III Foro de Inversión y Finanzas Personales

La ‘personalidad financiera’ del individuo está en función de su Educación y Cultura económica doméstica , afirma Marta Fernández Currás

Marta Fernández Currás, socia directora de EY Abogados Galicia.

Marta Fernández Currás, socia directora de EY Abogados Galicia, participó en el III Foro de Inversión y Finanzas Personales, el 27 de septiembre, organizado por la Asociación de Educadores y Planificadores Financieros, AEPF, en el Círculo de Empresarios de Galicia. Dado en interés, publicamos íntegra -con los arreglos propios de pasar un texto oral a texto escrito-, su intervención sobre la Educación Financiera.

“Me ha encantado el entusiasmo de Dositeo Amoedo [presidente de la AEPF] por la Eduación Financiera y me entusiasma que en Galicia queramos ser pioneros en esta disciplina de la Educación Financiera.

Todas las instituciones que tienen que decir algo al respecto -ya sea Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FIM), la OCDE, la ONU,…- todos ellos se han ocupado de trasladar, en mayor o menor medida, con una intensidad reciente la urgencia de diseñar programas de Educación Financiera para adquirir esos conocimientos en todos los niveles de la ciudadanía.

Si me permiten, la virtud de este Foro es que demuestra concreción. Existen ya planes concretos en lugar de meros documentos programáticos. Iniciativas como esta se hacen difíciles dentro del ámbito de un cumplimiento voluntario. No es un cumplimiento normativo. Por lo tanto, esto requiere sensibilización, aptitud y actitud.

En una de las presentaciones veíamos las fechas de 2007 y 2012. Hay muchos analistas que señalan un punto de inflexión en la crisis financiera. La crisis es una oportunidad, pero nos gustaría no tener que enfrentarnos a esas oportunidades…Y esa sensibilización aumenta como consecuencia de un enfado social. También una implicación proactiva del mundo financiero…Yo creo que es una especie de ‘mea culpa’, porque todos hemos conocido conductas reprochables, judicializadas, condenadas, en el mundo financiero.

APALANCAMIENTO

Lo cierto es que una crisis de semejante impacto como la que atravesó nuestro país, financiera, económica y de confianza requiere un cierto caldo de cultivo. Este caldo se dio por la propia historia de nuestro país que acaba siendo también una historia financiera. Aproximadamente entre 2003 y 2009, nuestro país acumuló un ‘gap’ o brecha de competitividad -en relación con Alemania- de 30 puntos porcentuales. ¿Cómo era posible? Bueno, las condiciones de Maastricht partían de una moneda de referencia, el marco alemán, y eran unas condiciones impuestas, duras, e incluían una política monetaria muy laxa. Alemania entendió muy bien aquella política porque su país era excedentario en muchas materias y tenían que hacer frente al déficit de su reunificación. Lo cierto es que, en otros momentos, que también conocimos, Alemania e Italia incumplían todas las reglas fiscales. Lo cierto es que cuando Alemania resolvió sus problemas, retomó su cultura tradicional. Cultura tradicional que consistía en mantenerse, según la inflación en España, en un determinado nivel…Nosotros estábamos negociando, dos puntos por encima de ese nivel de inflación. Y Alemania tomaba el nivel de inflación y los costes salariales y negociaba un punto por debajo.

Al final, tras 10 años, con tres puntos de diferencia, daban una pérdida de competitividad. Esta es la razón de nuestra cultura inflacionaria, ciertamente también precedida por nuestra historia de autarquía económica y la resolución de nuestras crisis devaluando la moneda. Pues eso da lugar a una cultura inflacionista. Si a una cultura así le añadimos excedentes de liquidez, el comportamiento ‘lógico’ es que desaparezca la cultura del ahorro y aparezca la del apalancamiento. Con una especie de…’tonto el que no lo haga’. Yo entiendo esa forma de razonar…es muy difícil sustraerse…a una burbuja de cualquier tipo…Y es muy difícil enfrentarse a ella con cultura tradicional, con valores tradicionales. Todos hemos vivido con el tradicional ahorrador que cuando quería comprar ese piso no llegaba porque el precio siempre iba por delante…Por eso nos hemos ido introduciendo en la cultura del apalancamiento.

