Ángel Martínez, propietario Abadía Eiras: “Calidad y cariño son lo que nosotros intentamos traducir al producto final que ofrecemos”

Ángel Martínez, propietario de Abadia Eiras, en la suite de 40 metros cuadrados con bañera de hidromasaje.

Abadía Eiras es una casa de turismo rural en la comarca del Rosal. Situada a 10 minutos de Tui, cerca de A Guarda y a 20 minutos de Baiona o muy cerca de Caminha por ferri con inmensas posibilidades de planes también en Portugal.

Fue construida en 1816 por un abad, don Francisco, que quería una casa rectoral en As Eiras. Luego, llegó otro párroco del lugar que no utilizó esta casa y con el paso del tiempo se deterioró bastante. Llegó a ser, con una pequeña reforma, Casa de Cultura pero por otras causas se abandonó este fin.

Cuando llegó la familia de hosteleros de Ángel Martínez presentaron un proyecto para hacer del inmueble una casa de turismo rural con un restaurante. Tanto los vecinos como el obispado acogieron con agrado el proyecto, según Martínez.

Desde 2006 está abierta Abadía Eiras, bajo la dirección de su propietario Ángel Martínez. Forma parte de ese grupo familiar que son naturales de Oia y tienen varios negocios allí. Ángel disfruta de cierta independencia para ensayar nuevas propuestas y a la vez sabe que cuenta con la ayuda de sus padres, si arriesga y no sale bien.

La casa tiene 10 habitaciones. Dos individuales y ocho dobles. Recientemente se incorporaron dos y una de ellas de 40 metros cuadrados a modo de suite con una bañera de hidromasaje.

Sus clientes en esta temporada alta proceden de Madrid y de otras capitales del centro de España junto con extranjeros. En invierno sus huéspedes son de otras comarcas de Galicia.

El restaurante crea una sinergia positiva con la casa. Según Ángel Martínez, están todavía buscando su sitio en el mercado. Por eso, van a trabajar más con pescados de río por la proximidad con el Miño. Y en carnes con razas autóctonas gallegas.

Martínez está barajando la idea de que su carta de vinos se reduzca a blancos y tintos gallegos. Es una idea personal que está defendiendo en las reuniones con la familia.

Hace un año, Abadía Eiras entró en la certificación de Galicia Calidade. “Lo que buscaba cuando me adherí a Galicia Calidade era aprender. Es lo que intento día a día. Cuando la gente te enseña los productos locales que tenemos y cómo se hacen las cosas con calidad y cariño… Esto es lo que nosotros intentamos traducir al producto final que ofrecemos. Es lo que encontré: conocer esos productos que con cariño se generan en Galicia y que permite que tengan ese toque de calidad”.

Para Martínez, el atractivo de su profesión es lo que recibes de los clientes. Trabajas por ellos y te colman de cariño, dice. Al final, de cliente se transforma en amigo y en el mejor comercial que difunde las excelencias de tu alojamiento.

En los comentarios en Internet, observa Ángel que “la gente percibe ese cariño y lo valora”. Y ese es el toque personal que da a su negocio familiar pequeño pero capaz de dejar huella en sus clientes.

De sus padres, Ángel ha aprendido la honradez, la humildad y que el trabajo siempre da su fruto.

Al mundo empresarial este joven hostelero lo invita a “creer en lo que hacen”. Así como en la importancia de echar mano del “producto local de calidad”. En Abadía Eiras cualquier empresario tiene un lugar para presentaciones, con actividades de enoturismo en las bodegas de esta subzona de la DO Rías Baixas y paisaje que descansa y aporta tranquilidad.

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