La música más diversa celebra a san Bartolomé en Ponte da Barca

Pedro Abrunhosa, una lección de interacción con su público.

¿Cómo será la víspera de san Bartolomé la noche del jueves al viernes, si Ponte da Barca era anoche un hervidero de personas y de estilos musicales?

En las ‘tasquinhas’, donde cenaban cientos de personas, comenzamos viendo a un grupo de teatro, convertidos en conjunto musical con el nombre de Copofonía abriendo la noche y haciendo reír al público.

Después, en este mismo lugar gastronómico escuchamos a un grupo de música popular, ‘Até Qu’Enfin’, de Vieira do Minho.

En una plaza de la calle principal, ‘baile minhoto’ o ‘baile á portuguesa’. En el centro un corro con acordeonistas y algún mozo con castañuelas. Alrededor docenas de personas bailando al ritmo de la música, algunos con castañuelas, y con su líder, Alfonso Diamantino, que marca con su grito de baile el compás.  Y público, mucho público viendo este sencillo pero auténtico espectáculo tradicional.

Vuelta a la calle  Conselheiro Rocha Peixoto y pasamos por una barbería transformada en un balcón de rock con el grupo ‘Scream of Revolution’. El cambio musical es de órdago, pero vale la pena escucharlos.

Más abajo las atracciones de feria, presididas por una gran noria que no deja indiferente al que se acerca y menos al valiente que sube. Tómbolas de tiro con escopeta, tómbolas de buscar abriendo cientos de sobres, tómbolas de las que cuelgan los más variados peluches premio, camas elásticas, una especie de tren que pasa por un túnel y todo a gran velocidad, coches de choque…Barracas de chuches, helados y dulces. Para los más pequeños los más variados coches en un sueño de Disney interminable, también coches de choque, hinchables, carruseles…Y, a 5 euros,  globos transparentes de moda unidos a un hilo de lucecitas.

A unos metros de allí, antes de la media noche (hora portuguesa) un cantante con pegada en el país luso, Pedro Abrunhosa. Un showman que dinamiza a todos sus músicos, mientras él es un gimnasta que debe perder kilos en cada actuación. Pide constantemente el concurso del público: ahora que levanten el brazo, ahora que lo bajen… Baja su voz y los instrumentos de los músicos, porque quiere oír la canción de los labios del público. Entre canciones en que casi no hay pausa, como si tuviera que retener al público.

Esta noche del miércoles es la de los cantares al desafío. Mañana jueves a medio día, concurso pecuario; a las 17.00 (18.00 para los españoles) cortejo etnográfico y hacia la media noche, desfile de ‘Rusgas’, entre otras actividades (Ver programa). Viernes, misa de honor a san Bartolomé. Es el día grande tras una noche que no tiene parada. Ponte da Barca es muy especial esa víspera y ese día del santo. ¿Vas a venir?










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