Trump golpea a China con aranceles por 200.000 millones de dólares

China no precisa las medidas con las que responderá a los aranceles de Trump

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el 17 de septiembre de 2018, en Washington.

El presidente estadounidense, Donald Trump, desafió todas las advertencias y escaló un peldaño en la confrontación comercial con Pekín este lunes, al anunciar nuevos aranceles a las importaciones desde China por 200.000 millones de dólares, por los que Pekín anunció “represalias”.

Los nuevos aranceles entrarán en vigor el 24 de septiembre, dijo Trump en un comunicado.

China anunció el martes “represalias” tras el anuncio de Trump, según un comunicado del ministerio de Comercio.

“Para proteger sus derechos e intereses legítimos, así como el orden mundial del libre comercio, China se verá obligada a tomar medidas de represalia de manera recíproca”, indicó. Pekín ya había indicado que planeaba aranceles por 60.000 millones de dólares de productos estadounidenses.

Trump había intimado a los dirigentes chinos a no reaccionar. “Si China toma medidas de represalia contra nuestros agricultores o contra otras industrias, vamos a seguir inmediatamente con la fase tres, con aranceles en aproximadamente 267.000 millones de dólares de importaciones adicionales”, advirtió.

Si se llega a esta fase serán todas las importaciones desde China que estarán sujetas a medidas proteccionistas de Estados Unidos.

RELOJES INTELIGENTES

La administración Trump, que cerró a principios de septiembre las consultas públicas, decidió excluir algunos productos de consumo masivo del arancel de 10%, como los relojes conectados, productos textiles y agrícolas o las sillas de autos para niños así como los cascos de protección para los ciclistas, explicaron responsables estadounidenses en conferencia telefónica.

Trump dijo que China se ha negado a cambiar prácticas comerciales injustas que perjudican a las empresas estadounidenses y a sus trabajadores.

“Durante meses hemos urgido a que China cambie estas prácticas injustas y que dé un trato justo y recíproco a las empresas estadounidenses”, dijo Trump en un comunicado.

Según Trump, los nuevos aranceles harán que “ingrese mucho dinero en las cajas de Estados Unidos”.

Trump estima que los aranceles ?no sólo a productos chinos? colocan a “Estados Unidos en una posición de negociación muy fuerte, con miles de millones de dólares y trabajo fluyendo a nuestro país. Y aún así, el aumento de costos ha sido casi imperceptible”.

Su asesor económico Larry Kudlow aseguró no obstante que Estados Unidos está abierto al diálogo “en todo momento”.

Los responsables estadounidenses subrayaron además que el objetivo no era limitar el crecimiento económico chino.

Donald Trump exige de Pekín que reduzca de 200.000 millones el déficit comercial con Estados Unidos abriendo aún más su mercado a los productos estadounidenses.

Imponer aranceles de 10% en un primer momento ?en vez del 25% que Donald Trump había pedido a su administración que estudiara? podría percibirse como un gesto de apertura relativo luego de que el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, contactara a sus homólogos chinos para reanudar las negociaciones.

Los mercados no reaccionaron y la bolsa de Shanghái, que perdió mucho terreno los últimos meses, ganó 1,82% al cierre del martes.

Además de los aranceles al acero y el aluminio, de respectivamente 25% y 10% impuestos en nombre de la protección de la seguridad nacional, Washington impuso durante el verana aranceles de 25% a 50.000 millones de dólares de productos chinos para compensar un “robo” de propiedad intelectual.

La administración Trump lamenta que a cambio de un acceso al mercado chino, las empresas estadounidenses se vean obligadas a compartir con sus socios locales una parte de sus conocimientos tecnológicos.

Para cambiar esta práctica, Donald Trump ya había amenazado con imponer aranceles a la totalidad de los más de 505.000 millones de dólares de importaciones chinas.

“Esperemos que esta situación comercial se resuelva, en última instancia por mí mismo y por el presidente Xi (Jinping) hacia quien tengo un profundo respeto y afección”, declaró Trump.

Este conflicto parece de momento tener poco efecto en la primera economía mundial aunque las medidas de represalia se sienten en algunas regiones y sectores de actividad.

El Tesoro estadounidense advirtió en varias ocasiones que la mayor amenaza para el crecimiento económico estadounidense era una guerra comercial.

CHINA

La respuesta de China a los nuevos aranceles de EEUU se produjo hoy, cuando el Ministerio de Comercio advirtió de que se verá obligado a tomar represalias equivalentes, sin precisar cuáles, y pidió a Donald Trump que rectifique “a tiempo”, probablemente refiriéndose a antes del lunes.

