En Pinelo, Vimioso, Portugal

Los vecinos de la pequeña aldea de Vale de Pena inauguran, con su obispo y alcalde, la rehabilitación de la iglesia de Nuestra Señora al Pie de la Cruz

A Jorge Fidalgo le alegra esta rehabilitación también “por la parte cultural y por preservar aquello que nuestros antepasados nos dejaron y aquello que nosotros queremos dejar a las futuras generaciones”

La imagen recoge el momento en que el obispo José Cordeiro, el alcalde, Jorge Fidalgo y la presidenta de la ‘freguesia’ o parroquia, Joana Pires y el secretario de la Junta, Daniel Fernandes, descubren la placa conmemorativa en la iglesia de Nuestra Señora al Pie de la Cruz de Vale de Pena.

“Cuando nosotros nos unimos con un objetivo las cosas suceden”, afirmó Jorge Fidalgo, alcalde de Vimioso en su visita a la recién rehabilitada iglesia de Vale de Pena. Esta pequeña aldea –de unos 40 vecinos, que en verano puede llegar a tener 150-, perteneciente a la parroquia (‘freguesía’) de Pinelo, Vimioso, tenía una iglesia y su cementerio en estado pésimo, sin sistema eléctrico, ni audio y con un techo en malas condiciones. El cementerio precisaba de intervención en el muro.

Después de algo más de dos meses de trabajos, la iglesia de Nuestra Señora al Pie de la Cruz de Vale de Pena luce radiante en todo su esplendor. Con un presupuesto de 50 mil euros, pagados en un 90% por la Cámara de Vimioso y el resto por la Comissão Frabriqueira se consiguió el objetivo. También el retablo central y los altares hubo que mejorarlos.

El día escogido para la inauguración y bendición fue el sábado 11 de agosto. Prácticamente todos los vecinos asistieron al evento que tuvo dos importantes invitados, el obispo de Bragança-Miranda, José Cordeiro, y el alcalde de Vimioso, Jorge Fidalgo.

Fidalgo afirmó que unas de las obras que más le gusta realizar son aquellas que se refieren al patrimonio religioso. El alcalde explicó que una obra como la realizada en la iglesia de Vale de Pena es fruto de la unión de los vecinos con un objetivo común. El alcalde alabó el templo: “Una iglesia pequeña pero muy bonita y hoy se muestra más bonita”.

Jorge Fidalgo animó a cuidar de este espacio que es “casa del pueblo”. Y añadió que un espacio como este “nos gusta a todos porque todos estamos vinculados a él”.  Además se alegró de haber podido materializar este compromiso adquirido con los vecinos de Vale de Pena.

Abundó el alcalde en que Vale de Pena es una de las aldeas más pequeñas de Vimioso, pero no menos importante que las mayores. Fidalgo subrayó que, además de por el valor de lugar religioso, le alegraba esta rehabilitación también “por la parte cultural y por preservar aquello que nuestros antepasados nos dejaron y aquello que nosotros queremos dejar a las futura generaciones”.

Por su parte, el obispo José Cordeiro destacó que “son escasas” las iglesias de su diócesis que están dedicadas a Nuestra Señora al Pie de la Cruz. También coincidió con el alcalde en que iglesias como la de Vale de Pena son “emblemas culturales” y “nuestra propia matriz”. El obispo felicitó al párroco António Augusto  Rodrigues Amado por la coincidencia con sus bodas de oro sacerdotales.

El párroco –a la vez de Santa Eulalia de Pinelo– en su intervención se mostró orgulloso del trabajo realizado. “Tenemos una iglesia transformada, bella…”, manifestó. “La gente que pase por aquí dirá: sí, señor, los vecinos de Vale de Pena trabajaron por su iglesia, una obra que se puede admirar”.

En el acto estaba la presidenta de la parroquia o ‘freguesía’ de Pinelo-Vale de Pena, Joana Pires, quien declaró a Grupo ES. que era una obra “mucho tiempo esperada”. Y no duda en que será también un motivo de atracción para el turismo, entre ellos los españoles cuya frontera está muy próxima a Vale de Pena.

La jornada festiva terminó con una cena-convivencia entre las autoridades, los vecinos y los medios de comunicación social. El secretario de la Junta, Daniel Fernandes, invitó, tras la ceremonia religiosa, a todos a participar en el banquete. Una empresa de catering de Bragança sirvió la cena en la plaza  y allí se encontraban más de un centenar de personas.

 

ME GUSTARÍA SER DE ESTA PARROQUIA por R. L.

Fue emocionante ser invitado y vivir en primera persona este evento. La sencillez de la gente y de sus autoridades me conmovió. ¡Una pequeña comunidad unida qué lejos puede llegar y qué bien se convive en ella! Portugal, Vimioso, Pinelo, Vale de Pena son lugares donde se conserva la tradición y la fraternidad vecinal.

Cuando fui invitado a aquella cena sentí la sensación de que formaba parte de aquella gran familia. Una pequeña aldea pero que goza de la fuerza –¡qué nunca la pierdan!- de la unión.

Yo quiero ser un vecino más de Vale de Pena. ¡Estos transmontanos me han conquistado!

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