Cortejo Etnográfico de Ponte da Barca, una vuelta al pasado cada san Bartolomé para no olvidar la herencia recibida

Una barquense en el Cortejo Etnográfico.

El Cortejo Etnográfico fue este jueves un nuevo regreso al pasado. Los barquenses, como entonces, cantaban, bailaban y vivían todos los momentos con alegría, entrega y tradición.

Así, Ponte da Barca revive anualmente esta cita para rememorar las tradiciones ancestrales de los antepasados. Y lo hace en el marco de la romería minhota más importante el Alto Minho, la Romería de san Bartolomé.

Cada parroquia –‘freguesia’- muestra su alma e identidad. Y lo hace con todo el cariño y respeto por sus antepasados y por los usos y costumbres de antaño.

El Cortejo Etnográfico se percibe con todos los sentidos. Desde la vista hasta el gusto y el olfato. Hay carrozas con fuego, con agua, con vino, con pan, con embutidos…y esto se ofrece generosamente al público que contempla es espectáculo.

No hay edad para participar. Desde niños muy pequeños hasta ancianos. Todos, todos se afanan por representar, lo mejor posible, este rico e inigualable patrimonio histórico.

El público se ríe, se emociona, aplaude, alguno llora…Todos se ven retratados en estos personajes de desfile. Incluso sirve de recuerdo a los españoles que visitan la villa barquense con ocasión de san Bartolomé.

Este año, antes del Cortejo, desfiló el ganado que fue a concurso pecuario de san Bartolomé que llevaba unos años sin celebrarse. Eran los mejores ejemplares de raza Cachena y Barrosã de asociaciones de criadores y de la cooperativa agrícola de Arcos de Valdevez y Ponte da Barca.

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