El Gobierno luso ultima un Presupuesto que promete aliviar a las familias

Costa remodela las carteras clave del Gobierno en la recta final de su mandato

El primer ministro de Portugal, Antonio Costa. ARCHIVO.

 El Gobierno socialista de Portugal ultima hoy el borrador del Presupuesto de 2019, que debe entregar este lunes en el Parlamento y que, según las medidas que ya se conocen, promete aliviar la carga de las familias.

El borrador del último Presupuesto de la legislatura fue aprobado la noche del sábado tras una maratoniana reunión del Consejo de Ministros que duró doce horas, pero no se descartan cambios de última hora y negociaciones con los partidos de la izquierda que apoyan al Ejecutivo en el Parlamento, como ya ocurrió en años anteriores.

El documento será entregado en el Parlamento este lunes en medio de la resaca de la remodelación de Gobierno realizada hoy por António Costa, precipitada por la dimisión del anterior titular de Defensa, José Azeredo Lopes, y que ha derivado en el nombramiento de cuatro nuevos ministros.

Los nuevos titulares de Economía, Pedro Siza Vieira, Salud, Marta Temido, Cultura, Graça Fonseca, y Defensa, João Gomes Cravinho, deberán defender ante el Parlamento las medidas de un Presupuesto en el que no han participado.

Aunque la presentación pública del borrador será realizada este lunes por el ministro de Finanzas, Mário Centeno, gran parte de las medidas incluidas en el documento ya son conocidas.

El gasto que asumen las familias será aliviado con una reducción de la factura de la luz a través de varias medidas, una de las principales reivindicaciones de los socios de izquierda del Gobierno y que, según el marxista Bloque de Izquierda, será del 5 %.

Además, los libros de texto pasarán a ser gratuitos en toda la enseñanza obligatoria, hasta los 18 años -actualmente eran gratis en la escuela primaria-, y se reducirá el límite máximo al que pueden ascender las matrículas universitarias.

Las pensiones serán actualizadas de forma automática, como cada año, y a las que no alcancen un incremento de 10 euros se les garantizará un aumento extraordinario, lo que beneficiará especialmente a los pensionistas que cobran menos de 555 euros al mes, en una medida desvelada por los comunistas.

Además, se reducirán los recortes aplicados a las prejubilaciones para los trabajadores de al menos 63 años.

El Ejecutivo también va a tocar la fiscalidad de los trabajadores, que verán sus horas extra cotizar de forma autónoma con el salario base, lo que evitará que aumente el porcentaje del IRS -impuesto sobre la renta- que se les aplica y se traducirá en una menor carga fiscal.

Además, aumentará el montante mínimo a partir del cual están obligados a hacer la declaración del IRS y se ampliará un mes la fecha para entregarla.

El Gobierno portugués ya había anunciado que se descongelarán los ascensos de los funcionarios, pero la prensa local señala además que algunos de esos trabajadores podrían recibir un aumento de sueldo extraordinario, cuyos detalles se desconocen.

También se espera un incremento de los subsidios a las parejas en las que los dos miembros estén desempleados o a familias monoparentales donde el progenitor esté en paro.

El documento contempla beneficios fiscales a los inmigrantes que regresen a Portugal, medida que fue criticada cuando Costa la anunció, e incentivos a los estudiantes y las familias que se muden al interior de Portugal, la región tradicionalmente más desfavorecida del país.

En el apartado de cultura, se reducirá el IVA de los espectáculos en directo -como teatro y conciertos- del 13 al 6 % y se creará una partida de 300.000 euros destinada a la compra de obras de arte.

Los animalistas, que cuentan con un diputado en el Parlamento, consiguieron por primera vez introducir varias medidas en el Presupuesto: el fin de la exención del IVA a los toreros, la prohibición del tiro al pichón y el aumento de la tasa que se paga por las bolsas de plástico.

El documento iniciará su trámite en el Parlamento el 29 de octubre y, después de pasar por las respectivas comisiones, afrontará la votación definitiva en la Cámara el 29 de noviembre.

