Luís Jales de Oliveira, escritor y poeta: “Sospecho que la Capilla del Señor en Mondin era anteriormente una sinagoga”

La capilla del Señor –Capela do Senhor-, escribe Jales de Oliveira, en su libro Mondim de Basto, está “abrazada por el barrio que se desarrolló a su alrededor y por los viejos senderos de fragas que llevan a los campos de cultivo”. La capilla está íntimamente unida al casco antiguo de Mondim que fue un burgo medieval, según Jales de Oliveira. Da a las calles más antiguas del núcleo.

El escritor define la capilla del Señor como “austero templo románico, decorado en estilo barroco, del que partían las procesiones de Semana Santa y del Corpus Christi organizadas por la Cofradía del Santísimo Sacramento o de los Hermanos del Señor. “Una cofradía muy antigua. Probablemente de finales del siglo XVI o comienzos del XVII”.

El escritor tiene una teoría sobre la Capilla del Señor que le hace “sospechar que, anteriormente, este lugar era una sinagoga [judía]”. Por dos motivos. El primero, porque existe un documento en el que un matrimonio de la plaza del Souto de Mondim pide –en el año 1587- al obispo permiso para celebrar una misa en este lugar donde era costumbre hacer oración. El hecho de solicitar este permiso para una celebración católica le hace suponer esta hipótesis de trabajo.

Además, en la capilla del Señor existe un armario muy parecido a otro de la antigua sinagoga de Oporto.

Y concluye Jales de Oliveira: “Es un elemento más para afirmar la tesis que estoy estudiando”.

En 2005, el ayuntamiento de Mondim de Basto recuperó la capilla y la entregó a la parroquia. Para conseguir tenerla operativa, se organizaron grupos de señoras voluntarias para mantenerla abierta para visitantes y turistas.

En la capilla del Señor se sepultaba a los hermanos de la cofradía del Santísimo Sacramento. El visitante puede ver una capa auténtica de un cofrade, la señal de la hermandad.

Se conserva también un conjunto de imágenes valiosas, como Nuestra Señora de la Buena Hora, a la que se encomendaban las madres que iban a dar a luz para tener un parto rápido y feliz. San Antonio de Lisboa, el Cristo de la Buena Muerte y san José son otras de las imágenes. La más antigua es la de santa Quitéira, una santa con una historia muy curiosa. Esta imagen pertenecía a otra capilla que se trasladó de un jardín público a un lugar privado.

El retablo de la Capilla del Señor es valioso por los frescos pintados sobre su madera con escenas del Antiguo Testamento.

En la rehabilitación del 2005 quedó pendiente el artesonado que tiene unos frescos que son “una joya”, dice Jales. Los técnicos quedaron impresionados por su antigüedad y por la buena conservación de algunos de ellos.

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