El turismo se resiente en Irán por la incertidumbre y las sanciones

Hasan Rohani, frente a un barco durante la inauguración del puerto de Chabahar, al sureste de Irán.

Tras dos años dorados de incipiente apertura, el sector turístico iraní vislumbra un presente y futuro inciertos con la suspensión de vuelos de numerosas aerolíneas y la inestabilidad creada por las sanciones estadounidenses.

Desde que en mayo pasado Estados Unidos se retiró del acuerdo nuclear con Irán de 2015 y volvió a imponer sanciones económicas, las noticias para el sector han sido desalentadoras y se han reducido principalmente las visitas de turistas europeos.

Como fichas de dominó, las aerolíneas europeas han cancelado las conexiones directas con Teherán que establecieron tras la firma del pacto, dificultando los viajes a un país famoso por sus bazares y mezquitas, y con más de una veintena de sitios Patrimonio de la Humanidad.

“Esto tiene un efecto negativo”, dijo Amir Hosein, un guía turístico con amplia experiencia en organizar tours para extranjeros en Irán, a quien recientemente le cancelaron un viaje de un grupo británico.

El guía explicó que antes desde Londres los turistas podían viajar con British Airways, y que preferían esta aerolínea a la iraní Iran Air.

British Airways, que reanudó su ruta Londres-Teherán hace dos años, tras cuatro de suspensión por las anteriores sanciones, anunció su cancelación a partir del 22 de septiembre debido a la escasa rentabilidad económica.

Cinco días antes efectuó su último vuelo a la capital iraní desde París Air France, y del mismo modo actuaron la holandesa KLM y la griega Aegean.

Lufthansa, Austrian Airlines y Alitalia son las únicas aerolíneas europeas que todavía ofrecen conexiones directas a Teherán, aunque la compañía austríaca ha cancelado sus rutas a las ciudades iraníes de Isfahan y Shiraz.

Preguntado por Efe en una reciente conferencia, el jefe de la Organización de Patrimonio Cultural y Turismo, Aliasghar Munesan, reconoció que “el vuelo directo ayuda mucho a un mayor crecimiento del sector turístico”.

Sin embargo, subrayó que esas aerolíneas operaron vuelos con Teherán durante “un corto periodo de tiempo”, por lo que su suspensión “no supone un serio problema ya que hay vías indirectas”, como Turkish Airlines y Qatar Airways, y continúa el servicio de las aerolíneas iraníes.

La suspensión de vuelos y las sanciones no son los únicos retos a los que hace frente el sector. Las continuas declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, contra Irán generan temores.

En opinión de Amir Hosein, muchos potenciales turistas “tienen miedo” y piensan que Irán “no es seguro”. También les frenan las dificultades que una visita al país persa puede acarrear a la hora de solicitar un visado para EEUU.

Al respecto, el jefe de la Organización de Turismo y también vicepresidente señaló que “esa propaganda estadounidense” es dañina pero -aseguró- que, aunque a corto plazo se den cambios en el tipo de turista, regresará “el equilibrio”.

En los últimos meses, ha crecido el número de peregrinos y de turistas de países vecinos como Azerbaiyán, Irak, Afganistán y Turquía, pero bajó en un 24 % la llegada de europeos respecto al mismo periodo del año pasado, según datos oficiales.

Intentando ser optimistas, las autoridades han destacado que debido a la devaluación de la moneda nacional, que ha perdido un 70 % de su valor respecto al dólar desde mayo, el país es ahora un destino barato para los extranjeros.

Esta depreciación e inestabilidad monetaria tiene, sin embargo, dos caras. Amir Hosein apuntó que algunas agencias internacionales han cancelando sus tours a Irán por las dificultades de fijar un precio ante los continuos vaivenes en el tipo de cambio.

Además, las sanciones estadounidenses han afectado a procesos tan sencillos como reservar en Booking una habitación de hotel. Desde la compañía confirmaron a Efe que se han eliminado “todas las propiedades en el país de su sitio web y de las aplicaciones móviles para cumplir con los cambios anunciados por el Gobierno de EEUU”.

Es cierto que el servicio solo estuvo activo durante un par de años y con una limitada oferta de hoteles, pero tuvo un efecto positivo.

“Seguro que Booking nos ayudaba a aumentar el número de turistas y a presentar nuestros hoteles, pero su salida no es grave. Como mucho hemos regresado a la situación de hace dos años”, dijo Munesan.

Un retroceso que, no obstante, preocupa en el sector, que tenía planeado pasar de los 5 millones de turistas del año pasado a unos 20 millones en 2025, un objetivo que ahora parece complicado de alcanzar.

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