Turquía sigue desafiando a Estados Unidos y cae la lira turca

China expresa su apoyo a Turquía ante la crisis monetaria y las tensiones con EEUU

Un fajo de billetes de liras turcas en una casa de cambio de Estambul el 13 de agosto de 2018.

Turquía mantuvo este viernes el arresto domiciliario de un pastor estadounidense, pese a las nuevas amenazas de sanciones de Estados Unidos, que debilitan aún más la lira turca y a las que Ankara prometió responder.

Un tribunal de Esmirna (oeste) rechazó el viernes una nueva demanda para levantar el arresto domiciliario al pastor estadounidense Andrew Brunson, origen de la grave crisis diplomática entre Ankara y Washington, dos aliados en la OTAN desde hace medio siglo.

Esta decisión judicial se produce un día después de que el secretario del Tesoro estadounidense, Steven Mnuchin, advirtiera que su país adoptaría sanciones suplementarias si Ankara no ponía en libertad al pastor Brunson.

Turquía rechazó este viernes las amenazas. “Replicamos [a las sanciones estadounidenses] de acuerdo con las reglas de la OMC [Organización Mundial del Comercio] y seguiremos haciéndolo”, declaró este viernes el ministro truco de Comercio, Ruhsar Pekcan, citado por la agencia estatal Anadolu.

Congelación de los activos de ministros de una parte y de otra, aumento recíproco de los aranceles sobre ciertos productos…: las sanciones ya pronunciadas por Washington y las medidas similares adoptadas por Ankara provocaron una ola de pánico en los mercados.

La crisis diplomática entre ambos aliados de la OTAN sigue abierta y la lira turca –que pareció recuperarse esta semana– volvía este viernes a caer con fuerza.

Al final de la jornada, la divisa turca perdía cerca de 4% ante el dólar respecto al jueves, y volvía a pasar la barra de las 6 liras por billete verde.

– Hacia Europa –

Pero en medio de la crisis, Turquía obtuvo el miércoles un apoyo de peso: Catar prometió invertir 15.000 millones de dólares en el país.

Además, Erdogan ha conversado esta semana con la canciller alemana, Angela Merkel, y con el presidente francés, Emmanuel Macron, prueba de que Ankara quiere acercarse a Europa tras dos años de tensiones debido a la situación de los derechos humanos en Turquía.

Acto seguido, el ministro turco de Finanzas, Berat Albayrak, conversó el viernes con su homólogo francés, Bruno Le Maire. En esta conversación acordaron “reforzar su cooperación y actuar juntos frente a las sanciones estadounidenses”, según un tuit de Albayrak. Equipos de dos ministerios se reunirán en París el 27 de agosto, según la agencia Anadolu.

“MODERADAMENTE CONVINCENTE”

El ministro Berat Albayrak, que también es yerno del presidente, Recep Tayyip Erdogan, se había esforzado el jueves por tranquilizar a los mercados, durante una inédita teleconferencia con numerosos inversores internacionales.

“Saldremos aún más fuertes de estas turbulencias”, declaró el ministro, aludiendo a la crisis de la lira, que ha perdido este año 40% de su valor ante el dólar.

El ministro descartó además que su país vaya a pedir ayuda al Fondo Monetario Internacional (FMI) y negó que su gobierno vaya a recurrir al control de capitales.

Para Capital Economics, la intervención de Albayrak fue “moderadamente convincente”.

Los economistas están preocupados por la disputa entre Ankara y Washington pero también por el control de Erdogan sobre la economía.

Los mercados sancionaron severamente el rechazo del banco central a subir sus tipos de interés, pese a la caída de la moneda y una inflación galopante. Erdogan, partidario de un crecimiento a cualquier precio, se opone a ello.

Para la agencia de calificación Fitch, las medidas anunciadas están “incompletas” y “es poco probable que solo estas permitan estabilizar de manera duradera la divisa y la economía”.

Para ello, haría falta “un aumento de la credibilidad de las políticas y de la independencia del banco central, la tolerancia de un crecimiento más débil y una reducción de los desequilibrios macroeconómicos y financieros”, considera la agencia.

El viernes por la noche las agencias de calificación Standard and Poor’s (SP) y Moody’s rebajaron la nota de la deuda de Turquía. SP incluso proyectó una recesión en 2019.

La nota de SP bajó a “B+”, cayendo a la categoría de inversiones consideradas como muy especulativas.

La de Moody’s pasó a “Ba3” con una perspectiva negativa, indicando que podría aún bajarla en unos meses.

La agencia señala un “debilitamiento continuado de las instituciones públicas turcas” y “las preocupaciones crecientes relativas a la independencia del banco central”.

Prueba quizás del acercamiento deseado con Europa, la justicia turca ordenó el martes la liberación de dos soldados griegos, y el miércoles la del presidente de Amnistía Internacional en Turquía, dos inesperadas decisiones en estos dos casos que fueron muy criticados en Europa.

CHINA

El Ministerio de Asuntos Exteriores chino aseguró que Turquía “es capaz de superar sus dificultades económicas temporales” y pidió diálogo entre ese país y EE.UU. para resolver las diferencias, en la primera declaración oficial de Pekín tras la caída de la lira turca, que Ankara achaca a presiones de Washington.

En un comunicado publicado hoy en la página web de la Cancillería, el portavoz de Asuntos Exteriores chino Lu Kang destacó que China está siguiendo de cerca la situación de Turquía, “un importante mercado emergente” cuya situación es importante para “la paz y la estabilidad en la región”.

El comunicado no quiso confirmar las noticias sobre un posible acuerdo entre Turquía y el banco estatal chino ICBC para que este ofrezca 3.800 millones de dólares de ayuda a Ankara, aunque señaló que China apoya “a firmas de los dos países en sus negocios y planes de cooperación”.

A principios de esta semana la lira descendió a niveles históricos, una situación que se ha agravado por las tensiones entre Estados Unidos y Turquía, que han derivado en la imposición mutua de aranceles comerciales.

Pekín mantiene un pulso arancelario similar con Washington a lo largo de todo este año, aunque próximamente una delegación de este país viajará a Estados Unidos para intentar negociar una tregua en la guerra comercial.

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