Los socialistas necesitan el voto a favor de sus socios de la izquierda, con los que ya aprobó los otros tres presupuestos de esta legislatura.

GOBIERNO

En la recta final de su mandato, el primer ministro portugués, el socialista António Costa, ha aprovechado una crisis en las Fuerzas Armadas para remodelar su Gobierno y renovar cuatro carteras de peso, Defensa, Economía, Cultura y Salud.

La renovación gubernamental -la primera de calado que acomete y, salvo en Defensa, a petición de los propios ministros salientes, según fuentes oficiales- permite a Costa frenar el desgaste por los últimos escándalos que han salpicado a las Fuerzas Armadas y las protestas en Sanidad.

Poco dado a cambios en su equipo, el primer ministro refuerza su Gobierno en un clima político marcado por la carrera electoral para las legislativas del próximo año.

Los cambios han tomado por sorpresa a la oposición que, en sus primeras reacciones, ha criticado el momento elegido para la remodelación.

La dimisión de José Azeredo Lopes al frente de Defensa, el pasado viernes, era prácticamente inevitable y precipitó la renovación.

Azeredo, sustituido por João Gomes Cravinho, estaba acorralado por el escándalo sobre las irregularidades en la investigación del robo de armas en un arsenal militar y las denuncias de alquileres turísticos de pisos sociales destinados a las Fuerzas Armadas.

El nuevo titular de Defensa es diplomático -desde 2015 era embajador de la Unión Europea en Brasil- con experiencia en la administración pues fue secretario de Estado de Negocios Extranjeros y Cooperación.

En Economía, Manuel Caldeira Cabral deja paso al actual ministro Adjunto, Pedro Siza Vieira, un hombre muy próximo a Costa y que, para evitar problemas de posible incompatibilidad por su asesoría a gigantes eléctricos antes de integrar el Gobierno, no se ocupará de asuntos energéticos.

Ese capítulo pasará al ministro de Ambiente, João Matos Fernandes, que quedará al frente del rebautizado Ministerio de Ambiente y Transición Energética.

Adalberto Campos Fernandes, otro de los rostros del Gobierno más desgastados, cede la cartera de Salud a Marta Temido, especialista en administración de hospitales.

Campos Fernandes, médico de profesión, arrastraba el peso de las denuncias por las carencias del sistema público de salud, los conflictos laborales en el sector y las críticas tanto de la oposición como de los socios del Ejecutivo.

Las reacciones no se han hecho esperar y la Federación Nacional de Médicos ha saludado el recambio como una “luz de esperanza”, mientras que el sindicato de enfermeros se ha apresurado a recordar los compromisos gubernamentales pendientes.

Con la renovación en Cultura, Costa hace un guiño a artistas e intelectuales, a quienes se quiere ganar con la creación de una partida presupuestaria -de momento 300.000 euros- para comprar obras de arte destinadas al patrimonio nacional.

Luís Filipe Castro Mendes cede el cargo a Graça Fonseca, hasta ahora secretaria de Estado y que se ha mantenido al lado de Costa durante gran parte de su carrera política, en los ministerios de Justicia y Administración Interna y en el Ayuntamiento de Lisboa.

Desde que asumió el Gobierno, en 2015, Costa había relevado en Administración Interna a la ministra Constança Urbano de Sousa en la primera crisis del Ejecutivo por el pésimo manejo de los incendios y a João Soares al frente de Cultura por enzarzarse con dos columnistas a los que amenazó con abofetear.

En medio de la resaca por los daños provocados por el paso de la tormenta Leslie durante esta madrugada, la oposición ha comenzado a reaccionar con lentitud a la remodelación.

Para la conservadora Assunção Cristas, líder del CDS-PP, los cambios se hicieron “al arrastre” del escándalo en Defensa en un Gobierno “debilitado”, mientras que Verdes y Animalistas han criticado su coincidencia con el debate presupuestario.

Los nuevos ministros asumirán mañana lunes, horas antes de la presentación del Presupuesto de 2019, el último del mandato de António Costa, favorito en las encuestas para las elecciones del próximo año.

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