Dormir más de 8 horas al día podría relacionarse con enfermedades cardiovasculares y muerte prematura

Pies de niño dormido.

Quien más y quien menos ha oído hablar de los inconvenientes que el organismo humano padece cuando se le priva del sueño. Sin ir más lejos hace un año os hablaba de un estudio que relacionaba los períodos prolongados de sueño “pobre” con una mayor incidencia de la enfermedad de Alzheimer.

Como bien contaba el divulgador Francisco R. Villatoro en ¿Por qué tenemos que dormir?: una noche en vela reduce la capacidad de asimilar conocimientos en casi un 40%. No solo eso, tras una noche sin dormir nuestro cerebro comienza a desactivar regiones que habitualmente se encargan de planificar y evaluar las decisiones, por lo que uno se vuelve más impulsivo. Aumenta el tiempo de reacción (¡si no duermes, no conduzcas!) y empeora nuestra percepción y cognición.

Tras dos días de insomnio, el cuerpo deja de metabolizar glucosa adecuadamente y nuestro sistema inmune comienza a fallar. Pasados tres días sin dormir, uno puede incluso sufrir alucinaciones. Finalmente, en casos extremos, como el de los afectados por una rarísima enfermedad hereditaria llamada insomnio famililar fatal, pasados 18 meses sin sueño sobreviene la muerte.

Todo esto está muy bien, y la gente ha interiorizado la importancia de dormir las 7 u 8 horas aconsejadas médicamente cada día. ¿Pero qué ocurre con aquellos que tienen el problema opuesto y duermen demasiado? Me temo que la respuesta tampoco es muy optimista. Según leo en The Guardian, dormir demasiado (es decir más de 8 horas) parece asociarse con un mayor riesgo de sufrir muerte prematura.

El trabajo, cuyos resultados acaban de publicarse en la revista Journal of the American Heart Association, es en realidad un meta-estudio que ha empleado datos de 74 investigaciones previas que habían registrado la duración y la calidad del sueño de quienes participaron en ellos. En total se analizaron datos de más de tres millones de personas, por lo que la muestra es como para tomárselo en serio.

El equipo responsable de esta investigación, dirigida por el doctor Chun Shing Kwok, del Instituto para la Ciencia y Tecnología Médica de la Universidad de Keele (Inglaterra, Reino Unido), ha descubierto además que pasar en la cama más de 10 horas al día se relaciona también con un incremento del 56% en el riesgo de muerte por infarto así como de un aumento del 49% en el riesgo de morir por enfermedad cardiovascular.

¡Ojo marmotas! No os alarméis pensando que dormir demasiado va a mataros directamente. Los resultados simplemente indican que aquellos que pasan demasiado tiempo en la cama pueden estar empeorando problemas previos, o que tal vez estén enfermos y no lo sepan, en cuyo caso el exceso de sueño es un síntoma a tener en cuenta.

En palabras de los investigadores responsables de este trabajo, un sueño anormal “podría ser un indicador de un elevado riesgo cardiovascular”, razón por la que los médicos de familia deberían preguntar a sus pacientes sobre sus patrones de sueño cada vez que les pasan consulta.

Para el antes citado doctor Kwok, “se debería prestar más atención al sueño anormal durante las consultas a pacientes, interesándose tanto en la duración como en la calidad del mismo. El modo en que dormimos recibe influencias culturales, sociales, psicológicas, conductuales, fisiopatológicas y ambientales. Por ejemplo la necesidad de cuidar a niños o familiares, patrones irregulares de turnos de trabajo, enfermedades físicas o mentales, y la disponibilidad de productos las 24 horas del día de la actualidad sociedad.”

Pese a la seriedad del estudio, conviene recordad que también ha tenido limitaciones ya que los datos sobre la duración del suelo los facilitaron los propios voluntarios. Además, es posible que las condiciones mentales o físicas subyacentes de cada participante hayan podido afectar en los “patrones de sueño extremos”.

Al final parece que con esto de dormir, ni tanto ni tan calvo. Duerme 7 u 8 horitas si puedes (aunque las personas de edad pueden requerir menos sueño), evita la vida sedentaria y haz ejercicio moderado. Ah, y a ser posible olvídate de la tablet y el móvil cuando vayas a acostarte.

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