“China se verá obligada a adoptar contramedidas para salvaguardar sus intereses y derechos legítimos, así como el orden del libre comercio global”, indicó ese departamento en un comunicado, después de conocerse que el próximo lunes, 24 de septiembre, entrarán en vigor aranceles del 10 por ciento a productos importados de China por valor de 200.000 millones de dólares.

En concreto, se verán afectados más de 5.000 bienes -como bolsos, arroz o prendas textiles- con gravámenes del 10 por ciento, que podrían subirse hasta el 25 por ciento a partir de enero si ambos países no alcanzan un acuerdo, según amenazó el presidente estadounidense.

“Estamos profundamente apesadumbrados”, afirmó hoy el Ministerio de Comercio del país asiático, que manifestó su esperanza de que “EEUU reconozca las consecuencias dañinas de su acción y rectifique a tiempo con medidas convincentes”.

Aunque dijo que tomará medidas equivalentes, no precisó si consistirán en la aplicación de aranceles ni, en caso de ser así, por qué valor, aunque el mercado vaticina tarifas de Pekín a bienes estadounidenses que sumen 60.000 millones de dólares.

Esa posible respuesta desencadenaría nuevas medidas de Trump quien, según avanzó ayer, está dispuesto a imponer una nueva oleada de tarifas a productos por valor de 267.000 millones de dólares.

A pesar de las continuas amenazas por parte de ambas potencias, hasta la fecha únicamente se han impuesto aranceles mutuos por valor de 50.000 millones de dólares que se aplicaron en dos fases (una inicial a bienes de 34.000 millones y una segunda a productos por valor de 16.000).

En ambos casos, Pekín esperó a que entraran en vigor las tarifas estadounidenses para aplicar de forma inmediata las suyas, lo que, en caso de repetirse, implicaría que el próximo lunes 24 -festivo en el país por la Fiesta de Medio Otoño- podría ser el día en que se aplique la reacción.

Los equipos negociadores de Washington y de Pekín han mantenido ya cuatro rondas de conversaciones (dos en cada ciudad) en las que no han conseguido ningún acuerdo, y se emplazaron la semana pasada a una nueva reunión a finales de este mes en suelo estadounidense, a invitación de los norteamericanos.

No obstante, la confirmación de que una nueva tanda de aranceles de semejante envergadura se empezará a aplicar desde el próximo lunes pone en riesgo esa reunión, según alertó hoy el diario South China Morning Post, que publicó que podría cancelarse.

La escalada del conflicto comercial entre las dos primeras potencias del mundo tendrá consecuencias, pronosticó hoy la agencia de calificación estadounidense Standard & Poor’s, que cree que “causará un sentimiento de shock y reducirá el futuro crecimiento global” y que el comercio caerá y, con él, las compañías de transporte e infraestructuras.

Para China, S&P espera que las compañías domésticas absorban un impacto directo, especialmente las que dependen más de las exportaciones a EEUU; mientras que para el país norteamericano prevén que las empresas se vean más o menos afectadas en función de si pueden encontrar proveedores alternativos.

También alertaron hoy de las consecuencias negativas de la guerra comercial las Cámaras de Comercio de EEUU y la Unión Europea (UE) en China.

La primera lamentó que los aranceles provocarán “sufrimiento” a las compañías estadounidenses en el país y que tendrán “un impacto negativo en sus negocios”, mientras que la de la UE pronosticó que el impacto en las firmas europeas se magnificará.

“Más compañías tendrán que reajustar su cadena de proveedores, lo que llevará a más costes inicialmente y a tener que dedicar más tiempo a asegurar la estabilidad”, declaró su presidente, Mats Harborn, quien alertó de que estas firmas podrían tener que cambiar su sede de operaciones a otro país.

Harborn pidió a China que “demuestre responsabilidad” en su respuesta a EEUU y que se centre en implementar las reformas que tantas veces ha prometido para abrir su economía.

Aunque la UE comparte las preocupaciones y la “frustración” con EEUU por el hecho de que Pekín no avanza en sus reformas, cree que la aplicación indiscriminada de aranceles es “una locura económica” y, aunque lo interpreta como una “táctica de negociación de Trump”, duda de su eficiencia.

“China tiene que incrementar sus esfuerzos en cuanto a la implementación de la regulación” y “EEUU debe tener expectativas realistas de lo que se puede conseguir a corto plazo”, resumió la Cámara de la UE, al tiempo que recordó que “las acciones unilaterales están amenazando el funcionamiento del sistema de resolución de disputas multilateral de la Organización Mundial de Comercio (OMC)”.

 

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