El fraude de pagos con tarjeta en Europa bajó un 0,4 % en 2016, según el BCE

La escultura con el logotipo del euro situada frente a la sede del Banco Central Europeo, el pasado 15 de febrero en la ciudad alemana de Fráncfort.

El Banco Central Europeo (BCE) observa que se produjo una caída del fraude de pagos con tarjeta en Europa en 2016 del 0,4 %, hasta 1.800 millones de euros, respecto a 2015.

El BCE informó hoy de que el fraude en los cajeros automáticos se redujo un 12,4 % y en los puntos de venta bajó un 3 % en 2016.

Sin embargo, el fraude por internet aumentó algo y representa el 73 % del valor total del fraude con tarjeta en 2016.

La significativa disminución del fraude con tarjetas falsas y con tarjetas extraviadas o robadas, junto con la adopción del chip y PIN (estándar EMV), explican la importante reducción del fraude en cajeros automáticos y puntos de venta, especialmente en operaciones realizadas fuera de la Unión Europea (UE).

El quinto informe del BCE sobre fraude con tarjeta muestra también que el 19 % del importe defraudado corresponde a operaciones realizadas en terminales de puntos de venta (TPV) y el 8 % a operaciones en cajeros automáticos.

El BCE añade que en 2016 1 euro en cada 2.428 euros gastados en tarjetas de crédito y débito se perdió en el fraude.

En 2016 se produjo la primera caída desde 2011 del fraude en términos relativos como proporción del valor total de las transacciones con tarjeta de 4,38 billones de euros, hasta el 0,041 % (0,042 % en 2015).

Las pérdidas por fraude en las operaciones con tarjeta ascendieron a 1.320 millones de euros en 2016, siendo el fraude por internet la única categoría que aumentó (2,1%) con respecto al año anterior, aunque en años anteriores había crecido a tasas mucho más elevadas.

El fraude de los pagos con tarjeta por internet aumenta como consecuencia del desarrollo de los servicios digitales y se vuelve cada vez más sofisticado, según el BCE.

Los tipos de fraude por internet más habituales, según el sector, son el denominado “clean fraud” en el que los delincuentes consiguen los datos del titular legítimo de la tarjeta, incluidas las credenciales de “3D Secure” y de verificación de dirección, y el “robo de identidad”, donde el estafador sustrae los datos personales del titular de la tarjeta con el fin de realizar operaciones por internet no autorizadas.

Sin embargo, en los últimos años se ha observado un aumento del denominado fraude amistoso (friendly fraud), en el que el pagador primero realiza una operación de pago legítima y posteriormente alega que se ha hecho un uso fraudulento de su tarjeta y procede a reclamar la devolución del importe.

El sector bancario ha detectado que el uso creciente de los pagos por móvil es otra área que merece atención.

El BCE prevé que en el futuro el fraude por internet disminuirá y los pagos en el comercio electrónico serán más seguros.

Esta tendencia puede explicarse, según el BCE “por el aumento de las medidas de seguridad en el sector, alentado por los reguladores de la UE”.

Desde 2015, la autenticación de clientes mediante el sistema de doble factor adoptado por las entidades de crédito y respaldado por los comerciantes también ha contribuido a limitar el fraude en las operaciones de pago con tarjeta por internet.

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