Reino Unido quiere convertirse en el mayor inversor en África del G7 para 2022

La primera ministra británica, Theresa May (i), y el presidente sudafricano, Cyril Rampahosa (d), asisten a una ceremonia en Ciudad del Cabo (Sudáfrica) hoy, 28 de agosto de 2018.

 La primera ministra británica, Theresa May, aseguró hoy que su país quiere aumentar las relaciones con África hasta convertirse, para 2022, en el mayor inversor en el continente entre los países del G7 (grupo completado por Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón y por Estados Unidos).

Desde la urbe sudafricana de Ciudad del Cabo, primera parada de su primera gira por África subsahariana, May prometió que su país aumentará las inversiones en el continente en 4.000 millones de libras (unos 4.400 millones de euros), algo que, a su juicio, “allanará el camino” para que el sector privado se una a la iniciativa e invierta un capital similar.

“Quiero crear una nueva asociación con los países de África”, resaltó, “basada” en mutuo “beneficio”.

Dadas las oportunidades que ofrece el continente y su explosión demográfica, May indicó que espera que Reino Unido sea para 2022 “el mayor inversor de África en el G7” -lo que supondría adelantar a EEUU como líder del bloque en esta materia- ya que el país tiene las “herramientas” para ello.

La primera ministra británica aseguró hoy que “no se trata de crear relaciones de dependencia” o de “dominación” sino de entender la importancia de tener un África integrada para asegurar la “prosperidad” común ” y “fortalecer el sistema internacional”.

Sus declaraciones se produjeron en un foro titulado “Reino Unido-África, socios para la oportunidad”.

“Una economía africana integrada en el mundo es buena noticia para los británicos” y para “los africanos”, recalcó.

“En el corazón de esa tarea debe estar la creación de empleo”, puntualizó, y explicó que por una razón u otra el sector privado del continente, que May recalcó que debe liderar la misión, ha fracasado en la tarea de crear trabajo suficiente y de calidad.

En ese sentido recordó que para asimilar el incremento poblacional, la región deberá empezar a crear cada año 80 millones de puestos de trabajo y subrayó que “los desafíos de África no son de África solo, sino que son el interés del mundo”.

Fallar en esa tarea tendrá consecuencias no solo económicas sino también humanas y ecológicas, dependientes de la evolución de un continente en lucha contra problemas como el terrorismo, la debilidad institucional o la corrupción.

“La mayoría de las personas pobres del mundo son africanas”, recordó.

Según cálculos de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) difundidos este año con datos de 2016, Reino Unido -con 55.000 millones de dólares- era el país inmediatamente a la zaga de Estados Unidos -57.000 millones de dólares- en materia de inversiones en África.

Con esta gira subsahariana, que la llevará a las economías más pujantes de la región, May busca oportunidades comerciales de cara al escenario posterior al “brexit” (salida del Reino Unido de la Unión Europea).

En Sudáfrica, la primera ministra fue recibida por el presidente del país, Cyril Ramaphosa, sobre con quien conversó para intensificar las relaciones bilaterales.

A continuación, May se dirigirá a Nigeria y, por último, a Kenia, antes de regresar el viernes al Reino Unido.

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