El diseñador Adolfo Domínguez metido a novelista con ‘Juan Griego’

Fotografía facilitada por la editorial Defausta, del diseñador Adolfo Domínguez, que ha presentado hoy “Juan Griego”, su primera novela, una aventura épica escrita en clave “minimalista”.

El diseñador Adolfo Domínguez ha presentado hoy “Juan Griego”, su primera novela, una aventura épica escrita en clave “minimalista”. “Escribo para entender la realidad que me rodea”.

“La escritura me gusta, es una afición exigente que me ha ocupado muchas horas de mi tiempo libre”, ha explicado Adolfo Domínguez, quien ha invertido más de veinticinco años en escribir ‘Juan Griego(Defausta).

En esta novela hay mucha “reflexión política, económica y física”, asegura este diseñador, quien califica su trabajo como un relato “entretenido, pero no divertido”. La trama “es un pretexto para reflexionar, para entender la realidad que me rodea, para acotar el caos de la vida”, dice.

“Teniente Griego, lo esperaba. -A sus órdenes mi capitán- balbuceé”. Es el comienzo de “Juan Griego”, un libro ambientado en Argentina que Adolfo Domínguez reescribe y amplía la novela homónima publicada en 1992, en la que ha seguido trabajando, “ha evolucionado en paralelo a mi vida”, añade.

“Juan Griego” es una narración circular “que juguetea con lo onírico y halla la verdad en los principios de la física cuántica”, dice Domínguez al mismo tiempo que reconoce que su hija Tizina y su editora, Susana Prieto, le han obligado a “desbrozar” y “pulir” la escritura.

Esta novela está trabajada con frases cortas, “ausencia de adjetivos y de metáforas,”salvo alguna que fuera brillante”, dice Domínguez, para quien Juan Griego es un texto en “verso libre”.

Este modisto y ahora escritor vive de la costura, pero la escritura le ayuda a vivir mejor, “me da calidad de vida e incluso soy capaz de pactar con el diablo”.

Creador de la famosa frase “la arruga es bella”, este costurero siente pasión por la lectura y la escritura, una afición que le viene desde niño, cuando con once años le hacen bibliotecario en Trives, su pueblo.

Son muchos los escritores que le han acompañado en su vida. Empezó leyendo libros de aventuras como “La isla del tesoro”, “El libro de la selva”, “Tom Sawyer” o “El holandés errante”, y después llegaron la “Iliada” y la “Odisea”, “Moby Dick”, “El Quijote” o “Pedro Páramo”.

“Me interesan las grandes historias como “La Cartuja de Parma” y “Guerra y Paz”, asegura Domínguez, quien dice ser admirador de “Shakespeare, Tolstói, Delibes y Scott Key Fitzgerald”.

Estudió Arte y Cinematografía en la Universidad de Vincennes (París), donde se psicoanalizó y se “descubríó”, dice este diseñador, que a sus 68 años considera que hoy sería un “buen estudiante”.

Filtra la información, no desea estar acompañado de ruido, prefiere salir a ver la luna, escuchar los grillos, las ranas u oler el magnolio.

Es una persona sencilla, nada vanidoso, “hace tiempo que no tengo vanidad”, cuenta este diseñador que cimentó su marca sobre una sastrería familiar. “No soy un individuo encantado de conocerse”, asegura Domínguez, para quien “la humildad es lucidez”.

De vida y gusto sencillos, vive en el monte, en medio de la nada, alejado de este mundo en el que las prisas y la inmediatez imperan. Las redes sociales no le interesan. “Vivo y escribo con lentitud”.

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