En caso de ‘no acuerdo’ sobre el Brexit

La primera ministra británica Theresa May, durante un viaje a Sudáfrica.

Ahora que las conversaciones con la Unión Europea entran en su fase final, Theresa May ha garantizado a los británicos que si se produjera un Brexit sin acuerdo “no sería el fin del mundo”.

Este comentario llegó después de que el Gobierno acelerara los preparativos por si no se llega a ningún acuerdo con Bruselas antes de que Reino Unido deje la UE el 29 de marzo de 2019.

El secretario del Brexit Dominic Raab presentó la semana pasada el primero de más de 80 documentos técnicos que señalan lo que varios sectores de la economía tienen que prever en caso de ‘no acuerdo’.

Estos documentos se presentaron sólo días después de que el negociador jefe de la UE Michel Barnier advirtiera de que todavía hay desacuerdos entre ambas partes en áreas clave.

¿Y eso no significa que un ‘no acuerdo’ es ahora más probable?

Teniendo en cuenta que el tiempo para alcanzar un acuerdo va agotándose, que ambas partes discrepan en sectores clave y que el núcleo duro de los Brexiteers está decidido a hacer una demostración de fuerza, puede que esa falta de acuerdo llegue a materializarse.

¿En qué hay acuerdo… y en qué no?
Independientemente de lo mucho que la UE y Reino Unido hablen de los acuerdos —en derechos de los ciudadanos, en resoluciones económicas, en el período de transición de 19 meses—, los temas más espinosos siguen sin resolverse.

En la futura relación comercial, Reino Unido quiere romper el mercado único. Aunque seguiría las reglas y las regulaciones de la UE en cuanto a mercancías y productos agroalimentarios, divergiría en cuanto a servicios y libre movimiento de personas. Esta postura ha sido rechazada en repetidas ocasiones por los líderes europeos. La canciller alemana Angela Merkel ya ha afirmado en más de una ocasión que no se puede “escoger con qué sí y qué no” te quedas del mercado único.

En una rueda de prensa la semana pasada, Barnier dejó claro que la perspectiva de Merkel podía ganar apoyo en Bruselas:

“Digo esto de manera muy franca porque os debo la verdad; en cuestión de la relación económica sigue habiendo áreas de desacuerdo, porque lo que está en el Libro Blanco se contradice en algunos ámbitos y en algunos puntos que son parte de mis directrices, de las directrices del Consejo Europeo”.

A menos que la UE o Reino Unido cambien de postura, no se podrá llegar a un acuerdo.

DAR EL BRAZO A TORCER

El problema al que se enfrenta Theresa May es que ya ha enfadado a los partidarios del Brexit de su partido con su actual postura de negociación, ya que algunos piensan que Reino Unido ha cedido demasiado al aceptar seguir las reglas de la UE en mercancías y productos agroalimentarios.

Boris Johnson y David Davis salieron de su Gobierno como protesta, y algunos tories han pedido una moción de censura para la líder de su partido. Si May cediera más ante la UE, podría verse ante un grave problema de liderazgo.

Pero, por otro lado, con el creciente sentimiento antieuropeo que ha surgido en Europa, Bruselas camina por la delgada línea entre no ser demasiado generoso con el acuerdo con Reino Unido (que lo haría atractivo a otros países y podrían tomar ejemplo) y no parecer vengativo, pudiendo perjudicar a empresas europeas que quieran seguir comerciando con Gran Bretaña en términos amistosos.

TIEMPO PARA EL TRATO

Unas 12 semanas. Reino Unido y la UE planeaban en un primer momento llegar a un acuerdo comercial para la reunión del Consejo Europeo prevista para el 18 y el 19 de octubre. Pero Londres y Bruselas admitieron la semana pasada que las conversaciones podrían alargarse hasta noviembre.

Reconociendo que se les acaba el tiempo, la semana pasada se acordó que las negociaciones se producirían “ininterrumpidamente” para poder llegar a término.

PARLAMENTO

Cuando los líderes europeos cierren un acuerdo, los diputados de Westminster tendrán que ratificarlo. Las opciones actuales son: o apoyar el acuerdo o votar en contra. Si lo rechazan, Reino Unido podría volver a la mesa de negociaciones para lograr un acuerdo distinto. Pero esto no es seguro, ya que puede que Bruselas no quiera retomar las conversaciones. En ese caso, y sin apenas tiempo, Reino Unido podría salir de la UE sin un acuerdo sobre la mesa.

Un grupo de parlamentarios conservadores, entre ellos el ex ministro del Brexit Steve Baker, ya han dado a entender que rechazarán el acuerdo si concede demasiado poder a Bruselas. Sin embargo, no podrán acabar con dicho acuerdo a menos que los laboristas también decidan votar en contra.

El líder laborista Jeremy Corbyn puede pedir a sus diputados que se abstengan en la votación, lo cual significa que el Gobierno tiene que esforzarse mucho para ganarse el apoyo de su propio partido.

¿PREPARADO PARA NO ACUERDO?

Esta es la cuestión clave. Las 24 notas técnicas publicadas la semana pasada fueron las primera tanda de más de 80 que se publicarán en las próximas semanas para preparar el escenario de no acuerdo.

No obstante, lejos de librarse de Bruselas de forma inmediata, Reino Unido ha prometido cumplir las reglas de la UE en ciertos ámbitos, como medicamentos y bienestar animal.

Aun así, en los documentos hay varias advertencias sobre cómo se complicará el negocio para las empresas que exporten a la UE, por todo el papeleo y los trámites burocráticos adicionales que tendrán que llevar a cabo.

Esto también tendrá repercusiones en los clientes, que podrían ver un incremento en los costes, dado que las empresas gastarán más en temas administrativos, aparte de los impuestos.

Todos los ojos estarán puestos en los documentos que hablen de cómo se distribuirán los alimentos en el país en caso de no acuerdo, ya que varios expertos apuntan que los nuevos sistemas informáticos que tendrán que monitorizar el movimiento de tales mercancías no estarán listos para marzo de 2019.

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