Bruno Correia, empresario caminhense: “Estoy comprometido con dar a conocer lo mejor de mi tierra”

Bruno Correia conduce un jeep de su empresa Caminha 4×4 por Serra d’ Arga.

Bruno Correia es un emprendedor que con sus dos empresas, Caminha 4×4 y  Branco made in Caminha, está dando a conocer “un rincón bello y rico” de Portugal como es Caminha.

Explica cómo en el municipio de Caminha se puede disfrutar del mar, de los ríos, de la sierra –Serra da Agra- y de otros espacios de calidad variados, donde es posible dar ‘alas’ a la imaginación y practicar las más variadas actividades al aire libre, desde las más radicales a las más plácidas.

Si uno es adepto a los deportes náuticos, puede escoger entre el surf, el windsurf, la vela, el kitesurf o el bodyboard. Bucear en las aguas de las playas de la Desembocadura de Minho, Moledo, Vila Praia de Âncora o Gelfa, cuyas aguas también poseen excelentes propiedades terapéuticas.

Para aquellos que prefieran sensaciones más tranquilas, pueden optar por deportes referidos al río, como el kayak, el piragüismo, los paseos de barco y de gaviota o el remo, modalidad que tiene en Caminha uno de los clubes nacionales más prestigiosos.

Si le gusta caminar, hay varios senderos para elegir o las ecovias.

El BTT, los paseos de jeep y el enduro son otras modalidades en expansión en los valles y montes caminhenses.

Bruno mismo enseñó estos paisajes a un grupo de periodistas invitados al Festival Gastronómico Espadarte en colaboración con la Cámara de Caminha y la entidad de Turismo Porto e Norte de Portugal.

Atravesando Caminha, se internó en los montes de la Sierra d´Arga,  un macizo montañoso perteneciente al sistema de Peneda-Gerês que tiene su máxima cota en alto del Espinheiro (825 m). Correia busca poner en contacto con la Naturaleza a sus clientes. Desde estas alturas se comprueba las buenas vistas sobre la villa de Caminha y, además, la española de A Guarda, a la otra orilla del río Miño. Allí se hace preciso un alto en el camino para contemplar el paisaje.

Antes, en el viaje, se comprueba como las laderas de esta sierra granítica están surcadas por empinados caminos carreteros que unen las aldeas serranas con las altas montañas. Por estas ‘carrilheiras’, con su firme de piedra marcada por las ruedas y testigo del paso de los carruajes, por aquí, en su mayor parte, fue por donde transcurrió nuestro paseo en jeep. En esta sierra el ganado se cría en libertad.

El recorrido acostumbra a hacer otra parada en la carretera que une Arga de São João con Arga de Abaijo, por el camino que entre abetos lleva al monasterio de São João, de finales del siglo XIII y declarado Monumento Nacional.

El final del paseo en jeep, previsto por Caminha 4×4, esto es, Bruno Correia, fue perfecto, una merienda en Branco made in Caminha, el otro negocio de Correia en el centro de Caminha. Un espacio para eventos donde todo es elegante y predomina el color blanco. Allí se cuida la gastronomía tradicional junto con una esmerada bodega.

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