La investigación a Mario Conde, en su recta final a la espera de Hacienda

El expresidente de Banesto Mario Conde. ARCHIVO.

El expresidente de Banesto Mario Conde afronta la recta final de su investigación a la espera del informe definitivo del perito cedido a la causa por la Agencia Tributaria, que en su primer avance descartó que el exbanquero repatriara de forma ilícita más de 13 millones de euros a España desde Suiza.

También se encuentra pendiente de esta última prueba el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, quien valorará el contenido de ambos escritos en su conjunto antes de dar por concluida una instrucción que, según han informado a Efe fuentes jurídicas, podría finalizar en los próximos seis meses.

De seguir con los tiempos fijados, el magistrado comunicaría su decisión de archivar la causa o de proponer juzgar a Conde y al resto de investigados por unos delitos concretos (hasta la fecha, continúa abierta la vía del presunto alzamiento de bienes, blanqueo y fraude fiscal) antes de abril, cuando se cumplen tres años del estallido de esta operación “Fénix”.

Con el último informe terminarán las diligencias solicitadas por el Juzgado Central de Instrucción número 1, que en 28 meses ha recibido ingente documentación sobre el entorno personal y profesional del exbanquero y su patrimonio a través de un elevado número de comisiones rogatorias a Estados como el Reino Unido y Suiza.

Los vínculos se extienden además a otros países de los que procedían las transferencias como Luxemburgo, Emiratos Árabes, Países Bajos e Italia, así como a territorios de riesgo fiscal con los que España no tiene cooperación como Curazao o las Islas Vírgenes Británicas.

De ellos -advertía la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional en sus primeros atestados- procedería buena parte del dinero repatriado por el expresidente de Banesto para satisfacer gastos personales y el “alto tren de vida” del que disponía pese a contar, en teoría, de unos “ingresos exiguos”.

Sospechas que aceleraron su detención y el posterior ingreso en la prisión madrileña de Soto del Real, donde permaneció durante dos meses, por el supuesto blanqueo de 13,06 millones de euros procedentes de Banesto y Argentia Trust, casos por los que cumplió condena en los noventa y cuya responsabilidad civil no llegó a abonar íntegramente al declararse insolvente.

Sin embargo, esta primavera un primer escrito del perito de Hacienda descartaba, una vez analizada la documentación remitida por Suiza, que el dinero procediera de actividades ilícitas al entender que dicho capital fue ingresado en el helvético Banco Dreyfus antes de que Conde accediera a la presidencia de la entidad en 1987.

La jubilación del primer experto designado por el fisco y su posterior proceso de sustitución explican la demora del informe de la Agencia Tributaria, que se espera sea el definitivo y que llegará previsiblemente poco antes de que expire el plazo total de 36 meses otorgado por la Ley de Enjuiciamiento Criminal (LECrim) para la instrucción de casos complejos.

Al estar ya autorizada, la prueba, aún siendo remitida después, podrá ser empleada para esclarecer, entre otros, los supuestos ocho delitos fiscales atribuidos en su momento a Conde quien, en opinión de los investigadores, habría utilizado varias de sus empresas para procurar “incrementos patrimoniales no justificados” en su renta entre los ejercicios 2010 y 2013.

En concreto, del entramado destacaban, por el tráfico de divisas y la presunta ocultación de ganancias personales, a Barnacla, de la que aseguraban existían indicios de fraude en el Impuesto de Sociedades de los ejercicios 2011, 2012 y 2013, y a la que se habrían desviado fondos de origen ilícito.

Completan el elenco Black Royal, bajo sospecha por supuesto fraude fiscal en 2013, y Oleificio Español, empresa pantalla dedicada a productos relacionados con el aceite de oliva a través de la cual podría haberse cometido el mismo delito entre los años 2010 y 2013 en una cuantía aún pendiente de conocer.

Sobre este presunto fraude rehusó hablar Conde el pasado enero en su comparecencia voluntaria ante el juez, al cual reiteró que repatrió “para invertir en empresas nacionales” un dinero que “no tenía absolutamente nada que ver” con Banesto sino con la exitosa venta a finales de los ochenta de Antibióticos, de la que era accionista mayoritario junto al empresario Juan Abelló.

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