos con gran armonía y hermandad. La recomendación está hecha.

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