Adquirir esa cultura requiere también una actitud, un cambio de cultura, imaginar… cómo va a ser la vida de las familias, mi vida personal, cuál es el valor actual final de mi toma de decisiones económicas. Este camino de adquisición…de esta cultura se podría denominar adquirir ‘personalidad financiera’.

Lo cierto es que eso pasó y los poderes públicos, los reguladores…todo el mundo…pueden llegar a no protegernos. Al final el sufrimiento es individual. De ahí la virtud y necesidad de esta cultura financiera. Un ciudadano más informado, es un ciudadano más libre…Lo que buscamos en esos documentos de instituciones mundiales como la OCDE, la ONU…es el bienestar de las personas, protegerlas, que sean autosuficientes…en su toma de decisiones. Aproximadamente el 40% de los españoles mayores de 18 años no distingue conceptos financieros elementales. Sólo un 15% de los españoles, a su vez, es capaz de hablar con propiedad sobre productos financieros más o menos complejos como fondos de inversiones, pensiones o la renta variable.

Adquirir esa cultura requiere también una actitud, un cambio de cultura, imaginar… cómo va a ser la vida de las familias, mi vida personal, cuál es el valor actual final de mi toma de decisiones económicas. Este camino de adquisición…de esta cultura se podría denominar adquirir ‘personalidad financiera’. Recuerdo un compañero que decía: ‘Comprar un fondo de pensiones es comprar inflación’. Tú dices,… sí. Si utilizamos los comparables; si vemos las páginas sepia y comparamos exclusivamente rentabilidad, seguramente será cierto. Pero, lo importante es que el inversor se sitúe ahí con su propia óptica y a lo mejor no quiere la máxima rentabilidad. Solo quiere seguridad, perfil de riesgo cero. O a lo mejor su comparable no son otros productos financieros, sino la discriminación entre ahorro y consumo. Me meto -piensa- en una especie de reservorio mensual que no me doy cuenta…todos vivimos con esa ilusión financiera…la retención fiscal es ilusión…alguien me va trayendo una modesta cantidad… Bueno, pues esta es una acción. Lo importante es que preparemos a la ciudadanía, en general, para esa toma de decisiones.

¿Que la educación financiera es deseable? Lo hemos estado oyendo…es deseable a todos los niveles. Lo es para los niños, lo es para los jóvenes y adultos…Les permite ir planificando eventos importantes. Lo es para la economía en general. Sus deseos…, imaginar…va a ser mi vida. Lo es para la economía porque, cuanto más ahorradores y conservadores seamos y más educados financieramente, más racional será nuestra toma de decisiones, mayor estabilidad financiera daremos a nuestro país: una reducción de morosidad, un sistema financiero más estable y solvente, pero también porque los ciudadanos más educados financieramente están más cohesionados. Es decir, la educación financiera reduce la desigualdad.

Los ciudadanos más educados financieramente están más cohesionados. Es decir, la educación financiera reduce la desigualdad.

El Comité Económico Social de la Unión Europea es consciente de que hay una serie de decisiones que tienen una constante financiera en la vida de todos los ciudadanos y, por eso, propugna capacitar a esa ciudadanía con el objeto de buscar esa cohesión económico-social. Al plantear cómo lo hace, formula una serie de canales. Entre ellos aparecen los centros de trabajo las asociaciones empresariales y las asociaciones sindicales. El objetivo número 4 de desarrollo sostenible de “educación inclusiva para todos los ciudadanos” cita como foco de atención a los trabajadores, centros de trabajo y a las Pymes porque son capitales para el tejido económico social de un país, máximo en nuestro país donde tenemos un 99,8 % de pymes.

¿Cómo hacer esto? A nosotros se nos ocurre una conexión inmediata con otra acción moderna que pertenece también al mundo voluntario que es la Responsabilidad Social Corporativa (RSC). Ésta se parece mucho y consiste en la dimensión social de la empresa. Es salir del concepto de empresa como un ente privado. Sino a que la empresa, como contrapartida, al ver limitada su responsabilidad, se le ha ido exigiendo progresivamente la implicación con su entorno, con todas las dimensiones que la rodean: económica, medio ambiental y de consumo responsable, y la dimensión social (ya sea con los accionistas, con los consumidores, con los trabajadores, su capital humano). El capital humano de una empresa es esencial para aumentar su productividad y su competitividad.

Al capital humano se le trasladan las recomendaciones del código de conducta de la Organización Internacional de Trabajo, la Declaración Universal de Derechos Humanos… No se trata de exportar de otros países prácticas que son perfectamente legales, pero no consistentes con la misión de nuestras empresas y con la cultura de valores de la que ‘presume’ esa compañía. Además, con una serie de cuestiones como la salud en el trabajo, de salarios justos y beneficios proporcionados, de la igualdad y de la formación…Pues bien, esa RSC, que -como vemos, es una cultura transversal,- ha de funcionar de abajo a arriba, es decir, debe implicar a todos los trabajadores. Las grandes empresas saben que un empleado motivado, incluido, es el mejor embajador de su empresa. La escuela de Ingeniería Industrial destaca una serie de criterios para medir la salud de la RSC, en el ámbito humano: salarios y beneficios proporcionados; balance positivo entre vida personal y familiar; y respeto a la diversidad. Cuando estas políticas se consiguen, la empresa va estar mucho mejor gestionada desde dentro y mucho mejor percibida en su entorno social. El bienestar está muy vinculado a la teoría del capital humano. Es una auténtica necesidad, si queremos aumentar la productividad del mundo laboral. Es por eso que la postura de la empresa no es cien por cien altruista. La Educación Financiera para el bienestar de los trabajadores pero, a cambio, obtienen retorno.

Curiosamente la OCDE maneja una encuesta de condiciones de vida de la población canadiense y dice que la elección de una correcta inversión de un plan de pensiones es más estresante que la visita al dentista. Realmente este estrés, el estrés financiero, es una cuestión tenida en cuenta, incluso, por la Reserva Federal de EEUU. Dicen que los trabajadores estresados financieramente son mucho menos productivos…Es más, hasta cuantifican esa pérdida de eficacia y productividad. Desde luego, hay autores que predican esta filosofía. Conscientes de la importancia de toda esta relación: Educación Financiera; utilizar la mentalización y la responsabilidad en la RSC que implica ‘tener en cuenta a’, no ‘dar cuenta de’ que sería en gobierno corporativo. La prueba de ello es que PageGroup, consultora especializada en selección de talento cualificado, ha sido reconocida, tanto en España como en Europa, por tercer año consecutivo con la certificación Top Employer, que evalúa las prácticas de recursos humanos de las empresas en las distintas áreas tales como estrategia de talento, planes de formación, desarrollo de liderazgo, compensación y beneficios, gestión del desempeño, gestión de carrera y sucesión, cultura, etc.

Nuestra respuesta se concreta a partir de lo que acabamos de ver. ¿Cómo hacerlo? Ir recorriendo conceptos y traducirlo a recetas concretas. Por ejemplo, traducir el concepto de salario económico a salario emocional. Parte de la base de tener en cuenta a las personas. Es decir, tener en cuenta sus elecciones personales respecto a un concepto que amplíe el concepto de compensación total. Además de utilidades prácticas: La componente fiscal de la toma de decisiones es algo personal; cómo optimizar con propuestas concretas ese coste fiscal de la toma de decisiones de los trabajadores. Éstas van desde tener en cuenta exenciones de expatriados, por ejemplo, en una planificación financiera.  Cómo vamos combinando la competitividad de todos estos conceptos.

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